Actividad Académica

Datos de Actualidad de la Institución

Cómo contactarse

Historia de la Entidad

Publicaciones de la Institución

Volantes de la Institución
 

 

 

 

 

 

 

 

Estudio Científico de los Problemas Psicosomáticos:

La solución mediante el Conocimiento y Dominio de Sí Mismo -

Libro 1

 

CAPÍTULO VIII


MANIFESTACIÓN DE LAS IMPERFECCIONES MORALES

 

Orgullo

Rencor
Celos
Envidia
Sensualismo
Interés Personal
Egoísmo

 

Página Inicio

Correo electrónico

SENTIMIENTO DE ORGULLO EN EXCESO

(Algunas manifestaciones)

Es una catarata que nos nubla la vista e impide
ver la realidad.

- No admitimos nuestros errores, creando conflictos para defendernos.

- Cuando llamamos la atención creando enfermedades, problemas económicos y otras situaciones, queriendo imponer nuestras ideas y así tener a los demás pendientes de nosotros, sin respetar su libertad.

- Si ante un problema personal fingimos estar bien para no preocupar a los demás (familiares, amigos, etc.), o para esconder un sufrimiento.

- Muchas veces actuamos mal con el otro, creando situaciones irreales, mintiendo, dudando, acusando, hostigando con palabras y actitudes soberbias.

- A veces actuamos con timidez o dejamos cosas que deberíamos hacer, por vergüenza a quedar mal, nos subestimamos, alejamos, escondemos, paralizamos, no nos sentimos tan capaces como los demás, nos sentimos desplazados...

- Si cuando nos corrigen, contestamos mal o nos justificamos de mala manera (en actitudes o pensamientos).

- Cuando nos sentimos ofendidos por lo que nos dicen o nos hacen, generamos ideas de animosidad, rencor y venganza.

- Muchas veces hacemos el bien por ostentación o mostramos nuestro conocimiento intelectual (para destacarnos, lucirnos, que nos elogien, agradezcan, etc.).

- A veces buscamos por cualquier medio, el reconocimiento de los demás (en el trabajo, estudio y otras actividades).

- Cuando nos descubren una falta ante los demás o no se valoran nuestros aciertos, por lo general reprochamos, acusamos o tratamos mal (en actitudes o pensamientos).

- A veces subestimamos a los demás cuando nos complacemos haciendo burlas, bromas, desprecio de sus deficiencias, torpezas o errores.

- En algunas circunstancias estamos a la defensiva, porque creemos que siempre tienen la intención de molestarnos.

- Cuando para enaltecernos nos ocupamos de ver los errores del otro (malas acciones, intenciones, actitudes, etc.) y a veces, buscamos disminuirlo, con nuestros comentarios.

- En ocasiones nos sentimos heridos por actitudes ajenas (correctas o incorrectas): guardando silencio, quedando angustiados, molestos, esperando un cambio del otro (perdón, justificación y reparación)...

- Mostramos una imagen irreal, aparentamos, somos hipócritas, cuando decimos una cosa y hacemos lo contrario.

- Cuando nos creemos superiores por: cargos jerárquicos, posición social o familiar, títulos, bienes materiales... sin tener en cuenta que los podemos perder en cualquier momento. En determinadas circunstancias, decimos: ¡Yo no me voy a rebajar! ¿Qué me va a enseñar?

- Cuando decimos que hay que hacer algo y nos sentimos molestos por no ser obedecidos, por recibir una mala contestación, porque no lo hacen como nosotros queremos...

- Si nos molestamos y despreciamos a otras personas, cuando nos aconsejan, por considerar que no están a nuestro nivel.

- Cuando hablamos y nos molesta ser interrumpidos o interrumpimos a los demás por querer imponer nuestras ideas, sobresalir, ser el centro de atención, ...

- A menudo nos creemos imprescindibles, complaciéndonos o no en ello y a veces buscamos que se nos reconozca.

- En ocasiones, para nosotros, los hechos más insignificantes y naturales se convierten en episodios de sumo interés, o en resultados extraordinarios.

- A veces somos exigentes, duros e implacables con el otro, más que con nosotros mismos y buscamos de imponer ideas...

- Cuando somos inflexibles en nuestras ideas: no aceptando sugerencias, opiniones...

- En ocasiones si nos comparan con alguien: nos enojamos, lo despreciamos, nos enaltecemos...por creernos superiores.

- Cuando asumimos una posición que no nos corresponde (trabajo, familia, etc.)
 

Página Inicio

Correo electrónico

SENTIMIENTO DE RENCOR EN EXCESO

(Algunas manifestaciones)

- Generamos rencor por sentirnos heridos en otros sentimientos: orgullo, vanidad, amor propio, celos, interés personal, egoísmo, envidia, etc.

- Cuando estamos con el pensamiento puesto en que le ocurra algo malo al otro, para que sufra lo mismo o más que nosotros, por todo lo que nos hizo.

- Si en alguna oportunidad, quien nos hirió u ofendió necesita de nuestra ayuda (dinero, tiempo, asistencia, etc.), se la negamos por lo injusto que creemos que fue con nosotros.

- Si buscamos de dañar (en pensamiento o acción) a aquél por el que nos sentimos perjudicados. – Devolver mal por mal, injusticia por injusticia.

- En ocasiones esperamos o provocamos la oportunidad para reprocharle al prójimo, todas los enojos acumulados y la animosidad que sentimos por todo lo que nos hizo, no teniendo presente el mal que también nosotros generamos.
- Cuando estamos a la defensiva o pendientes de las actitudes del otro, y pensamos que lo que hace es para perjudicarnos, si quiere acercarse, lo evitamos, no lo dejamos hablar, no lo queremos escuchar, ...

- Cuando esperamos que los demás nos vengan a pedir disculpas, que se arrepientan de lo que nos hicieron, y si lo hacen, los humillamos todo lo que nos es posible.

- Nos complacemos relatando el mal que nos han hecho, considerándonos víctimas, y todo el daño que hicimos no lo tenemos presente.

- Cuando decimos que perdonamos, pero no queremos saber nada más de esa persona, la ignoramos, somos indiferentes, expresamos: ¡para mí, se murió!...

- En determinadas situaciones calumniamos al otro, resaltamos sus errores, tergiversamos las cosas e intentamos disimular la ira, la cólera, como venganza por sentirnos heridos.

- Cuando hacemos justicia por mano propia hasta el extremo de quitarle la vida al otro (en pensamiento o en acción).

- Muchas veces no disfrutamos de los buenos momentos (solos o en compañía), por recordar constantemente situaciones pasadas de enojos y sufrimientos, alimentando nuestro rencor.

- Cuando manifestamos algo que lastima al prójimo, por medio de bromas, chistes, comentarios desagradables o palabras hirientes, ponemos al descubierto nuestra animosidad.

- A veces, generamos animosidad hacia una persona (conocida o no) por los comentarios que nos llegan de ella, prejuzgándola.

- Cuando no piensan igual que nosotros (fútbol, política, religión, cultura, ...), creamos una situación de aversión.

- Si alguna persona, por la cual nos consideramos perjudicados, atraviesa situaciones desagradables, en ocasiones, nos sentimos complacidos.
 

Página Inicio

Correo electrónico

SENTIMIENTO DE CELOS EN EXCESO

(Algunas manifestaciones)

- Cuando creemos que el otro: padres, hijos, esposo, amigos, hermanos, etc., no nos considera como antes o como quisiéramos (pensamos que prefiere hacer otras cosas o a otras personas en lugar de estar con nosotros).

- Cuando no queremos compartir a nuestros seres queridos con los demás porque creemos que son de nuestra propiedad.

- En ocasiones si prestamos cosas, tenemos el pensamiento puesto permanentemente en ellas, por temor a que las dañen, o a no recuperarlas.

