Actividad Académica

Datos de Actualidad de la Institución

Cómo contactarse

Historia de la Entidad

Publicaciones de la Institución

Volantes de la Institución
 

 

 

 

 

 

 

Estudio Científico de los Problemas Psicosomáticos:

La solución mediante el Conocimiento y Dominio de Sí Mismo -

Libro 1

 

 

CAPÍTULO II


HIPERTENSIÓN ARTERIAL

 

Cuadros: Factores de riesgo
               Tipos de hipertensión
               Síntomas de la hipertensión
               Daños que puede provocar en el organismo
Consideración de los factores de riesgo
Ley de causa (imperfecciones morales) y efecto (problemas psicosomáticos)
Las formas secundarias de la hipertensión
El estrés y el estado prehipertensivo
Sobre los términos psicológico – herencia – estrés
Algunos casos de hipertensión superados a través del conocimiento y dominio de sí mismo
Influencia del mundo espiritual

 

Página Inicio

Correo electrónico

HIPERTENSIÓN ARTERIAL

CONSIDERACIONES DESDE EL PUNTO DE VISTA MÉDICO
 

 

Página Inicio

Correo electrónico

TIPOS DE HIPERTENSIÓN

FORMAS PRIMARIAS: El 90 % de los hipertensos padece la forma esencial de ORIGEN DESCONOCIDO.

 

Página Inicio

Correo electrónico

SÍNTOMAS DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL

- La hipertensión esencial común no presenta síntomas.

- Cuando la hipertensión se complica por afectar órganos vitales pueden aparecer algunos de los siguientes síntomas:

- Dolores de cabeza: en la nuca y región frontal (las cefaleas no son signos exclusivos de la hipertensión)

- Latidos fuertes del corazón – palpitaciones

- Aumento de la frecuencia respiratoria, opresión al hacer esfuerzo, fatiga y ahogo

- Mareos, a veces acompañados de náuseas y vómitos

- Sofocación, oleadas de calor que se perciben en la cara

- Zumbidos en los oídos

- Debilidad muscular

- Calambres – manos y pies fríos o dormidos

- Hábito de levantarse a orinar varias veces durante la noche o nicturia

- Edemas en la cara y en las manos debido a problemas renales

- Dificultades momentáneas de la visión

 

Página Inicio

Correo electrónico

 

DAÑOS QUE PUEDE PROVOCAR LA HIPERTENSIÓN EN EL ORGANISMO

 

Página Inicio

Correo electrónico

HIPERTENSIÓN ARTERIAL

CONSIDERACIÓN DE LOS FACTORES DE RIESGO

El 20% de las personas mayores de 25 años presenta valores anormales (altos) de presión arterial.

La presión varía en cada persona según el tipo de actividad y posición del cuerpo. El organismo debe ir adecuando la presión a la necesidad física. La presión cambia en forma constante, variando día a día y de momento a momento según las necesidades del cuerpo.

Lo que nosotros estamos estudiando, son aquellos problemas producidos por la acción del pensamiento sobre el cuerpo físico (mensaje bioquímico – neurotransmisor), ejemplo Estrés. Debemos descartar todos aquellos otros factores que escapan al campo de la filosofía y que más adelante aparecen.

Los valores de máxima normales de la presión arterial expresados en milímetros de mercurio (mmHg), de acuerdo a la edad son: de 5 a 9 años 115/75 mmHg, de 10 a 14 años 125/80 mmHg, de 15 a 40 años 140/90 mmHg, de 41 a 60 años 150/90 mmHg y por sobre los 60 años 160/90 mmHg. Se habla de hipertensión arterial cuando en reiteradas mediciones los valores de tensión arterial superan esas cifras.

La presión varía a lo largo del día según la actividad que desarrolla el individuo. Por ejemplo, la presión será mayor cuando la persona se emocione o esté realizando ejercicios, y bajará cuando esté durmiendo.

Cuando la persona se emociona, como alma o espíritu piensa de acuerdo a como siente, según el sentimiento será el mensaje bioquímico que envíe al organismo.

De acuerdo a nuestra forma de sentir, pensamos; y según sean estos pensamientos buenos o malos, saneamos nuestro organismo, o lo alteramos enfermándolo, ya que éste es la envoltura del alma o espíritu que somos nosotros.

Los pensamientos generados por sentimientos de egoísmo, orgullo, celos, rencor, interés personal, sensualismo, etc., en exceso o demasía, son imperfecciones morales. Estas imperfecciones morales hacen que pensemos negativamente alterando nuestra armonía interior (relativa), produciendo estados nerviosos y una serie de efectos psicosomáticos, entre ellos la hipertensión.

Esta demasía hace que uno quiera transgredir la ley natural que tenemos grabada en la conciencia, que tiende hacia el bien; pero como es intransgredible, sufrimos.

O razonamos y modificamos nuestra forma de pensar, o sufriremos las consecuencias de nuestros pensamientos negativos, por una cuestión de justicia natural. El efecto de estos pensamientos, va a afectar el lugar más débil del organismo.

Cada persona, cuando piensa mal, es su propio enemigo, ya que sufre las consecuencias de ello.

Los factores considerados de riesgo para la hipertensión arterial son entre otros: edad, sexo, exceso de peso, sedentarismo, consumo de sal, exceso de café, anticonceptivos orales, que se pueden tomar como contribuyentes físicos para el aumento de la presión arterial.

Los factores de riesgo a considerarse desde el punto de vista espiritual son:

El ESTRÉS es un problema espiritual, es el efecto de los pensamientos que generamos a través de los acontecimientos de la vida, y hemos visto que ello está relacionado con la evolución espiritual de cada uno de nosotros.

El consumo exagerado de ALCOHOL también es un problema espiritual. ¿Por qué se bebe en exceso?; la respuesta es por el sentimiento de sensualismo o sea el placer a través de los sentidos. El CIGARRILLO es un vicio que merece la misma consideración que el alcohol con el agravante que es algo superfluo, en cambio el alcohol en su justa medida no lo es. En cuanto a la HERENCIA hemos visto que cada uno como ser espiritual, como alma, trae su propia herencia espiritual, vicios o virtudes innatos; amolda el cuerpo de acuerdo a su necesidad y a la manifestación de sus tendencias, y nada tienen que ver con sus padres o abuelos, salvo la afinidad de una misma forma de pensar, sentir y actuar. Ésto hace a veces que sus organismos físicos posean afecciones similares.

Otro factor de riesgo es el aumento del COLESTEROL SANGUÍNEO ya que el exceso se deposita sobre las paredes de las arterias, dificultando el pasaje de la sangre, y provocando el aumento de la presión arterial (Este tema está considerado en el capítulo respectivo).

TIPOS DE HIPERTENSIÓN ARTERIAL

La medicina da dos formas de hipertensión con orígenes diferentes:

1. Las formas primarias o de hipertensión esencial, de origen desconocido.

2. Las formas secundarias, de causas identificables.

FORMAS PRIMARIAS: El 90% de los hipertensos padece la forma esencial de origen desconocido: El factor hereditario juega un papel preponderante favoreciendo la predisposición del organismo a desarrollar hipertensión, aunque también puede asociarse a otro factor ambiental.

Como un importante factor de riesgo vimos entre otros, al estrés. La continua acción de distintos estímulos generadores de ansiedad o tensión psíquica conduce a una alteración del sistema regulador de la presión arterial, y al aumento del colesterol sanguíneo. El exceso de colesterol sanguíneo se deposita sobre las paredes de las arterias dificultando el pasaje de la sangre y provocando el aumento de la presión arterial.

Analizando las formas primarias de hipertensión esencial, en base a los estudios científicos realizados por la medicina, vemos el factor hereditario y el estrés, cuya consecuencia directa sería la hipertensión y la indirecta el aumento del colesterol sanguíneo que padecen el 90 % de los hipertensos.

LA CUESTIÓN HEREDITARIA: A lo largo de la redacción expresamos que la cuestión hereditaria, es la propia de cada uno como ser espiritual (alma o ser esencial) que piensa, siente y actúa (facultades espirituales). Cada uno de nosotros amolda el cuerpo de acuerdo a su necesidad y a la manifestación de sus tendencias. El cuerpo recibe los mensajes bioquímicos (neurotransmisores) en forma directa y constante y según sean los pensamientos positivos o negativos, lo sanea o lo enferma, produciendo efectos en el lugar más débil del mismo (cuando son negativos). Debemos modificar nuestra forma de pensar si queremos dejar de sufrir, pues tanto la hipertensión como otras dolencias o problemas psicosomáticos, por lo general son efectos de nuestra forma de pensar equivocada porque somos imperfectos. Estas imperfecciones morales hacen que generemos malos pensamientos, y esos pensamientos por una cuestión natural los transmitimos al cuerpo físico, produciendo efectos indeseados.

Si tomamos la ley de herencia según la ciencia material, vemos que no es pareja ni uniforme, pues en una misma familia de muchos componentes, algunos padres y abuelos son hipertensos, y sus hijos, nietos y demás descendientes no lo son.

Tomado desde el punto de vista espiritual, cada uno trae al nacer o renacer tendencias o vicios de los cuales no se ha despojado en las sucesivas vidas anteriores. Esto está más acorde a la justicia divina, pues cada uno lleva en sí mismo el mérito de sus obras y sufre los efectos de sus imperfecciones morales, de su propia herencia espiritual, que transmitida al cuerpo físico a través del pensamiento se manifiesta en problemas psicosomáticos.

LA CUESTIÓN DEL ESTRÉS: Es el resultado de cómo repercuten en nosotros los acontecimientos de la vida en función de la interpretación que de ellos hacemos. Esta interpretación la hacemos de acuerdo a nuestra elevación espiritual o sea nuestra propia herencia espiritual.

Nuestra elevación espiritual, es el grado de perfeccionamiento alcanzado a través de las sucesivas vidas, o pluralidad de existencias. Esta elevación espiritual la manifestamos a través del sentimiento, en base a lo que sentimos, pensamos y actuamos. Como somos imperfectos, tenemos sentimientos de egoísmo, orgullo, celos, rencor, interés personal, sensualismo, etc., en exceso o demasía, que hacen que generemos pensamientos negativos o malos (mensaje bioquímico - neurotransmisor), y a través de los hilos conductores que son los nervios los transmitimos al cuerpo físico, produciendo la alteración de nuestra armonía interior (relativa), estados nerviosos y otros efectos, incluida la HIPERTENSIÓN. Estos efectos siempre se producen en el lugar más débil del organismo y generalmente hay más de un efecto.

Este mecanismo es aplicable a todos los problemas psicosomáticos y responde a la justicia natural, pues pensamos mal y sufrimos las consecuencias. Cuando pensamos mal somos nuestro propio enemigo.

 

Página Inicio

Correo electrónico

LEY DE CAUSA (IMPERFECCIONES MORALES) Y EFECTO (PROBLEMAS PSICOSOMÁTICOS)

Por lo tanto al decir herencia, hablamos de nuestra herencia como ser espiritual, manifestada por el bien o por las imperfecciones de las que no nos hemos despojado a través de las sucesivas vidas y nada tienen que ver nuestros padres, parientes, etc., salvo que tal vez haya afinidad como alma o espíritu, es decir la misma forma de pensar, sentir y actuar. Cada uno de nosotros es una individualidad, pero por ser afines producimos efectos parecidos en el cuerpo físico, que es la envoltura del alma.

 

Página Inicio

Correo electrónico

LAS FORMAS SECUNDARIAS DE HIPERTENSIÓN

Formas secundarias: Afectan al 10% de los hipertensos. Tienen causas perfectamente identificables, y están detalladas en el cuadro de tipos de hipertensión (no es materia de opinión del autor).

En base a nuestros sentimientos de: orgullo, celos, rencor, vanidad, interés personal, sensualismo, etc., en exceso, pensamos negativamente, alterando la armonía interior relativa (mensaje bioquímico - neurotransmisor), produciendo estados nerviosos, la baja o alteración de las defensas del organismo y otros efectos psicosomáticos como la hipertensión. A partir de este último aparecen otros efectos como se ha podido apreciar.

Por lo general, la experiencia demuestra que nunca hay sólo un efecto, sino varios y se manifiestan en el lugar o lugares más débiles del organismo; evidentemente nosotros como espíritu, alma, ser esencial, somos la causa generadora de dichos efectos.

Como puede apreciarse por lo ya expresado, nosotros como alma, espíritu, ser esencial, etc., amoldamos el cuerpo de acuerdo a nuestra necesidad y a la manifestación de nuestras tendencias. De ahí que cuando aparecen problemas psicosomáticos, es evidente su relación con nuestras malas tendencias o malos pensamientos o pensamientos negativos. Por eso es necesaria la modificación de la forma de pensar, pues con las malas tendencias (nuestras imperfecciones morales), queremos transgredir la ley natural grabada en nuestra conciencia que tiende hacia el bien, y como esa ley es intransgredible e inmutable, la sufrimos.

Los problemas psicosomáticos son un efecto cuya causa está en nuestros malos pensamientos, es decir sufrimos por nuestras imperfecciones morales. De la misma forma podemos deducir que por nuestra forma de actuar, en el ejercicio de la voluntad, cometemos malas acciones por las que sufriremos las consecuencias, en la vida presente, o en el mundo esencial o espiritual cuando dejemos el cuerpo o en una nueva existencia corporal, pues si bien no queda impune la acción del pensamiento por los efectos que producimos tampoco deben quedar impunes todas nuestras acciones, en cumplimiento de la ley natural grabada en la conciencia.

Consecuencia: Con nuestras imperfecciones morales nos castigamos a nosotros mismos porque sufrimos física y moralmente sus efectos.

El conocimiento y dominio de sí mismo sirve para prevenir futuros efectos, dar solución definitiva a los efectos actuales, y se puede transmitir a otras personas que lograrán similares resultados.

Lo fundamental sería prevenir, pues a los efectos físicos graves en ocasiones es difícil revertirlos. La prevención debe ser una modificación de nuestra forma de pensar.

 

Página Inicio

Correo electrónico

 

EL ESTRÉS Y EL ESTADO PREHIPERTENSIVO

Las reacciones emocionales pueden ir acompañadas de espasmos o situaciones que estrechan las pequeñas arterias. Cuando estos vasos se contraen hacen aumentar la presión sanguínea. Pero el estado de tensión, ansiedad, o estrés no genera hipertensión por sí mismo. Sólo en un hipertenso esencial estos estados pueden desencadenar la elevación y mantenimiento de valores muy altos de presión arterial.

Analizando como se define al hipertenso esencial, vemos que el 90% sufre de hipertensión esencial de origen desconocido, donde el factor hereditario juega un papel preponderante en el desarrollo de la hipertensión, en una palabra se habla de una cuestión de herencia. Por los factores secundarios, una persona puede tener una enfermedad y ésta hace que tenga hipertensión.

Sostiene la medicina que uno no pasa de un día para otro de un estado prehipertensivo a hipertenso; generalmente se dice que es normotenso o sea presión normal, pero hay días que se eleva la presión y otros días baja, y la pregunta es: ¿a qué se debe?

La respuesta es: A LA FORMA DE PENSAR DE LA PERSONA. Diariamente la persona enfrenta situaciones de riesgo, desafíos, simplemente problemas comunes, o algo la afecta de acuerdo a su sentimiento de: orgullo, rencor, celos, etc., en demasía. O sea que todos los acontecimientos de la vida los interpreta de acuerdo a su forma de sentir y en función de esa interpretación es el pensamiento que genera (mensaje bioquímico) y éste a su vez es el causante de las variables de presión arterial.

Por eso la persona no pasa de un estado prehipertensivo a hipertensivo bruscamente, sino que las variables de esos estados están en función de lo que siente, que como consecuencia piensa y eso es lo que le transmite al cuerpo físico (mensaje bioquímico). Hay momentos en que tal vez no tenga ningún problema, entonces su situación será normal; un día le acontece algo que la molesta o perturba de acuerdo a su forma de sentir, y se pone a pensar negativamente transmitiéndolo al cuerpo físico; o sea que según el pensamiento altera su armonía interior (relativa), y en esa situación algunos días tendrá presión normal y otros presión elevada. De la misma forma pasará de estados prehipertensivos a estados hipertensivos, pues la causa generadora es el sentimiento y está en la persona misma.

Puede la persona pasar de estado prehipertensivo a normotensivo o de ser hipertensiva a prehipertensiva y a normotensa si desaparecen las causas aparentes que la hacen pensar mal o si se esfuerza en modificar los sentimientos que la hacen pensar negativamente.

De todas formas mientras haya causa (sentimiento de celos, rencor, egoísmo, orgullo, etc., en exceso) habrá efectos de pre o hipertensión, por lo tanto hay que trabajar por destruir la causa generadora de esos estados.

Puede en determinadas circunstancias volver a ser normotensa porque desaparece el motivo por el cual la persona se altera, pero volverá a tener estados prehipertensivos o hipertensivos cuando haya otros motivos para alterarse, pues lo que se debe modificar es la causa generadora que está en nuestra forma de pensar y sentir.

Como conclusión los estados prehipertensivos tienen su origen según la medicina en el Estrés y origen hereditario, pero la herencia como ya lo dijimos es lo que traemos cada uno como alma o espíritu, o sea el grado de perfeccionamiento alcanzado a través de sucesivas vidas anteriores, que se manifiestan en vicios o virtudes llamados innatos. O sea que cuando nacemos o renacemos, traemos las tendencias, los vicios, que nos hacen pensar en una forma determinada. Esta herencia no tiene nada que ver con la herencia como sostiene la medicina, que nuestros padres, abuelos, etc., nos transmiten los caracteres hereditarios.

Cabe aclarar que la causa generadora en nosotros no es el hecho o la acción de los demás que no nos agrada, sino que está en nuestro sentimiento de interés personal, orgullo, rencor, etc., en exceso; dicho de otra forma: imperfecciones morales que nos hacen pensar y actuar mal, y es el mensaje que le transmitimos al cuerpo físico, sufriendo las consecuencias, enfermándolo.

Debemos tener en cuenta que lo que los demás hacen o piensan, cuando obran mal, es problema moral de los demás. Lo que nosotros pensamos en esa circunstancia, si es malo es un problema moral nuestro, que por una cuestión natural lo transmitimos al organismo y lo enfermamos.

Cuando la persona se altera esporádicamente, debe generar estados prehipertensivos; por el contrario cuando tiene como modo de vida, alterarse permanentemente por los acontecimientos de la vida, sintiéndose afectada, debe generar estados de hipertensión.

 

Página Inicio

Correo electrónico

SOBRE LOS TÉRMINOS PSICOLOGÍA – HERENCIA – ESTRÉS

Si relacionamos los términos usados por la medicina como causantes o contribuyentes de los problemas psicosomáticos como: psicología, herencia, estrés, vemos que:

PSICOLOGÍA es la parte de la Filosofía que estudia el alma; o sea, es el estudio de nosotros mismos como alma o espíritu.

Cada uno de nosotros es un alma, espíritu, ser esencial, inteligencia, etc., con un cuerpo físico. Cuando muere nuestro cuerpo físico somos un alma sin cuerpo físico.

Como alma tenemos nuestras facultades espirituales: Pensamiento, Sentimiento y Voluntad.

Nuestro pensamiento y forma de actuar están en función de nuestro sentimiento, son nuestras manifestaciones como alma o espíritu. De ahí que interpretamos los acontecimientos de la vida en base a nuestra evolución espiritual.

HERENCIA O LOS PROBLEMAS HEREDITARIOS desde el punto de vista filosófico, considerando la pluralidad de existencias o reencarnación, son aquellas ideas innatas que traemos al nacer o renacer, manifestadas por virtudes innatas y vicios innatos de los que no nos hemos despojado a través de las sucesivas vidas. La reencarnación o pluralidad de existencias se define como una serie de existencias sucesivas; en la que en cada una de ellas tomamos un cuerpo físico nuevo.

No somos iguales, en desarrollo intelectual y moral los seres que poblamos el planeta. