|
Claire Sylvia recibió
un trasplante de corazón y pulmones en 1988. La causa de la necesidad
de ser trasplantada se debió a su padecimiento de hipertensión
pulmonar primaria y éste se realizó en el
Hospital de Yale – New Haven en Connecticut – Nueva Inglaterra por el
Dr. John Baldwin. El donante fue un joven de 18 años de Maine, que
tuvo un accidente en motocicleta que al momento de ablacionarle los
órganos estaba siendo mantenido por un ventilador que respiraba por
él; su corazón en cambio estaba latiendo por sí mismo.
Datos obtenidos del texto de investigación (Cap. 1 – Pág. 5; Cap. 3 –
Pág. 38; Cap. 6 – Pág. 80; Cap. 7 – Pág. 84-96-97).
Exponemos textualmente de su libro algunos párrafos sobre los
cambios experimentados en su vida relacionados con la energía de
su donante, además de percibir su presencia como una segunda alma
compartiendo su cuerpo, los sorprendentes y acertados sueños sobre él,
sin haberlo conocido, los cambios en sus apetencias gastronómicas,
estilo de baile, forma de caminar, etc. que eran el modo de vida del
donante y que ella asumió tras el trasplante, todo esto confirmado por
los familiares del mismo.
Los
cambios de Claire Sylvia coinciden también con relatos de otros
trasplantados que han experimentado similares cambios después del
trasplante, situaciones que parecen constituir la regla y no la
excepción y que los científicos materialistas no pueden darle
explicación pues estos hechos no pertenecen al plano físico sino al
plano espiritual.
EL
RECEPTOR DE LOS ÓRGANOS TRASPLANTADOS CLAIRE SYLVIA SIENTE
LA PRESENCIA DEL DONANTE
(MUERTO) COMO ALMA O ESPÍRITU
“No
antes que pasara mucho tiempo comencé a sentir que había recibido más
que sólo nuevas partes del cuerpo. Comencé a preguntarme si mi corazón
y pulmones trasplantados, de alguna manera, me habían transmitido
algo de sus inclinaciones y recuerdos propios. Tuve sueños y
experimenté cambios que parecían sugerir que algunos aspectos del
espíritu y de la personalidad de mi donante ahora existían dentro de
mí”. (Cap. 1 – Pág. 6)
“Aunque aún no podía expresar esta idea en palabras, ahora creo que lo
que me hizo estar tan confundida y desorientada durante los primeros
días en la unidad de cuidados intensivos, fueron las primeras
molestias de otra persona dentro mío. Yo tenía la sensación de que
algunos aspectos del espíritu y personalidad del donante existían
dentro mío”. (Cap. 8 – Pág. 114)
“Mi
corazón nuevo parecía estar alterando mi personalidad. Noté que ya no
sentía soledad, incluso si estaba sola. Durante la semana, al estar
separada de mi hija Amara y de mis amigos no los extrañaba mucho. A
veces tenía la intuición que alguien más estaba ahí conmigo, que de un
modo intangible mi concepto de “yo” se había convertido en “nosotros”.
Aunque no siempre podía detectar esta presencia extra, en momentos
sentía como si una segunda alma estaba compartiendo mi cuerpo”. (Cap.
9 – Pág. 131)
“No era mi ser maduro quien me había arrastrado hasta aquí, sino, la
energía juvenil de mi corazón y pulmones de veinte años. En Francia,
más que nunca antes, sentí como si fuéramos dos personas que estaban
compartiendo el mismo cuerpo”. (Cap. 12 – Pág. 193)
“Que shockeante debe
haber sido para el corazón y los pulmones de Tim – y cualquier otra
parte del espíritu de Tim que podría venir junto a ellos- en
despertarse en el cuerpo de una mujer de edad madura ¿Estaba yo loca o
eran mis sueños y mis cambios que estaban sugiriendo que el corazón
humano era más que una bomba mecánica?” (Cap. 12 – Pág. 196)
“Ahora Rolbie estaba forzado en considerar lo que para mí por mucho
tiempo me pareció claro – no solo de que había un Tim real sino que
algunos aspectos de él podrían existir dentro mío. Como Rolbie
escribió:
‘Siento que se da lugar
un cambio de punto de vista. Mi adhesión vehemente a la concepción
psicológica de Tim se aleja cuando Claire se acerca a su deseo de
encontrarse con la familia de Tim. Estoy comenzando a creer que algo
de la esencia de Tim ha transmigrado a Claire. Como terapista
profesional sé que el vigor y la fortaleza son parte de la
personalidad, el temperamento y la identidad. Si el trasplante de
alguna manera ha transmitido elementos de temperamento, personalidad e
identidad de él, entonces restos psicológicos del Tim L. real (no sólo
la imagen de ‘Tim’) puede habitar ahora en Claire”. (Cap. 13 – Pág.