- Dudamos porque sentimos que nos van a quitar los afectos de nuestros intereses personales (esposo, esposa, pareja, amigos, familia, compañeros, etc.), y los tratamos mal en pensamientos y actitudes.

- Cuando queremos que nuestros intereses personales nos presten más atención que a otras personas y si no lo hacen nos enojamos, reprochamos, deprimimos, ...

- Cuando creemos que las personas a quienes celamos tienen atenciones distintas para con los demás (regalos, gestos, actitudes, palabras, fechas importantes, etc.).

- Muchas veces sentimos celos porque en el trabajo, entre amigos o en la familia, alaban o magnifican lo que hace el otro y no tienen en cuenta todo lo que nosotros hacemos.

- A veces sometemos a los demás (pareja, hijos, padres, hermanos, amigos, etc.) a un interrogatorio porque queremos saber lo que hizo y lo que no hizo dudando de lo que nos dice, generando situaciones inexistentes.

- En ciertas circunstancias no permitimos al otro que se mueva con libertad, por no querer perderlo o compartirlo, privándolo de disfrutar de sus cosas.

- Cuando quien celamos está con otras personas, en ocasiones, nos aislamos o evadimos...

- A veces si alguien se incorpora a nuestro trabajo, familia o grupo de amigos, nos sentimos desplazados y en ocasiones llegamos a ignorarla, despreciarla, hablar mal de esa persona...

- A menudo nos molesta cuando el otro se ocupa de atender a quienes son nuestros intereses personales, porque pensamos que sólo nosotros tenemos ese derecho.
 

Página Inicio

Correo electrónico

SENTIMIENTO DE ENVIDIA EN EXCESO

(Algunas manifestaciones)

- A veces vivimos angustiados porque deseamos profundamente tener como otras personas:

- La capacidad intelectual

- La familia

- El desenvolvimiento en: deporte, música, relaciones sociales, etc.

- La pareja

- La posición social

- Los amigos

- Las oportunidades

- La admiración que los demás tienen por él

- La belleza física, el atractivo, la sensualidad

- El buen humor, el carácter

- La personalidad, la fama, el éxito, etc.

- Si alguien se destaca en el trabajo, grupo de amigos, familia, etc., en ocasiones sacamos a relucir sus errores magnificándolos o poniéndolo en ridículo.

- Cuando deseamos que le ocurra algo malo a quien envidiamos.

- Muchas veces estamos pendientes de la vida del que envidiamos y nos olvidamos de las cosas positivas que nos rodean, de nuestras obligaciones... así como de nosotros mismos.

- Cuando a nuestro prójimo le va bien, sufrimos, nos enojamos, nos angustiamos y si le va mal nos complacemos.

- En ocasiones si vemos a otras personas que son respetadas y admiradas por los que nos rodean, nosotros las tratamos con agresión, somos indiferentes, o las despreciamos como si fuesen culpables de que no nos consideren como a ellas.

- A veces competimos en forma desleal porque nos enceguece querer ocupar la posición del otro (cargo jerárquico, situación económica, pareja, profesión, etc.).

- Si alguien ya sea amigo, vecino, pariente,... adquiere valores materiales notorios, puede ocurrir que nuestros pensamientos y actitudes no sean buenos:

- Nos mostramos indiferentes

- Nos deprimimos

- Reaccionamos agresivamente

- Ponemos en duda de que manera lo logró, etc.

- A veces estudiamos detalladamente a los demás e imitamos su forma de vestir, de moverse, de hablar, porque creemos que el entorno nos va a prestar la misma atención.

- Cuando nos compramos las mismas cosas que el que envidiamos, y hasta somos capaces de empeñar todas nuestras pertenencias o actuar ilegalmente, para demostrar que nosotros también podemos.

- Si el que envidiamos está más preparado intelectualmente o en una mejor posición que nosotros, a veces:

- Se lo recriminamos

- Generamos malos pensamientos

- Le hacemos daño

- Nos enemistamos...

- Cuando por envidia incitamos al otro o deseamos que deje de hacer algo bueno: estudios, vacaciones, viajes, trabajo, etc.

- Si al prójimo le va mejor que a nosotros, a veces por envidia, pensamos y/o decimos: lo ayudan... es el preferido... es el amigo de la familia, etc.
 

Página Inicio

Correo electrónico

SENTIMIENTO DE SENSUALISMO EN EXCESO

(Algunas manifestaciones)

Placer a través de los sentidos

- Los excesos del sensualismo provocan adicciones y comienzan generalmente por querer evadirse de algo:

- Dormir en exceso.

- Pasar horas mirando televisión, jugando con los video juegos o juegos electrónicos.

- Escuchar música en demasía.

- Encerrarse en la lectura.

- Comer o beber más de lo que el cuerpo necesita.

- Estar obsesionado por las actividades físicas.

- Vivir para trabajar y no trabajar para vivir.

- Limpiar sobre lo limpio.

- Obsesionarse por el estudio.

- Complacerse con el sexo, en demasía y/o antinatural, en pensamiento o acción.

- Hablar de los demás.

- Espiar o estar pendiente de lo que hacen los otros.

- Abusar del poder por carácter, jerarquía...

- Vivir ociosamente o tenerlo en el pensamiento.

- Hablar por teléfono innecesariamente por placer.

- Vivir para la diversión.

- Fumar, consumir drogas o dedicarse al juego que es superfluo o innecesario, y no aplicable a ello la nada en exceso o demasía.

- Cuando nos sentimos satisfechos después de haber comido y aún así nos desesperamos por no dejar nada en la fuente; en ocasiones no hemos terminado de comer y ya estamos pensando qué vamos a degustar en la próxima comida.

- En ocasiones vivimos condicionados por todo lo que nos gusta: postergamos obligaciones y compromisos, dejamos de hacer cosas, etc.

- A veces sentimos tal atracción y satisfacción por la televisión, radio, libros, etc., que dejamos de lado a quienes nos rodean no escuchándolos, no prestándoles atención...

- Cuando el goce sexual que sentimos con el otro hace que pensemos en mantener constantes relaciones con él. En ocasiones por sentir esa satisfacción: cambiamos de pareja regularmente, somos infieles a nuestro compañero/a, miramos películas condicionadas y nuestro tema de conversación es el sexo.

- Muchas veces organizamos fiestas, reuniones, con cualquier excusa; para hacer lo que realmente nos gusta: comer, beber, bailar, conversar... en demasía.

- Cuando disfrutamos seduciendo, provocando a los demás con nuestra forma de vestir:

- Mujeres: escotes muy pronunciados, ropa ajustadísima, provocativa o transparente, joyas, bijouterie... en demasía.

- Hombres: aros, vinchas, torso descubierto en lugares no adecuados, ropa ajustadísima, tintura de cabellos, tatuajes, etc.

- Muchas veces compramos cosas sólo por la satisfacción que sentimos y no por lo que necesitamos ( ropa, electrodomésticos, zapatos, perfumes, herramientas, etc.).

- Cuando para satisfacer nuestros deseos, mantenemos relaciones antinaturales (incesto, homosexualidad, orgías, etc.), en pensamiento o acción.

- Cuando nos ocupamos de nuestro cuerpo en su apariencia, prestándole demasiada atención para lograr una figura perfecta, haciendo todo tipo de sacrificios para conseguirlo:

- Cirugías estéticas corporales

- Fisicoculturismo (exhibicionismo)

- Dietas exhaustivas

- Obsesión por hacer gimnasia, etc.

- Cuando bailamos de una manera insinuante, queriendo llamar la atención de los demás y nos complacemos al ser observados, adulados, admirados o envidiados; llegando en ocasiones a actuar en forma ridícula.

- Cuando pasamos gran parte del tiempo frente al espejo para nuestro arreglo personal.

- Muchas veces nos complacemos en nuestros pensamientos, recordando un hecho constantemente o imaginando situaciones irreales (negativas o positivas) y disfrutamos con ser los protagonistas.

