|

LA VERDAD
SOBRE LOS
TRASPLANTES
DE ÓRGANOS HUMANOS

No
cabe duda que ser donante de órganos humanos para que otra persona
prolongue su vida o mejore su calidad de vida es una obra de bien, pero
siempre se habla de aquel a quién van destinados los órganos o sea del
receptor y nunca del donante y en qué condiciones se encuentra cuando se le
extraen los órganos.
La
Academia Filosófica de La Plata no está en contra de los trasplantes de órganos
humanos, sino que está en contra de la ablación de órganos cuando el
donante se encuentra con “muerte cerebral”, pues en este caso la persona
está con vida, a la que se le extraen los órganos a corazón latiente
adelantando la muerte de la misma, o sea considerándolo no sólo como una
persona que va a morir sino como un condenado a muerte, al que anticipan su
pronóstico final para extraerle los órganos. Esta situación es contraria
al derecho a la vida establecido en la Constitución de la Provincia de
Buenos Aires, que en su artículo 12 expresa: Todas las personas de la
provincia gozan entre otros de los siguientes derechos: 1) A la vida desde
la concepción hasta la muerte natural, al igual que el art. 103 del Código
Civil.
Se
sabe perfectamente que del cadáver, que el común de las personas está
acostumbrado a ver y está
listo para ser enterrado, sus órganos principales no sirven para
trasplantes.
La
condición necesaria para que los órganos principales sean de utilidad, es
que la persona a quien se le extraen los órganos se encuentre con muerte
cerebral, y todo el organismo continúe con vida aún sostenida por medios
mecánicos, que en algunos ha perdurado muchos meses o años.
Esta
situación, debería informarse a la población, la que supone que cuando se
habla de donación para después de la muerte, el cadáver es aquel en el
cual cesaron todas las funciones vitales y no aquel otro que se le extraen
los órganos a corazón latiente.
En
el Programa de Procuración de Órganos del Ministerio de Salud de la
Provincia de Buenos Aires, al donante se lo denomina paciente al que hay que
mantener con apoyo circulatorio y respiratorio, con vida, hasta la ablación
de sus órganos. Y por otro lado expresa que si el paciente al ingreso al
hospital, es cadáver, es decir, en este caso está realmente muerto y sus
órganos principales ya no son de utilidad para trasplantes, es apto para
ablación de tejidos.
O
sea que constituye un doble discurso, a la población se le dice cadáver y
para después de la muerte e internamente se habla de mantener con vida al
paciente hasta la ablación. Este doble mensaje es desconocido por la
población y también ignorado por los medios de difusión. La gente piensa
que le sacarán los órganos después de estar muerto, cuando ya nada
funciona en el organismo y eso, no es así.
El
24/10/95 en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la U.B.A., el Dr.
Carlos R. Gherardi, del Hospital de Clínicas Gral. San Martín, expresó:
“Si a un potencial donante, hombre, con MUERTE CEREBRAL, se le extrae
semen y se implanta en una mujer, ésta
puede quedar embarazada. Y si el potencial donante es mujer y está
embarazada, puede ser alimentada y mantenida biológicamente durante
toda la gestación hasta dar a luz normalmente.
...
“¿Desde cuándo los cadáveres
tienen hijos?”
Los
médicos norteamericanos Carey A. Byrne y Richard G. Nilges manifestaron que
con la denominada muerte cerebral, la persona es determinada muerta y
tratada como viva, pero el corazón está todavía latiendo, existe presión
sanguínea y al golpear la rodilla ésta se sacude; el color es normal, pero
cuando se presiona sobre la piel, ésta se emblanquece y el color retornará
al quitar la presión. Un drenaje de succión y de postura se realiza para
prevenir la neumonía. El paciente es dado vuelta para prevenir las escaras.
...
“¿Cómo puede un cadáver enfermarse, desarrollar neumonía o tener
escaras?”
En
muchos países, se ha establecido la muerte encefálica o cerebral, como
muerte de la persona, lo que significa que el paciente (donante) que se
encuentra en ese estado está LEGALMENTE MUERTO, PERO NO
REALMENTE MUERTO.
Esta
muerte (cerebral) inventada y utilitaria permite extraer los órganos a las
personas que tienen vida.
DE
ACUERDO A ESTE NUEVO CONCEPTO DE MUERTE, LOS CADÁVERES PUEDEN ENFERMARSE,
TENER HIJOS; en Inglaterra y otros países, SON ANESTESIADOS PARA QUE
NO SIENTAN DOLOR CUANDO LE EXTRAEN LOS ÓRGANOS y finalmente MUEREN
POR ABLACIÓN DE SUS ÓRGANOS O DE PARO CARDIORESPIRATORIO.
Tanto
vale la vida del donante agónico, como del receptor también agónico.
¿Cuál
es el criterio moral, ético y jurídico que se sigue para determinar que la
vida del receptor de los órganos merece mayor y mejor amparo que el
donante?
La
Universidad de Navarra, España, ha hecho públicas las actas del
Congreso Internacional de Bioética 1999. En el citado Congreso expuso el
Dr. Alan Shewmon, Profesor de Neurología de la Medical School UCLA, Los Ángeles,
EE.UU, datos estadísticos de supervivencias de 56 casos de personas con muerte
cerebral:
37 casos sobrevivieron hasta un paro cardíaco espontáneo y de estos, a 19
se les suspendió el tratamiento. Más de la mitad de los casos
sobrevivieron más de un mes y un tercio más de dos. Siete sobrevivieron más
de seis meses y cuatro más de un año, el récord está siendo de 16 años
y… ¡todavía vive!
