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Estudio Científico de los Problemas Psicosomáticos:

La solución mediante el Conocimiento y Dominio de Sí Mismo -

Libro 1

 

CAPÍTULO VII


LA DUALIDAD DEL HOMBRE: ALMA - CUERPO O ESPÍRITU Y MATERIA

 

Influencia del mundo espiritual sobre las personas
Análisis desde la filosofía
La responsabilidad de los actos

 

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LA DUALIDAD DEL HOMBRE: ALMA-CUERPO O ESPÍRITU Y MATERIA

INFLUENCIA DEL MUNDO ESPIRITUAL SOBRE LAS PERSONAS

Como verificación de lo expresado acerca de la influencia de los espíritus sobre los hombres, pasamos a exponer observaciones clínicas hechas a sus pacientes trasplantados por Paul Pearsall de EE.UU., doctorado en Harvard y en la Escuela de Medicina Albert Einstein.

El Dr. Pearsall, que también recibió un trasplante, es psiconeuroinmunólogo, es decir, psicólogo que estudia la relación existente entre el cerebro, el sistema inmunitario y nuestras vivencias del mundo exterior. Tiene experiencia de más de treinta años de práctica científica en la interpretación de cómo los acontecimientos externos influyen sobre nuestra salud. Fundó y dirigió una clínica psiquiátrica en la que se trataban cientos de enfermos graves, muchos de los cuales habían sufrido trasplantes de corazón o de otros órganos. Dirigió un departamento médico, poniendo en práctica un programa de rehabilitación cardíaca para enfermos de ataques al corazón, un proyecto que estaba pensado para ayudarles mediante cambios significativos en su modo de vida y el desarrollo de unos puntos de vista más equilibrados. Era un programa al que denominaban “Cambio de corazón”. Tanto en éste como en otros puestos, tuvo ocasión de dar conferencias por todo el mundo en distintas organizaciones de trasplantes de órganos; en ellas pudo recoger docenas de relatos impresionantes que parecían demostrar la existencia de algún tipo de memoria celular y de que el corazón desempeña un papel importante en la recuperación de esa memoria.

Pearsall escribió el libro “El código del corazón” en el que investiga y sostiene la posibilidad de que sus pacientes trasplantados de corazón recibieran las memorias celulares de sus donantes, quienes manifestaron los detalles que luego pudieron ser confirmados por los propios familiares del donante.

Las “memorias celulares” más comúnmente descritas por los trasplantados de corazón se refieren a sabores, gustos y manifestaciones personales nuevas vinculados a sus donantes, constituyendo ésto la regla y no la excepción.

En sus investigaciones habló con Claire Sylvia, una trasplantada de corazón que había descrito los cambios experimentados en su vida, relacionados con la energía de su donante, en un libro escrito en colaboración con Bill Novak, titulado A Change of Heart. A pesar de las fuertes críticas personales que algunas veces recibe, persiste en su creencia de que con el trasplante de corazón ha recibido mucho más que una simple masa de células biomecánicas. Los sorprendentes y acertados sueños sobre su donante, los cambios en sus apetencias gastronómicas, su estilo de baile y muchos otros cambios ofrecen las claves de la posibilidad de una memoria celular.

A fin de ilustrar la naturaleza de las conexiones energéticas experimentadas por los receptores de trasplantes (según Pearsall) describe algunas de las 140 recogidas en cintas magnetofónicas.

«1.- Mujer de treinta y cinco años trasplantada de corazón (la donante fue una joven prostituta de veinticuatro años muerta en una reyerta a puñaladas).

