|
|

Estudio Científico de los Problemas Psicosomáticos:
La solución mediante el Conocimiento
y Dominio de Sí Mismo -
Libro 1

|
SENTIMIENTO DE ORGULLO EN EXCESO
(Algunas manifestaciones)
Es una catarata que nos nubla la vista e impide
ver la realidad.
- No admitimos nuestros errores, creando conflictos para defendernos.
- Cuando llamamos la atención creando enfermedades, problemas económicos y
otras situaciones, queriendo imponer nuestras ideas y así tener a los
demás pendientes de nosotros, sin respetar su libertad.
- Si ante un problema personal fingimos estar bien para no preocupar a los
demás (familiares, amigos, etc.), o para esconder un sufrimiento.
- Muchas veces actuamos mal con el otro, creando situaciones irreales,
mintiendo, dudando, acusando, hostigando con palabras y actitudes
soberbias.
- A veces actuamos con timidez o dejamos cosas que deberíamos hacer, por
vergüenza a quedar mal, nos subestimamos, alejamos, escondemos,
paralizamos, no nos sentimos tan capaces como los demás, nos sentimos
desplazados...
- Si cuando nos corrigen, contestamos mal o nos justificamos de mala
manera (en actitudes o pensamientos).
- Cuando nos sentimos ofendidos por lo que nos dicen o nos hacen,
generamos ideas de animosidad, rencor y venganza.
- Muchas veces hacemos el bien por ostentación o
mostramos nuestro
conocimiento intelectual (para destacarnos, lucirnos, que nos elogien,
agradezcan, etc.).
- A veces buscamos por cualquier medio, el reconocimiento de los demás (en
el trabajo, estudio y otras actividades).
- Cuando nos descubren una falta ante los demás o no se valoran nuestros
aciertos, por lo general reprochamos, acusamos o tratamos mal (en
actitudes o pensamientos).
- A veces subestimamos a los demás cuando nos complacemos haciendo burlas,
bromas, desprecio de sus deficiencias, torpezas o errores.
- En algunas circunstancias estamos a la defensiva, porque creemos que
siempre tienen la intención de molestarnos.
- Cuando para enaltecernos nos ocupamos de ver los errores del otro (malas
acciones, intenciones, actitudes, etc.) y a veces, buscamos disminuirlo,
con nuestros comentarios.
- En ocasiones nos sentimos heridos por actitudes ajenas (correctas o
incorrectas): guardando silencio, quedando angustiados, molestos,
esperando un cambio del otro (perdón, justificación y reparación)...
- Mostramos una imagen irreal, aparentamos, somos hipócritas, cuando
decimos una cosa y hacemos lo contrario.
- Cuando nos creemos superiores por: cargos jerárquicos, posición social o
familiar, títulos, bienes materiales... sin tener en cuenta que los
podemos perder en cualquier momento. En determinadas circunstancias,
decimos: ¡Yo no me voy a rebajar! ¿Qué me va a enseñar?
- Cuando decimos que hay que hacer algo y nos sentimos molestos por no ser
obedecidos, por recibir una mala contestación, porque no lo hacen como
nosotros queremos...
- Si nos molestamos y despreciamos a otras personas, cuando nos aconsejan,
por considerar que no están a nuestro nivel.
- Cuando hablamos y nos molesta ser interrumpidos o interrumpimos a los
demás por querer imponer nuestras ideas, sobresalir, ser el centro de
atención, ...
- A menudo nos creemos imprescindibles, complaciéndonos o no en ello y a
veces buscamos que se nos reconozca.
- En ocasiones, para nosotros, los hechos más insignificantes y naturales
se convierten en episodios de sumo interés, o en resultados
extraordinarios.
- A veces somos exigentes, duros e implacables con el otro, más que con
nosotros mismos y buscamos de imponer ideas...
- Cuando somos inflexibles en nuestras ideas: no aceptando sugerencias,
opiniones...
- En ocasiones si nos comparan con alguien: nos enojamos, lo despreciamos,
nos enaltecemos...por creernos superiores.