Este
último a la edad de 4 años, contrajo meningitis, causándole una presión
intracraneal tal que incluso los huesos de su cráneo se partieron. En múltiples
tests las ondas cerebrales resultaron planas y no se observaron ni respiración
espontánea ni reflejos del tronco cerebral durante los 16 años
subsiguientes. Los médicos sugirieron interrumpir el apoyo pero su madre no
lo aceptó. Su primera etapa fue muy dura, pero finalmente fue trasladado a
casa donde permanece con un respirador, asimila la comida que se le
administra por sonda, orina espontáneamente, y requiere poco más que el
cuidado de una enfermera. Aunque
está cerebralmente
muerto,
él ha crecido, ha superado infecciones y curado heridas. (Finalmente murió
luego de permanecer 20 años en estado de muerte cerebral).
Muchos
profesionales en diversas
partes del mundo involucrados en trasplantes tienen ideas confusas acerca de
si los donantes con muerte cerebral estén muertos. Por tanto, sus
conciencias pueden estar subliminalmente comprometidas por un sentido de
participación en una muerte utilitarista. Más aún, entre el público
general, la percepción difundida de que la sociedad apruebe el asesinato de
ciertos pacientes moribundos para una causa lo suficientemente buena podría
estar contribuyendo al daño del respeto a la vida.
La
noción de “muerte
cerebral” ha
inspirado la invención de su supuesta imagen especulativa llamada “vida
cerebral” para justificar el aborto y de la experimentación con los
embriones humanos. Aunque la idea de “vida cerebral” es contradicha por
la consideración de la unidad integradora, se deriva lógicamente de la
aproximación reduccionista de la conciencia de la personalidad, que se ha
ido convirtiendo gradualmente de facto en la explicación para la muerte
cerebral.
Hay
un serio problema de consentimiento informado. La mayoría de los firmantes
de las tarjetas de donantes de órganos y de las familias que autorizan la
donación tienen muy poco conocimiento de la muerte cerebral y de lo que
realmente ocurre en las salas de operaciones. Cuando leen la frase “después
de mi muerte”, muchos imaginan un cadáver sin pulso y podrían
horrorizarse saber que realmente significa “después
de que yo esté en coma y sin respiración pero todos mis otros órganos estén
funcionando bien”,
y que “yo seré eviscerado mientras mi corazón esté todavía latiendo
espontáneamente”. Más
aún, nadie es informado de que la explicación para equiparar muerte
cerebral y muerte sigue siendo controvertida ni de que la evidencia empírica
que se ha ido acumulando arroja serias dudas sobre ella. Por lo tanto la
información para la decisión moral del potencial donante es sistemáticamente
ocultada. http://www.unav.es/cdb/uncib3a.html.
OTRAS
OPINIONES
El
grave problema que se presenta en el caso de la donación de órganos está
relacionado con la condición del donante que, con el fin de obtener los órganos
en condiciones de utilidad para el implante, requiere que el paciente esté
vivo, por lo que se ha instaurado la condición de “muerte cerebral”,
declarando un status de muerto al que realmente no lo está y que,
finalmente, alcanza la muerte a causa de la extracción de los órganos que
le son vitales para sostenerla. Esto constituye nada menos que un asesinato.
“The
Facts of Life” de Brian Clowes – Publicado por Human Life International
– EEUU
LA
IGLESIA CATÓLICA:
El
Papa Juan Pablo II el 25/12/00 y 30/01/01 instó a defender la vida en
cualquier fase de su existencia desde
la concepción hasta la muerte natural.
Igual consideración expresó el Papa Benedicto XVI en el Vaticano, el día
10/02/07. Cuando
se detiene el corazón (muerte natural) ningún órgano principal sirve para
trasplantes, salvo tejidos.
Con
la ablación de los órganos, cuando la persona (donante) se encuentra con
muerte cerebral, se altera el NATURAL
desprendimiento del alma o ser esencial de su cuerpo físico, que se produce
a raíz de la muerte de todas las células.
Por
lo tanto el ser (donante)
como alma debe sufrir intensamente cuando le ablacionan sus órganos y es
probable que siga al o a los órganos que están impregnados de su fluido
vital en el cuerpo del receptor.
Surge
de la experiencia y es de conocimiento de los profesionales vinculados a los
trasplantes en EE.UU., que los receptores
de
órganos en algunos casos han asumido las ideas, gustos, tendencias e
inclinaciones sexuales de los donantes.
Es
decir que los donantes
como alma o ser esencial causan influencia física y mental sobre los receptores.
El
hombre es algo más que su cuerpo, es un alma con cuerpo y en este caso
particular de los trasplantados se producen hechos que escapan a la ciencia
del plano físico. Estos pertenecen al plano espiritual que la realidad
demuestra y se verifican a través de las observaciones realizadas por los
profesionales médicos.
El
hombre lleva la ineludible responsabilidad de sus actos y pensamientos, por
los que deberá dar rigurosa cuenta y compensar su erróneo proceder, sea en
la presente existencia, en el mundo esencial o espiritual cuando deje su
cuerpo físico, o bien en una nueva existencia corporal.
ACADEMIA FILOSÓFICA DE LA PLATA
Asociación Civil Sin Fines de Lucro
Personería
Jurídica Resolución 0425/91 - D.P.P.J.
Sede Legal: Calle 6 N° 1684 – Tel. 483-9425
La Plata - República Argentina
ENTIDAD DE BIEN PUBLICO
LEGAJO N° 726 - Municipalidad de La Plata
JUNIO DE 2008
|