201-202)
Robert Bosnak (Rolbie) – Analista del Instituto Jung de Boston.
RELATO DE TRASPLANTADO
“El
interés del doctor Pearsall en esta materia surgió después de su
propio trasplante. Un paciente conocido, que también sobrellevó un
trasplante de médula, insistía que podía sentir la presencia de su
donante. El doctor Pearsall preguntó al hombre que él pensaba cómo era
su donante.
'Alguna clase de artista', él respondió. 'Quizás un pintor o un
músico.'
Posteriormente, se le
informó al paciente que el hobby de su donante era pintar al óleo”.
(Cap. 17 – Pág. 261)
El Dr. Pearsall
escribió el libro “El código del corazón”, ISBN 84-414-0467-4.
INFLUENCIA DEL
DONANTE DE LOS ÓRGANOS (MUERTO) COMO ALMA O ESPÍRITU SOBRE
EL RECEPTOR, QUIEN ADOPTA SUS MISMOS GUSTOS
Estos cambios de
gustos que el receptor de los órganos (Claire Sylvia) manifiesta, eran
los del donante (Tim L.) antes de su muerte, hechos que son
confirmados por sus familiares.
“¿Él era un gran bebedor de cerveza? ‘Yo pregunté’.
Sus
hermanas asintieron”.
“Cuando les conté como quería una cerveza tan pronto después de la
operación, había sonrisas alrededor”.
“Pregunté si le gustaban los ajíes verdes.
‘¿Estás bromeando? Le encantaba’, una hermana me dijo. ‘Él solía
freírlos con un embutido Kielbasa’
Les
expliqué que antes del trasplante nunca me gustaron los ajíes.
‘Pero lo que a él realmente le encantaba eran los medallones de
pollo’, dijo Annie.
‘Oh, mi Dios’
‘¿Qué es, Claire?’
Recién recordé algo que
nunca se lo he contado a alguien. Luego del trasplante, cuando
finalmente me permitieron conducir nuevamente, el primer lugar que fui
fue el negocio de pollo frito de Kentucky. Yo tenía este deseo por los
medallones de pollo, lo que nunca había tenido antes”. (Cap. 14 – Pág.
225-226)
“Recién había aprendido
que muchos de los sueños, imágenes y pálpitos que yo había tenido de
mi donante estrechamente concordaban con lo que sus amados sabían de
él”. (Cap. 15 – Pág. 232)
REPORTAJE A LOS PADRES DEL DONANTE EN 1991
‘¿Ustedes
creen’, el reportero preguntó, ‘que de alguna manera Claire recogió
parte del espíritu de Tim?’
June (Madre de Tim): ‘Sí, yo lo creo. Cuando ella nos contó acerca de
las comidas, esto fue una conmoción’. Mi hija dijo: ‘Má, no lo puedo
creer. ¡Son las mismas cosas que a Tim le gustaban!
Carl (padre de Tim):
‘Su espíritu todavía está ahí en aquellas partes que ella recibió’.
(Cap. 15 – Pág. 240)
INFLUENCIA
MENTAL DEL DONANTE DE ÓRGANOS (TIM L. - MUERTO)
COMO ALMA O
ESPÍRITU, SOBRE EL RECEPTOR CLAIRE SYLVIA
Los pensamientos del
receptor (hombre o mujer) y los del donante (alma o espíritu) se
confunden, valiéndose el donante como alma o espíritu del cuerpo del
receptor para manifestarse.
Es confirmado por los
familiares del donante.