- En ocasiones nos complacemos en hablar (mal o no) de los demás.

- Cuando hacemos de nuestro trabajo una obsesión y es nuestro único tema de conversación.
 

Página Inicio

Correo electrónico

SENTIMIENTO DE INTERÉS PERSONAL EN EXCESO

(Algunas manifestaciones)

Es el signo más característico de las imperfecciones.

- Cuando nos conviene actuamos hipócritamente para conseguir algo:

- Ascenso en el trabajo

- Aumento de sueldo

- Regalos

- Atención de los demás

- Préstamos varios, etc.

- En general por conveniencia hacemos los mejores regalos, atenciones a nuestros amigos, familiares y conocidos...

- Nos sentimos molestos cuando tocan nuestras cosas, debido al apego que tenemos por los bienes materiales (casa, auto, herramientas, ropa, útiles, etc.), sin tener en cuenta que son temporales.

- Si defendemos a toda costa a nuestros seres queridos (familia, amigos, compañeros de trabajo, de estudio, etc.) tengan o no razón, incluso mintiendo a sabiendas de conductas deplorables.

- Cuando no nos resignamos al alejamiento de un ser querido:

- Muerte Física

- Estudio

- Trabajo

- Discusión

- Casamiento, etc.

- Si están en juego nuestros intereses personales, podemos obrar injustamente con los demás, no queriendo compartir nuestras cosas, los afectos, situaciones, etc.

- En algunas oportunidades postergamos tareas importantes (trabajos, compromisos, estudios u otras responsabilidades) por ocuparnos en exceso de nuestros intereses personales.

- Cuando hacemos favores a los demás esperando una retribución, ya sea en forma de recompensa, reconocimiento o simplemente ¡gracias!.

- En ocasiones, actuamos calculadamente para obtener un mayor beneficio material, sentimental, profesional, etc., robamos (ideas, proyectos,...) o mentimos en defensa o en pos de lo que nos interesa.

- Cuando sobreprotegemos a nuestros intereses (hijos, padres, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, etc.), entorpeciendo su progreso o su desarrollo:

- Haciéndoles las tareas que les corresponden

- No enseñándoles a desenvolverse por sí mismos

- Estando pendientes de ellos todo el tiempo...

- Por defender las cosas materiales en algunas oportunidades arriesgamos nuestra vida o la de los demás, sin analizar las consecuencias.

- Muchas veces hacemos lo que quieren los demás para no perder su compañía, atención, amistad, dinero, afecto, etc.

- Cuando no nos resignamos a la pérdida o al daño de nuestros bienes materiales.

 

Página Inicio

Correo electrónico

SENTIMIENTO DE EGOÍSMO EN EXCESO

Antes que nada queremos nuestra satisfacción, nos importa poco o nada nuestro prójimo.

(Algunas manifestaciones)

- Cuando no queremos compartir a nuestros hijos, pareja, padres, amigos, etc., porque los consideramos sólo nuestros.

- A veces cuando alguien nos hace un favor, no se lo retribuímos y si lo hacemos, calculamos las ventajas que podríamos obtener.

- En ocasiones somos indiferentes con los demás, no les prestamos atención cuando nos necesitan, no les hablamos, no los comprendemos, no les tenemos paciencia (enfermos, ancianos, niños, etc.), porque sólo nos ocupamos de nuestras cosas creyendo que son lo más importante.

- Cuando pretendemos que hagan por nosotros lo que no hacemos por los demás.

- Cuando no cumplimos con nuestras obligaciones o compromisos (de trabajo, hogar, estudio, familia, etc.), teniendo o no en cuenta cómo perjudicamos a los demás.

- Para no hacer algo, buscamos excusas:

- La culpa la tiene el otro

- No nos alcanza el tiempo

- Estamos cansados

- No nos sentimos bien, etc.

- Muchas veces no reconocemos el esfuerzo y las atenciones que los demás tienen con nosotros y en consecuencia somos desagradecidos.

- Si obramos con mezquindad cuando podríamos haberlo hecho con generosidad.

- A menudo tomamos decisiones por los demás (estando o no presentes) sin saber cómo piensan, argumentando algunas veces que lo hacemos para evitarles algún sufrimiento.

- A veces, la familia, los amigos,... solamente existen en la medida que satisfacen nuestra vanidad o intereses.

- Cuando nos cuesta mucho prestar nuestras cosas: material de trabajo, objetos personales, ropa, etc., buscando, en ocasiones, excusas para no hacerlo.

- Casi siempre nos parece poco todo lo que hacen por nosotros.

- A menudo solicitamos favores como si fuese deber de los demás que nos ayuden. Pero si nosotros los hacemos, esperamos eterno agradecimiento.

- Cuando tenemos que colaborar con los demás, a veces, nos tomamos el tiempo o no lo hacemos, justificándonos para no quedar mal (ya sea en el trabajo, en el hogar, entre amigos, etc.).

- Si no ayudamos al prójimo estando en condiciones de hacerlo.

- Muchas veces guardamos cosas innecesarias durante mucho tiempo, porque creemos que en otro momento las vamos a necesitar, privándonos de ayudar a nuestro prójimo.

- Cuando hacemos cosas que le corresponden a los demás (estudio, trabajo, tareas del hogar, etc.) no dejando que se capacite en dichas tareas, con la excusa de que son niños, ancianos, mujeres, hombres, etc.

- Siempre que decidimos sobre cosas que no son nuestras o tomamos más de lo que nos corresponde.

- Cuando nuestros seres queridos mueren o se casan, emigran por trabajo, estudio, etc. y nos sentimos solos, a menudo pensamos: ¿qué va a ser de nosotros sin ellos?

- Muchas veces realizamos actividades que nos gustan (reuniones, tareas del hogar, estudio, trabajo, etc.), y no permitimos que alguien colabore con nosotros, nos molesta todo aquello que nos interrumpe...

- Estando en condiciones de hacer algo por el otro, en ocasiones, no lo hacemos, perjudicándolo, por ejemplo:

- Estando en lugares públicos o privados ponemos la música a todo volumen.

- Fumamos en cualquier lugar, haciendo inhalar el humo del mismo a nuestro prójimo, obligándolo a fumar sin haberlo invitado.

- No respetamos las leyes de tránsito como peatón, y/o como conductor.

- No tenemos respeto por los demás y lo manifestamos: no pidiendo permiso, no golpeando puertas antes de entrar, no saludando, no agradeciendo, etc.

- No cedemos el asiento...

- En ocasiones dedicamos demasiado tiempo para nosotros pudiendo dar un poco de ese tiempo a alguien que lo necesita (amigos, familia, hospitales, geriátricos, orfanatos, etc.).

- Si debemos repartir algo: bienes, trabajo, horarios, alimentos, etc., casi siempre elegimos la mejor parte.

- Cuando llegamos tarde a una reunión, trabajo, compromiso... no respetamos el tiempo del otro. A veces nos justificamos diciendo:

- Si espera unos minutos no le va a hacer mal.

- Todos hacen lo mismo.

- Me dormí...

- Cuando buscamos nuestra propia satisfacción (a veces a costa de otras personas) acomodando las cosas a nuestra conveniencia, sacando ventajas de ciertas situaciones, ... por ejemplo:

- Nos adelantamos en las filas de los bancos, colectivos, etc.

- Solicitamos por medio de una persona influyente algún favor.

- No compartimos información por temor a que nos quiten las ideas, el trabajo, ...

- Cuando fingimos sentirnos mal, para que el otro no se aparte de nuestro lado o para no cumplir con nuestros compromisos (trabajo, deudas, hogar, estudio, etc.)

- A menudo cometemos excesos en la comida, bebida, trabajo, etc., sin importarnos las consecuencias, para con nosotros y para con los demás.
 

Página Inicio

Correo electrónico