- Cuando asumimos una posición que no nos corresponde (trabajo, familia,
etc.)
|
|
|
|
SENTIMIENTO DE RENCOR EN EXCESO
(Algunas manifestaciones)
- Generamos rencor por sentirnos heridos en otros sentimientos: orgullo,
vanidad, amor propio, celos, interés personal, egoísmo, envidia, etc.
- Cuando estamos con el pensamiento puesto en que le ocurra algo malo al
otro, para que sufra lo mismo o más que nosotros, por todo lo que nos
hizo.
- Si en alguna oportunidad, quien nos hirió u ofendió necesita de nuestra
ayuda (dinero, tiempo, asistencia, etc.), se la negamos por lo injusto que
creemos que fue con nosotros.
- Si buscamos de dañar (en pensamiento o acción) a aquél por el que nos
sentimos perjudicados. – Devolver mal por mal, injusticia por injusticia.
- En ocasiones esperamos o provocamos la oportunidad para reprocharle al
prójimo, todas los enojos acumulados y la animosidad que sentimos por todo
lo que nos hizo, no teniendo presente el mal que también nosotros
generamos.
- Cuando estamos a la defensiva o pendientes de las actitudes del otro, y
pensamos que lo que hace es para perjudicarnos, si quiere acercarse, lo
evitamos, no lo dejamos hablar, no lo queremos escuchar, ...
- Cuando esperamos que los demás nos vengan a pedir disculpas, que se
arrepientan de lo que nos hicieron, y si lo hacen, los humillamos todo lo
que nos es posible.
- Nos complacemos relatando el mal que nos han hecho, considerándonos
víctimas, y todo el daño que hicimos no lo tenemos presente.
- Cuando decimos que perdonamos, pero no queremos saber nada más de esa
persona, la ignoramos, somos indiferentes, expresamos: ¡para mí, se
murió!...
- En determinadas situaciones calumniamos al otro, resaltamos sus errores,
tergiversamos las cosas e intentamos disimular la ira, la cólera, como
venganza por sentirnos heridos.
- Cuando hacemos justicia por mano propia hasta el extremo de quitarle la
vida al otro (en pensamiento o en acción).
- Muchas veces no disfrutamos de los buenos momentos (solos o en
compañía), por recordar constantemente situaciones pasadas de enojos y
sufrimientos, alimentando nuestro rencor.
- Cuando manifestamos algo que lastima al prójimo, por medio de bromas,
chistes, comentarios desagradables o palabras hirientes, ponemos al
descubierto nuestra animosidad.
- A veces, generamos animosidad hacia una persona (conocida o no) por los
comentarios que nos llegan de ella, prejuzgándola.
- Cuando no piensan igual que nosotros (fútbol, política, religión,
cultura, ...), creamos una situación de aversión.
- Si alguna persona, por la cual nos consideramos perjudicados, atraviesa
situaciones desagradables, en ocasiones, nos sentimos complacidos.
|
|
|
|
SENTIMIENTO DE CELOS EN EXCESO
(Algunas manifestaciones)
- Cuando creemos que el otro: padres, hijos,
esposo, amigos, hermanos, etc., no nos considera como antes o como
quisiéramos (pensamos que prefiere hacer otras cosas o a otras personas en
lugar de estar con nosotros).
- Cuando no queremos compartir a nuestros
seres queridos con los demás porque creemos que son de nuestra propiedad.
- En ocasiones si prestamos cosas, tenemos el
pensamiento puesto permanentemente en ellas, por temor a que las dañen, o
a no recuperarlas.
- Dudamos porque sentimos que nos van a quitar
los afectos de nuestros intereses personales (esposo, esposa, pareja,
amigos, familia, compañeros, etc.), y los tratamos mal en pensamientos y
actitudes.
- Cuando queremos que nuestros intereses
personales nos presten más atención que a otras personas y si no lo hacen
nos enojamos, reprochamos, deprimimos, ...
- Cuando creemos que las personas a quienes
celamos tienen atenciones distintas para con los demás (regalos, gestos,
actitudes, palabras, fechas importantes, etc.).
- Muchas veces sentimos celos porque en el
trabajo, entre amigos o en la familia, alaban o magnifican lo que hace el
otro y no tienen en cuenta todo lo que nosotros hacemos.
- A veces sometemos a los demás (pareja,
hijos, padres, hermanos, amigos, etc.) a un interrogatorio porque queremos
saber lo que hizo y lo que no hizo dudando de lo que nos dice, generando
situaciones inexistentes.
- En ciertas circunstancias no permitimos al
otro que se mueva con libertad, por no querer perderlo o compartirlo,
privándolo de disfrutar de sus cosas.
- Cuando quien celamos está con otras
personas, en ocasiones, nos aislamos o evadimos...
- A veces si alguien se incorpora a nuestro
trabajo, familia o grupo de amigos, nos sentimos desplazados y en
ocasiones llegamos a ignorarla, despreciarla, hablar mal de esa persona...
- A menudo nos molesta cuando el otro se ocupa
de atender a quienes son nuestros intereses personales, porque pensamos
que sólo nosotros tenemos ese derecho.
|
|
|
|
SENTIMIENTO DE ENVIDIA EN EXCESO
(Algunas manifestaciones)
- A veces vivimos angustiados porque deseamos
profundamente tener como otras personas:
- La capacidad intelectual
- La familia
- El desenvolvimiento en: deporte, música,
relaciones sociales, etc.
- La pareja
- La posición social
- Los amigos
- Las oportunidades
- La admiración que los demás tienen por él
- La belleza física, el atractivo, la
sensualidad
- El buen humor, el carácter
- La personalidad, la fama, el éxito, etc.
- Si alguien se destaca en el trabajo, grupo
de amigos, familia, etc., en ocasiones sacamos a relucir sus errores
magnificándolos o poniéndolo en ridículo.
- Cuando deseamos que le ocurra algo malo a
quien envidiamos.
- Muchas veces estamos pendientes de la vida
del que envidiamos y nos olvidamos de las cosas positivas que nos rodean,
de nuestras obligaciones... así como de nosotros mismos.
- Cuando a nuestro prójimo le va bien,
sufrimos, nos enojamos, nos angustiamos y si le va mal nos complacemos.
- En ocasiones si vemos a otras personas que
son respetadas y admiradas por los que nos rodean, nosotros las tratamos
con agresión, somos indiferentes, o las despreciamos como si fuesen
culpables de que no nos consideren como a ellas.
- A veces competimos en forma desleal porque
nos enceguece querer ocupar la posición del otro (cargo jerárquico,
situación económica, pareja, profesión, etc.).
- Si alguien ya sea amigo, vecino,
pariente,... adquiere valores materiales notorios, puede ocurrir que
nuestros pensamientos y actitudes no sean buenos:
- Nos mostramos indiferentes
- Nos deprimimos
- Reaccionamos agresivamente
- Ponemos en duda de que manera lo logró, etc.
- A veces estudiamos detalladamente a los
demás e imitamos su forma de vestir, de moverse, de hablar, porque creemos
que el entorno nos va a prestar la misma atención.
- Cuando nos compramos las mismas cosas que el
que envidiamos, y hasta somos capaces de empeñar todas nuestras
pertenencias o actuar ilegalmente, para demostrar que nosotros también
podemos.
- Si el que envidiamos está más preparado
intelectualmente o en una mejor posición que nosotros, a veces:
- Se lo recriminamos
- Generamos malos pensamientos
- Le hacemos daño
- Nos enemistamos...
- Cuando por envidia incitamos al otro o
deseamos que deje de hacer algo bueno: estudios, vacaciones, viajes,
trabajo, etc.
- Si al prójimo le va mejor que a nosotros, a
veces por envidia, pensamos y/o decimos: lo ayudan... es el preferido...
es el amigo de la familia, etc.
|
|
|
|
|
|
SENTIMIENTO DE SENSUALISMO
EN EXCESO
(Algunas manifestaciones)
Placer a través de los sentidos
- Los excesos del sensualismo provocan
adicciones y comienzan generalmente por querer evadirse de algo:
- Dormir en exceso.
- Pasar horas mirando televisión, jugando con
los video juegos o juegos electrónicos.
- Escuchar música en demasía.
- Encerrarse en la lectura.
- Comer o beber más de lo que el cuerpo
necesita.
- Estar obsesionado por las actividades
físicas.
- Vivir para trabajar y no trabajar para
vivir.
- Limpiar sobre lo limpio.
- Obsesionarse por el estudio.
- Complacerse con el sexo, en demasía y/o
antinatural, en pensamiento o acción.
- Hablar de los demás.
- Espiar o estar pendiente de lo que hacen los
otros.
- Abusar del poder por carácter, jerarquía...
- Vivir ociosamente o tenerlo en el
pensamiento.
- Hablar por teléfono innecesariamente por
placer.
- Vivir para la diversión.
- Fumar, consumir drogas o dedicarse al juego
que es superfluo o innecesario, y no aplicable a ello la nada en exceso o
demasía.
- Cuando nos sentimos satisfechos después de
haber comido y aún así nos desesperamos por no dejar nada en la fuente; en
ocasiones no hemos terminado de comer y ya estamos pensando qué vamos a
degustar en la próxima comida.
- En ocasiones vivimos condicionados por todo
lo que nos gusta: postergamos obligaciones y compromisos, dejamos de hacer
cosas, etc.
- A veces sentimos tal atracción y
satisfacción por la televisión, radio, libros, etc., que dejamos de lado a
quienes nos rodean no escuchándolos, no prestándoles atención...
- Cuando el goce sexual que sentimos con el
otro hace que pensemos en mantener constantes relaciones con él. En
ocasiones por sentir esa satisfacción: cambiamos de pareja regularmente,
somos infieles a nuestro compañero/a, miramos películas condicionadas y
nuestro tema de conversación es el sexo.
- Muchas veces organizamos fiestas, reuniones,
con cualquier excusa; para hacer lo que realmente nos gusta: comer, beber,
bailar, conversar... en demasía.
- Cuando disfrutamos seduciendo, provocando a
los demás con nuestra forma de vestir:
- Mujeres: escotes muy pronunciados, ropa
ajustadísima, provocativa o transparente, joyas, bijouterie... en demasía.
- Hombres: aros, vinchas, torso descubierto en
lugares no adecuados, ropa ajustadísima, tintura de cabellos, tatuajes,
etc.
- Muchas veces compramos cosas sólo por la
satisfacción que sentimos y no por lo que necesitamos ( ropa,
electrodomésticos, zapatos, perfumes, herramientas, etc.).
- Cuando para satisfacer nuestros deseos,
mantenemos relaciones antinaturales (incesto, homosexualidad, orgías,
etc.), en pensamiento o acción.
- Cuando nos ocupamos de nuestro cuerpo en su
apariencia, prestándole demasiada atención para lograr una figura
perfecta, haciendo todo tipo de sacrificios para conseguirlo:
- Cirugías estéticas corporales
- Fisicoculturismo (exhibicionismo)
- Dietas exhaustivas
- Obsesión por hacer gimnasia, etc.
- Cuando bailamos de una manera insinuante,
queriendo llamar la atención de los demás y nos complacemos al ser
observados, adulados, admirados o envidiados; llegando en ocasiones a
actuar en forma ridícula.
- Cuando pasamos gran parte del tiempo frente
al espejo para nuestro arreglo personal.
- Muchas veces nos complacemos en nuestros
pensamientos, recordando un hecho constantemente o imaginando situaciones
irreales (negativas o positivas) y disfrutamos con ser los protagonistas.
- En ocasiones nos complacemos en hablar (mal
o no) de los demás.
- Cuando hacemos de nuestro trabajo una
obsesión y es nuestro único tema de conversación.
|
|
|
|
|
|
SENTIMIENTO DE INTERÉS
PERSONAL EN EXCESO
(Algunas manifestaciones)
Es el signo más característico de las
imperfecciones.
- Cuando nos conviene actuamos hipócritamente
para conseguir algo:
- Ascenso en el trabajo
- Aumento de sueldo
- Regalos
- Atención de los demás
- Préstamos varios, etc.
- En general por conveniencia hacemos los
mejores regalos, atenciones a nuestros amigos, familiares y conocidos...
- Nos sentimos molestos cuando tocan nuestras
cosas, debido al apego que tenemos por los bienes materiales (casa, auto,
herramientas, ropa, útiles, etc.), sin tener en cuenta que son temporales.
- Si defendemos a toda costa a nuestros seres
queridos (familia, amigos, compañeros de trabajo, de estudio, etc.) tengan
o no razón, incluso mintiendo a sabiendas de conductas deplorables.
- Cuando no nos resignamos al alejamiento de
un ser querido:
- Muerte Física
- Estudio
- Trabajo
- Discusión
- Casamiento, etc.
- Si están en juego nuestros intereses
personales, podemos obrar injustamente con los demás, no queriendo
compartir nuestras cosas, los afectos, situaciones, etc.
- En algunas oportunidades postergamos tareas
importantes (trabajos, compromisos, estudios u otras responsabilidades)
por ocuparnos en exceso de nuestros intereses personales.
- Cuando hacemos favores a los demás esperando
una retribución, ya sea en forma de recompensa, reconocimiento o
simplemente ¡gracias!.
- En ocasiones, actuamos calculadamente para
obtener un mayor beneficio material, sentimental, profesional, etc.,
robamos (ideas, proyectos,...) o mentimos en defensa o en pos de lo que
nos interesa.
- Cuando sobreprotegemos a nuestros intereses
(hijos, padres, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, etc.),
entorpeciendo su progreso o su desarrollo:
- Haciéndoles las tareas que les corresponden
- No enseñándoles a desenvolverse por sí
mismos
- Estando pendientes de ellos todo el
tiempo...
- Por defender las cosas materiales en algunas
oportunidades arriesgamos nuestra vida o la de los demás, sin analizar las
consecuencias.
- Muchas veces hacemos lo que quieren los
demás para no perder su compañía, atención, amistad, dinero, afecto, etc.
- Cuando no nos resignamos a la pérdida o al
daño de nuestros bienes materiales.
|
|
|
|
|
|
SENTIMIENTO DE EGOÍSMO EN EXCESO
Antes que nada queremos nuestra satisfacción,
nos importa poco o nada nuestro prójimo.
(Algunas manifestaciones)
- Cuando no queremos compartir a nuestros
hijos, pareja, padres, amigos, etc., porque los consideramos sólo
nuestros.
- A veces cuando alguien nos hace un favor, no
se lo retribuímos y si lo hacemos, calculamos las ventajas que podríamos
obtener.
- En ocasiones somos indiferentes con los
demás, no les prestamos atención cuando nos necesitan, no les hablamos, no
los comprendemos, no les tenemos paciencia (enfermos, ancianos, niños,
etc.), porque sólo nos ocupamos de nuestras cosas creyendo que son lo más
importante.
- Cuando pretendemos que hagan por nosotros lo
que no hacemos por los demás.
- Cuando no cumplimos con nuestras
obligaciones o compromisos (de trabajo, hogar, estudio, familia, etc.),
teniendo o no en cuenta cómo perjudicamos a los demás.
- Para no hacer algo, buscamos excusas:
- La culpa la tiene el otro
- No nos alcanza el tiempo
- Estamos cansados
- No nos sentimos bien, etc.
- Muchas veces no reconocemos el esfuerzo y
las atenciones que los demás tienen con nosotros y en consecuencia somos
desagradecidos.
- Si obramos con mezquindad cuando podríamos
haberlo hecho con generosidad.
- A menudo tomamos decisiones por los demás
(estando o no presentes) sin saber cómo piensan, argumentando algunas
veces que lo hacemos para evitarles algún sufrimiento.
- A veces, la familia, los amigos,...
solamente existen en la medida que satisfacen nuestra vanidad o intereses.
- Cuando nos cuesta mucho prestar nuestras
cosas: material de trabajo, objetos personales, ropa, etc., buscando, en
ocasiones, excusas para no hacerlo.
- Casi siempre nos parece poco todo lo que
hacen por nosotros.
- A menudo solicitamos favores como si fuese
deber de los demás que nos ayuden. Pero si nosotros los hacemos, esperamos
eterno agradecimiento.
- Cuando tenemos que colaborar con los demás,
a veces, nos tomamos el tiempo o no lo hacemos, justificándonos para no
quedar mal (ya sea en el trabajo, en el hogar, entre amigos, etc.).
- Si no ayudamos al prójimo estando en
condiciones de hacerlo.
- Muchas veces guardamos cosas innecesarias
durante mucho tiempo, porque creemos que en otro momento las vamos a
necesitar, privándonos de ayudar a nuestro prójimo.
- Cuando hacemos cosas que le corresponden a
los demás (estudio, trabajo, tareas del hogar, etc.) no dejando que se
capacite en dichas tareas, con la excusa de que son niños, ancianos,
mujeres, hombres, etc.
- Siempre que decidimos sobre cosas que no son
nuestras o tomamos más de lo que nos corresponde.
- Cuando nuestros seres queridos mueren o se
casan, emigran por trabajo, estudio, etc. y nos sentimos solos, a menudo
pensamos: ¿qué va a ser de nosotros sin ellos?
- Muchas veces realizamos actividades que nos
gustan (reuniones, tareas del hogar, estudio, trabajo, etc.), y no
permitimos que alguien colabore con nosotros, nos molesta todo aquello que
nos interrumpe...
- Estando en condiciones de hacer algo por el
otro, en ocasiones, no lo hacemos, perjudicándolo, por ejemplo:
- Estando en lugares públicos o privados
ponemos la música a todo volumen.
- Fumamos en cualquier lugar, haciendo inhalar
el humo del mismo a nuestro prójimo, obligándolo a fumar sin haberlo
invitado.
- No respetamos las leyes de tránsito como
peatón, y/o como conductor.
- No tenemos respeto por los demás y lo
manifestamos: no pidiendo permiso, no golpeando puertas antes de entrar,
no saludando, no agradeciendo, etc.
- No cedemos el asiento...
- En ocasiones dedicamos demasiado tiempo para
nosotros pudiendo dar un poco de ese tiempo a alguien que lo necesita
(amigos, familia, hospitales, geriátricos, orfanatos, etc.).
- Si debemos repartir algo: bienes, trabajo,
horarios, alimentos, etc., casi siempre elegimos la mejor parte.
- Cuando llegamos tarde a una reunión,
trabajo, compromiso... no respetamos el tiempo del otro. A veces nos
justificamos diciendo:
- Si espera unos minutos no le va a hacer mal.
- Todos hacen lo mismo.
- Me dormí...
- Cuando buscamos nuestra propia satisfacción
(a veces a costa de otras personas) acomodando las cosas a nuestra
conveniencia, sacando ventajas de ciertas situaciones, ... por ejemplo:
- Nos adelantamos en las filas de los bancos,
colectivos, etc.
- Solicitamos por medio de una persona
influyente algún favor.
- No compartimos información por temor a que
nos quiten las ideas, el trabajo, ...
- Cuando fingimos sentirnos mal, para que el
otro no se aparte de nuestro lado o para no cumplir con nuestros
compromisos (trabajo, deudas, hogar, estudio, etc.)
- A menudo cometemos excesos en la comida,
bebida, trabajo, etc., sin importarnos las consecuencias, para con
nosotros y para con los demás.
|
|
|
|