“Yo nunca estuve interesada en el sexo. Ni siquiera pensé mucho en eso. No me entienda mal, mi esposo y yo tuvimos una vida sexual normal, pero eso no era importante en nuestras vidas. Ahora agoto a mi marido. Deseo hacer el amor todas las noches. Antes odiaba los videos X, pero ahora los adoro. Me siento como una mujerzuela y, en ocasiones, cuando estoy de buen humor, realizo un striptease para mi marido. Jamás había hecho algo parecido antes de mi operación. Cuando le comenté todo esto a mi psiquiatra, me dijo que era una reacción a la medicación y porque ahora tengo un cuerpo más sano. Posteriormente he descubierto que mi donante trabajaba en un topless y actuaba como profesional a domicilio. Creo que he adoptado su orientación sexual, y mi marido también lo piensa así. Me dice que no soy la mujer con la que él se casó, pero que no le importa estar casado conmigo de nuevo”.

Marido de la receptora. “No es que lo sienta, entiéndame, pero creo que lo que tengo ahora es una gatita sexual. No es que lo hagamos más, pero ella siempre está deseando que hablemos de sexo y quiere ver una serie de videos de tipo erótico que antes jamás veíamos ni hablábamos. Utiliza palabras que jamás empleaba antes, pero eso también está haciendo que yo cambie, así que no me quejo. Nuestra peor discusión se produjo unos meses después de su operación y bastante antes de que ella se enterase de quién era su donante. Yo estaba bromeando, y en un momento apasionado le dije que tenía el corazón de una ramera. Estuvimos sin hablarnos durante semanas”.»

«2.- Mujer de cuarenta y siete años, trasplantada de corazón (el donante fue un chico gay de veintitrés años que fue tiroteado durante un atraco y murió posteriormente de las heridas recibidas en la parte inferior de la espalda).

“Durante tres años no le he hablado a nadie de esto. Todavía me fastidiaba hacerlo. Me entrevisté con la familia del donante y me dijeron que su hijo era un artista muy brillante y que era gay. Ahora me pregunto, cuando veo a mi marido, si lo miro como una mujer acostumbraría a hacerlo o si lo estoy mirando como lo miraría un joven gay. Me alegro de poder estar hablando de esto con usted. Y todavía quiero decirle una cosa más. Su madre me dijo que le habían disparado en la espalda. Después de mi operación, he tenido dolores en la parte baja de la espalda, pero supuse que era debido a la operación pasada”.

Marido de la receptora. “Me sorprendió mucho cuando una de las primeras cosas que me preguntó, cuando empezamos a hacer el amor después de la operación, fue si yo había tenido alguna vez pensamientos homosexuales. Ha cambiado totalmente su forma de vestirse. Ahora lleva ropa muy femenina y ajustada, cuando antes se vestía con ropa unisexo. A veces, por la noche se despierta repentinamente sollozando. Me preocupaba que pudiera tener un ataque cardíaco, pero ella se señala la espalda y dice que es como si le hubieran disparado en la mitad de la espalda”.»

«3.- La madre de un joven trasplantado dijo: “Ahora mi hijo utiliza siempre la palabra “copacético”. Antes de tener su nuevo corazón jamás la usó, pero fue la primera cosa que pudo decirme tras la operación. No sé lo que significa. Dijo que todo estaba copacético. No es una palabra que conozca en español”. La esposa del donante que estaba oyéndonos, abrió desmesuradamente los ojos y, volviéndose hacia nosotros, dijo: “Esa palabra era la forma que teníamos mi marido y yo de decir que todo estaba bien. Siempre que discutíamos y hacíamos las paces, ambos decíamos que todo estaba copacético”.

El tema de aquella palabra mágica que parecía revelar un código del corazón que se hallaba dentro de él estimuló al joven, que empezó a contar historia tras historia de los cambios que había experimentado tras su trasplante. Aunque su madre nos lo había descrito como un vegetariano muy consciente de su salud, él dijo que ahora suspiraba por la carne y por los alimentos grasos. Aunque en tiempos había sido un amante de la música “heavy metal”, ahora le encantaba el rock de los años cincuenta. Nos contó también sueños repetitivos de luces brillantes que venían directas hacia él. Al escucharlo la esposa del donante nos dijo que, de hecho, su marido adoraba la carne, que era un adicto a la comida rápida y que había tocado en una orquesta de rock en Motown mientras estudiaba en la facultad de medicina, y que ella por su parte también tenía los mismos sueños sobre las luces de aquella terrible noche.»

EL ÁNGEL EN NUESTRO PECHO

Charles Siebert es un escritor médico que ha publicado, de forma sensible, precisa y científica, muchos artículos sobre distintos temas de salud. Cuando estaba preparando una historia sobre la experiencia vivida por una mujer trasplantada de corazón, que iba a publicar en el New York Times Magazine, tuvo la oportunidad de asistir a la fiesta del Día de San Valentín que daban más de un centenar de enfermos trasplantados de corazón. Prácticamente todos los receptores hablaron de “recuerdos espirituales”, o de haber sentido la energía de sus donantes. Siebert escribe: “Todas las personas con las que me entrevisté en la fiesta hablaban con el mismo tono reverente sobre el ángel que albergaban en el pecho, sobre ese regalo y esa responsabilidad que ahora tenían, y de las oraciones que le dirigían a esa otra persona que tenían en su interior”.

C. Siebert, “Carol Palumbo Waits for Her Heart”, New York Times Magazine, 13 de abril de 1997, p. 41.
 

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ANÁLISIS DESDE LA FILOSOFÍA

A nuestro criterio, no son los órganos trasplantados los que tienen memoria celular, como se sostiene, que luego manifiesta el receptor en forma de ideas, gustos, tendencias o inclinaciones del donante.

La explicación está detallada a lo largo de la redacción del libro. Los seres (alma o espíritu) que han dejado su cuerpo físico, pueden sentirse atraídos por una misma forma de pensar, sentir y actuar con el receptor del órgano trasplantado, al que se asimilan, confundiéndose los dos pensamientos, las dos voluntades y los dos cuerpos fluídicos (del receptor con cuerpo y del donante sin cuerpo), de forma tal que el donante (alma o espíritu) se vale del cuerpo del receptor, manifestando sus ideas, gustos, inclinaciones, y tendencias que tenía antes de su desencarnación (muerte).

Esta influencia puede ser física y mental. Obsérvese el cambio de ideas y tendencias del receptor en la parte mental (casos 1 y 3) y física porque pueden transmitirnos hasta las mismas dolencias que tenían antes de su muerte (desencarnación) o que tal vez fueron la causa de la misma (caso 2).

La explicación gráfica de este mecanismo la hemos detallado en los cuadros de influencia de los espíritus sobre los hombres y nunca se ejerce sin participación de quien lo sufre, ya por debilidad o deseo y por qué no decirlo, muchas veces al ceder la voluntad se halla complacido de estar bajo esta dependencia, que halaga gustos y deseos.

Para este estudio particular debemos tener en cuenta lo siguiente:

Nosotros como alma, tenemos un cuerpo fluídico semimaterial. Durante la vida del cuerpo este cuerpo fluídico semimaterial está unido al cuerpo físico material molécula a molécula y hace de vehículo del pensamiento entre el alma y el cuerpo (mensajes bioquímicos), teniendo por hilos conductores los nervios.

La condición necesaria para que los órganos principales: corazón, pulmón, riñones, etc. a ser transplantados sean de utilidad, requiere que el donante se encuentre con muerte cerebral, lo que significa la muerte de las células cerebrales, por lo cual el donante no se puede manifestar, pero el resto del organismo continúa con vida aún, sostenida por medios mecánicos (situaciones que en algunos casos ha perdurado varios meses). El cadáver con muerte cerebral se puede enfermar, tener hijos. En Inglaterra son anestesiados para que no sientan dolor cuando les extraen los órganos y al final mueren de paro cardiorespiratorio o por ablación de sus órganos.

En síntesis, esta muerte cerebral, inventada, que justifican por razones utilitarias, permite extraer los órganos a las personas que tienen vida.

El ser (donante) como alma o espíritu debe sufrir intensamente cuando le ablacionan sus órganos, ya que está unido a su cuerpo físico, molécula a molécula y es probable que siga al o a los órganos que están impregnados de su fluido vital en el cuerpo del receptor, hasta que el órgano trasplantado sea impregnado por el fluido vital del receptor.

Como quiera que sea, ya por el accidente que le causó la muerte cerebral o por ablación de sus órganos, su muerte es violenta, lo que lleva a ese ser espiritual que dejó su cuerpo a permanecer mucho tiempo en estado de turbación, tal vez años, en los que quizás no se de cuenta de su estado, creyendo seguir viviendo con los mismos pensamientos, las mismas preocupaciones, los mismos sufrimientos pero sin el cuerpo de la tierra, figurándose las normales ocupaciones, y al unirse a las personas puede causar influencia física y mental como en las mencionadas de los casos 1-2-3.

En otros casos, estos seres (espirituales) conocen su situación de desencarnados (espíritus libres) y en ocasiones vienen a cobrarse o vengarse de algo que uno pudo haberles hecho, o simplemente causar daño, y al unirse a la persona, le causa desórdenes físicos, que se superan con el alejamiento de éstos. Es de utilidad la ejercitación dirigida a estos seres detallada en la Propuesta del tema Estrés. Ver ejemplo, Nuevo Testamento: San Mateo 17 - 14 a 18.

El autor Academia Filosófica de La Plata, no está en contra de los trasplantes de órganos, ni de las personas que lo necesitan para prolongar o mejorar su calidad de vida, pero se pregunta: ¿cuál es el criterio moral que se sigue para determinar que una vida vale más que otra, tanto la del donante agónico, como la del receptor tal vez también agónico?

La vida es valiosa, aunque sea precaria y debe ser respetada hasta la muerte natural, que significa la cesación definitiva de las funciones vitales orgánicas.

Las investigaciones realizadas por los profesionales vinculados a los trasplantes, demuestran que para la obra de bien que se quiere realizar, se puede también causar mucho daño. Y nuevamente volvemos a lo que sostenía Sócrates (400 a.C.) es PORQUE SE TOMA EL CUERPO SIN EL ALMA.

La muerte cerebral, ha sido cuestionada internacionalmente, entre los cuales podemos citar:

“El grave problema que se presenta en el caso de la donación de órganos está relacionado con la condición del donante que, con el fin de obtener los órganos en condiciones de utilidad para el implante, requiere que el paciente esté vivo, por lo que se ha instaurado la condición de “muerte cerebral”, declarando un status de muerto al que realmente no lo está y que, finalmente, alcanza la muerte a causa de la extracción de los órganos que le son vitales para sostenerla. Esto constituye nada menos que un asesinato”.

The Facts of Life de Brien Clowes. Publicado por
Human Life International. EE.UU.
 

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LA RESPONSABILIDAD DE LOS ACTOS

Procurar la muerte de un ser humano en forma anticipada en cualquier fase de su existencia, desde la concepción hasta la muerte natural, constituye un homicidio.
Siendo el cuerpo la envoltura del alma e instrumento temporal de progreso, defender el derecho a la vida del hombre (alma con cuerpo físico) es un deber ineludible que nos compete a todos los seres humanos.

En estas consideraciones quedan comprendidas, entre otras: la ablación de órganos para trasplantes con muerte cerebral, la práctica de eutanasia, el aborto (químico, mecánico, quirúrgico), la manipulación genética, sea clonación de embriones con fines terapéuticos o reproductivos, de cuya selección se determina quien debe vivir o morir.

El embrión implantado o no, es un ser humano (alma con cuerpo físico), cuya vida debe ser respetada.

El hombre lleva la ineludible responsabilidad de sus actos y pensamientos, por los que deberá dar rigurosa cuenta y compensar su erróneo proceder, sea en la presente existencia, en el mundo esencial o espiritual cuando deje su cuerpo físico, o bien en una nueva existencia corporal.
 

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