REPORTAJE
A LA HERMANA DEL DONANTE EN UN SHOW TELEVISIVO
‘Cuando la encontramos
a Claire’, dijo Carla (hermana de Tim), ‘todos nosotros la probamos y
le hicimos preguntas. Era como si supiera de Tim. Un montón de cosas
que ella dijo eran verdad ¿cómo sabía ella estas cosas? Todo lo que
decía estaba en lo cierto. Era como él, cómo si fuera parte de él.’
(Cap. 15 – Pág. 241-242)
“¿Por qué los
receptores tienen las memorias de un donante que nunca conocieron y a
quienes a veces podemos identificar?” (Cap. 18 – Pág. 275)
RELATOS SOBRE PERSONAS QUE RECIBIERON TRASPLANTES.
INFLUENCIA MENTAL DEL DONANTE MUERTO COMO ALMA O ESPÍRITU SOBRE EL
RECEPTOR (PERSONA)
“El
día vendrá, yo espero, cuando los casos como el mío serán estudiados
en forma sistemática. Hasta entonces, nos tenemos que conformar con
evidencias anecdóticas.
Una
enfermera de trasplante de Florida, nos contó que una paciente de
trasplante de corazón, que, antes de su operación, sufría de un temor
extremo al agua, un temor tan extenuante que incluso no tomaría una
ducha. Pronto después del trasplante, esta misma mujer sintió un gran
deseo de ir a nadar y a navegar. Un médico residente de cirugía, que
no estaba autorizado para abrir esta información, informó a la familia
incrédula de la mujer que el donante de ella había sido un ávido
navegante que murió en un accidente de paseo en bote.
Esta misma enfermera
nos contó acerca de un hombre de cincuenta y algo de años, que recibió
un corazón nuevo de un donante joven que fue muerto en un accidente de
motocicleta. El receptor, un cristiano que volvió a nacer, despertó de
la operación maldiciendo e insultando, que era completamente fuera de
su personalidad. Debido a que el donante había muerto en el mismo
hospital donde el trasplante se realizó, la madre del donante terminó
encontrando al receptor. Ella confirmó que el hombre estaba hablando
como su hijo, e incluso estaba usando algunos de sus modismos”. (Cap.
17 – Pág. 262)
“Un número de
facultativos vinieron a nuestro instituto y a través de los años he
escuchado otras historias como esta. Un cirujano cardíaco me contó que
él ha observado este fenómeno, que incluye cambios en la personalidad
y deseos por nuevas comidas y que esto con frecuencia desvanece
algunos meses después del trasplante. No es algo que los cirujanos
quieren publicidad, y lo mantienen muy callado”. (Cap. 18 – Pág. 276)
INFLUENCIA MENTAL
Y FÍSICA DEL DONANTE DE ÓRGANOS (TIM L. – MUERTO)
COMO ALMA O ESPÍRITU SOBRE EL RECEPTOR CLAIRE
SYLVIA
La influencia
mental se verifica por el conocimiento de nuevos temas que ella
manifiesta conocer y la influencia física puede verificarse por
haber adoptado la forma de caminar del donante muerto.
“Mi
personalidad estaba cambiando, teniendo un giro masculino. Me sentía
más segura, firme y enérgica, y además sentía que conocía temas que
sólo los hombres conocían, un conocimiento que extrañamente vino a mí
de algún lugar desconocido. Era una percepción sutil, como si un
conocimiento secreto que yo no comprendía totalmente me hubiera sido
confiado.
Incluso mi modo de caminar era varonil. “Mamá”, me dijo mi hija Amara,
“¿Por qué estás caminando así? Estás tambaleándote como si fueras un
futbolista”.
Luego un amigo
de baile también me llamó la atención por el modo de caminar. “Claire,
te estás meneando”. Me di cuenta que era el modo de caminar de un
joven viril,...
Esta
nueva energía masculina no se limitaba a mi paso de andar. O quizás mi
nuevo modo de andar era una metáfora por el modo en que ahora me movía
por el mundo, sin sentirme limitada. Sentí un nuevo poder que estaba
asociado con la vibración, la fuerza y la masculinidad”.
(Cap. 9 – Pág. 132)
REUNIONES DE APOYO
GRUPAL - RELATOS DE TRASPLANTADOS
“Otro
tema en nuestra conversación era que todos nosotros después del
trasplante teníamos la sensación de que no estábamos solos. Y cada uno
de nosotros de alguna manera experimentábamos que el corazón nuevo era
‘otro’ ser con quien alguna forma de comunicación se daba lugar.
En un par de casos esta sensación de estar con otra persona era tan
fuerte, que los receptores estaban obsesionados en conocer la
identidad del donante.
Con otros integrantes, la percepción de otra presencia dentro suyo era
más difusa y lo expresaban hablando directamente a sus corazones,
incluso, en los momentos de crisis, en voz alta”. (Cap. 11 – Pág. 166)
“Solo una integrante, una trabajadora social llamada Mary sostenía que
nunca había experimentado su corazón como ‘otro’ (ser). Dentro de los
confines de nuestro círculo cerrado, Mary habló conmovida, como,
cuando al experimentar un episodio de rechazo poco después del
trasplante, tuvo una visión de dos espíritus que estaban librando una
batalla en su cuerpo. ‘Uno de ellos era yo’, dijo ella, ‘y el otro,
supongo, era el donante que no quería que yo tuviera su corazón’. ‘Sé
que mi corazón nuevo es de una mujer y esta batalla entre nosotras era
como una pelea de gatos’”. (Cap. 11 – Pág. 167)
‘A veces pienso en esta persona cuyo corazón yo tengo’, él dijo, ‘pero
tengo que sacarlo de mi mente porque me asusta’...
‘No iré tan lejos como para aseverar que dos personas existen en mí
pero he cambiado. Podría haber sido distinto si hubiera recibido un
riñón, pero el corazón tiene lazos espirituales, psicológicos y
emocionales. Creo que el espíritu del donante está todavía por aquí, y
en este sentido todavía está vivo.’ (Cap. 11 – Pág. 169)
“Alrededor de un año después del trasplante, Mario vivió una
experiencia que realmente lo sacudió. Él y su esposa estaban visitando
a parientes en el área de Boston y en un domingo de Pascuas ingresaron
a una iglesia donde, ante su sorpresa, Mario se sintió totalmente en
casa. Incluso el cura le parecía familiar y Mario instintivamente
conocía el camino. Él condujo a su esposa escalera arriba a un banco
de la iglesia como si hubiera estado ahí varias veces.
‘¿Hemos estado en esta iglesia?’ Le preguntó a su esposa.
‘Nunca’, le respondió.
‘Bueno yo sí’, él le dijo.
‘Nunca supe de qué parte de Boston era mi amigo (el donante)’. Mario
nos contó. ‘Pero aquella mañana no tenía dudas que aquella era su
iglesia’.
Mario encontró esta vivencia tan inquietante que regresó a la iglesia
tres veces más hasta que se sintió cómodo. `Creo que hay otro espíritu
en mí’,
-él concluyó-
'y que finalmente nos unimos y de alguna manera
convinimos una vida para ambos’.
Mario se sentía especialmente agradecido con Rolbie por ayudarlo a
manejar una imagen perturbadora que lo atemorizaba. Desde el comienzo
del trasplante, Mario a veces veía la imagen de una cara suspendida
justo debajo del techo. Finalizadas unas de nuestras reuniones, Rolbie
se reunió en privado con Mario y le pidió que trajera a la memoria la
cara. Cuando apareció, Rolbie le asistió a Mario para que bajara la
imagen cerca y más cerca del rostro de él, hasta que las dos caras
parecían confundirse. Después de ello, la cara misteriosa no hizo más
apariciones y Mario sintió que había incorporado totalmente el nuevo
órgano a su cuerpo”. (Cap. 11 – Pág. 171)
OTRAS
OPINIONES
“Deepak Chopra está
entre aquellos que parecen dar por sentado una comprensión en
crecimiento de la memoria celular. En uno de sus libros conocidos, él
informa que algunos pacientes trasplantados, después de recibir un
riñón, un hígado, o un corazón, comienzan a participar de la memoria
de sus donantes. 'Asociaciones que pertenecen a otra persona empiezan
a ser liberadas cuando los tejidos de aquella persona son ubicadas
dentro de un extraño'”. (Cap. 18 – Pág. 269)
Según el doctor en filosofía, Gary E. Schwartz, profesor de
psicología, neurología y psiquiatría, y director del laboratorio de
sistemas de energía humana de la Universidad de Arizona y su colega la
doctora Linda G. Russek:
“La memoria sistémica
predice que todos los pacientes trasplantados registran información y
energía guardadas en los tejidos del donante –seguramente
inconscientemente y a veces concientemente. Desde nuestra perspectiva,
el problema del rechazo de órganos no implica solamente el rechazo del
elemento de la célula, sino también de la energía de información
guardada dentro de las células y las moléculas”. (Cap. 18 – Pág. 277)
CONCLUSIÓN
ANÁLISIS DESDE
LA FILOSOFÍA
-
El hombre
es algo más que su cuerpo.
-
Definido
correctamente, el hombre es un alma o espíritu con un
cuerpo físico; este último es la envoltura del alma e
instrumento de trabajo para su progreso.
-
Cuando el
cuerpo muere, el alma o espíritu siendo inmortal, sobrevive a la
muerte del cuerpo, conservando sus facultades espirituales:
Pensamiento, Sentimiento y Voluntad.
Para
este estudio particular debemos tener en cuenta lo siguiente: EL
HOMBRE ES UN SER ESENCIAL, ALMA O ESPÍRITU CON UN CUERPO FÍSICO.
CUERPO
ALMA + + CUERPO = HOMBRE (GÉNERO
HUMANO)
FLUÍDICO
Nosotros (hombre), somos un alma, espíritu o ser esencial, tenemos un
cuerpo fluídico semimaterial más el cuerpo físico. Durante la vida del
cuerpo, el cuerpo fluídico semimaterial está unido al cuerpo físico
material, molécula a molécula, y hace de vehículo del pensamiento
entre el alma y el cuerpo, teniendo por hilos conductores los nervios
(para enviar los mensajes bioquímicos-neurotransmisores a las
diferentes partes del organismo que actúan bajo el impulso de la
voluntad).
Los
seres (alma, espíritu o ser esencial) cuyos cuerpos han muerto
(donantes), en algunos casos pueden sentirse atraídos por una misma
forma de pensar, sentir y actuar con el receptor del órgano
trasplantado, al que se asimilan, confundiéndose los dos pensamientos,
las dos voluntades y los dos cuerpos fluídicos (del receptor con
cuerpo y del donante sin cuerpo), de forma tal que el donante (alma o
espíritu) se vale del cuerpo del receptor (hombre), manifestando sus
ideas, gustos, inclinaciones, y tendencias que tenía antes de su
desencarnación (muerte).

Mientras las células de
los órganos a transplantar estén vivas existe la unión de alma y
cuerpo que está establecida por el cuerpo fluídico. Por lo tanto el
ser (donante), como alma o espíritu, debe sufrir intensamente cuando
le ablacionan sus órganos, ya que está unido a su cuerpo físico (cuyas
células están vivas), molécula a molécula y es probable que siga al
o a los órganos que están impregnados de su fluido vital (cuerpo
fluídico) en el cuerpo del receptor, hasta que el órgano
trasplantado sea impregnado por el fluido vital del receptor, lo que
no significa que el donante como alma o espíritu se retire, sino que
se asimila con el receptor para actuar conjuntamente con él.
Como quiera que sea,
ya por el accidente que le causó la muerte cerebral o por ablación de
sus órganos, su muerte es violenta, lo que lleva a ese ser espiritual
que dejó su cuerpo, a permanecer mucho tiempo en estado de turbación,
tal vez años, en los que quizás no se dé cuenta de su estado, creyendo
seguir viviendo con los mismos pensamientos, las mismas
preocupaciones, los mismos sufrimientos pero sin el cuerpo de la
tierra, figurándose las normales ocupaciones, y al unirse a las
personas (receptores) puede causar influencia física y mental como las
mencionadas por Claire Sylvia y otros trasplantados.
Con
la ablación de los órganos, cuando la persona (donante) se encuentra
con muerte cerebral, se altera el NATURAL desprendimiento del
alma o espíritu del cuerpo físico del donante, que se produce a raíz
de la muerte de todas las células.
El hombre como alma,
ser esencial, espíritu con cuerpo (en este caso particular receptor de
órganos), transmite a su cuerpo físico la impresión de sus
pensamientos; demostrado esto en el estudio que la medicina ha hecho
sobre el Estrés.
La explicación de cómo
el donante influye sobre el receptor (por haberse unido a éste) se
verifica en cuanto a cambio de ideas, gustos, inclinaciones que este
último (receptor) adquiere del donante.
Esta
influencia puede ser física y mental. Obsérvese el cambio de ideas,
gustos y tendencias del receptor en la parte mental e influencia
física en la forma de caminar.
En la
influencia mental, el donante (alma o espíritu que murió su
cuerpo) influye sobre el receptor haciéndolo pensar y obrar por
él, en ocasiones le obliga a cometer actos extravagantes, a pesar suyo
se convierte en un ciego instrumento de sus gustos e inclinaciones.
Es de
observar que el receptor tiene conciencia a veces, que lo que hace es
ridículo, pero está forzado a hacerlo como si un ser más poderoso lo
obligara a obrar contra su voluntad.
Según
lo manifestado por el Dr. Pearsall, quien recibió un trasplante y
trabajó con trasplantados, muchos de los receptores de trasplantes de
órganos que al principio se conectaban con distintos aspectos de la
personalidad de su donante, posteriormente parecían ir perdiendo o
negando ese sentido de conexión, para volverlo a recuperar más tarde
si dejaban de rechazar tal conexión, o de hacerla demasiado intensa.
Esto se
debe a que el receptor (hombre) cede su voluntad al donante (alma o
espíritu libre) y éste se manifiesta a través del cuerpo del receptor.
Esta influencia nunca se ejerce sin participación de quien lo sufre,
ya por debilidad o deseo.
Es de
observar también que cuando el receptor rechaza firmemente recibir
algún tipo de energía de su donante, es decir no cede su voluntad,
esta influencia no se manifiesta, lo que no significa que no se
produzca de algún modo.
En
muchos países, se ha establecido la muerte encefálica o cerebral, como
muerte de la persona, lo que significa que el paciente (donante) que
se encuentra en ese estado está LEGALMENTE MUERTO, PERO
NO REALMENTE MUERTO.
La
condición necesaria para que los órganos principales: corazón, pulmón,
riñones, etc., a ser trasplantados sean de utilidad, requiere que el
donante se encuentre con muerte cerebral, lo que significa la muerte
de las células cerebrales por lo cual el donante no se puede
manifestar, pero el resto del organismo continúa con vida, aún
sostenida por medios mecánicos (situación que en algunos casos ha
perdurado varios meses o años). El cadáver con muerte cerebral se puede
enfermar, tener hijos. En Inglaterra y otros países, es anestesiado
para que no sienta dolor cuando le extraen los órganos y al final
muere de paro cardiorespiratorio o por ablación de sus órganos.
En
síntesis, esta muerte cerebral, inventada, que
justifican por razones utilitarias, permite extraer los órganos a las
personas que tienen vida.
La
influencia de los espíritus sobre los hombres, no es invento, ni
concepción del autor de este trabajo. Estos hechos se encuentran en el
Antiguo y Nuevo Testamento. Ver ejemplo: San Mateo 17, 14 a 18
(Influencia del demonio – del griego DAIMON que significa:
espíritu, ser extra corpóreo).
Surge
de la experiencia y es de conocimiento de los profesionales vinculados
a los trasplantes en E.E.U.U., que los receptores y futuros
receptores de órganos muestren cierto miedo ante el hecho que se
vieran obligados a asumir las características de los donantes
muertos, como por ejemplo los comportamientos que adoptara el cuerpo,
por las preferencias y orientaciones sexuales, incluso si se volviera
promiscuo y perdiera por completo su orientación sexual. Además es
que, procediendo la mayoría de los órganos (corazones) de personas que
encontraron una muerte repentina, incluso violenta, tengan que
albergar espíritus de esos sujetos, que no estaban preparados para
abandonar tan repentinamente el cuerpo. Otra preocupación lo
constituye la adquisición de nuevos sentimientos religiosos y
creencias, que sean tal vez totalmente opuestas a las convicciones que
ellos mantuvieron durante toda la vida. (Pág. 140-141- “El código del
corazón”. Dr. Paul Pearsall – ISBN 84-414-0467-4)
La
Academia Filosófica de La Plata, no está en contra de los trasplantes
de órganos, ni de las personas que lo necesitan para prolongar o
mejorar su calidad de vida, pero se pregunta: ¿cuál es el criterio
moral que se sigue para determinar que una vida vale más que otra,
tanto la del donante agónico, como la del receptor tal vez también
agónico?
La vida
es valiosa, aunque sea precaria y debe ser respetada hasta la
muerte natural, que significa la cesación definitiva de las
funciones vitales orgánicas.
Las
investigaciones realizadas por los profesionales vinculados a los
trasplantes, demuestran que para la obra de bien que se quiere
realizar, se puede también causar mucho daño. Recordamos lo que
sostenía el filósofo griego Sócrates (400 a.C.) es PORQUE SE TOMA
EL CUERPO SIN EL ALMA.
El
hombre es algo más que su cuerpo, es un alma con cuerpo y en este caso
particular de los trasplantados se producen hechos que escapan a la
ciencia del plano físico. Estos pertenecen al plano espiritual que la
realidad demuestra y se verifican a través de las observaciones
realizadas por los profesionales médicos.
En la
Provincia de Buenos Aires – Argentina, la aplicación de la Ley
Nacional 24.193, Art. 23 de Trasplantes de Órganos y Tejidos Humanos que establece los signos de muerte cerebral como
muerte de la persona, viola el derecho a la vida de la Constitución
Provincial, Art. 12, establecido “desde la concepción hasta la muerte
natural”, además del Art. 103 del Código Civil.
La
muerte cerebral ha sido cuestionada internacionalmente, entre los
cuales podemos citar:
“El
grave problema que se presenta en el caso de la donación de órganos
está relacionado con la condición del donante que, con el fin de
obtener los órganos en condiciones de utilidad para el implante,
requiere que el paciente esté vivo, por lo que se ha instaurado la
condición de “muerte cerebral”, declarando un status de muerto al que
realmente no lo está y que, finalmente, alcanza la muerte a causa de
la extracción de los órganos que le son vitales para sostenerla. Esto
constituye nada menos que un asesinato”.
The Facts of Life
de Brien Clowes. Publicado por Human Life International. EE.UU.
LA RESPONSABILIDAD DE LOS ACTOS
Procurar la muerte de un ser humano en forma anticipada en cualquier
fase de su existencia, desde la concepción hasta la muerte natural,
constituye un homicidio.
El
Papa Juan Pablo II, el 25/12/00 y 30/01/01 instó a defender la vida
en cualquier fase de su existencia: Desde la concepción hasta la
muerte natural. Igual consideración expresó el Papa Benedicto
XVI en el Vaticano, el 10/02/07.
Cuando
se ha detenido el corazón (muerte natural)
ningún órgano principal sirve para trasplantes, salvo tejidos.
Siendo
el cuerpo la envoltura del alma e instrumento temporal de progreso,
defender el derecho a la vida del hombre (alma con cuerpo físico) es
un deber ineludible que nos compete a todos los seres humanos.
En
estas consideraciones quedan comprendidas, entre otras: la ablación de
órganos para trasplantes con muerte cerebral, la práctica de
eutanasia, el aborto (químico, mecánico, quirúrgico), la manipulación
genética, sea clonación de embriones con fines terapéuticos o
reproductivos, de cuya selección se determina quien debe vivir o
morir, etc.
El
embrión implantado o no, es un ser humano (alma con cuerpo físico),
cuya vida debe ser respetada.
El
hombre lleva la ineludible responsabilidad de sus actos y
pensamientos, por los que deberá dar rigurosa cuenta y compensar su
erróneo proceder, sea en la presente existencia, en el mundo esencial
o espiritual cuando deje su cuerpo físico, o bien en una nueva
existencia corporal.
ACADEMIA FILOSÓFICA DE LA PLATA
________________________________
ACADEMIA
FILOSOFICA DE LA PLATA
Calle 6
N° 1684 – La Plata – Bs. As. – Argentina
Tel. ++
54 221 483-9425
E-Mail:
acadfilo@netverk.com.ar
Http://www.acadfilosofica-lp.org.ar
|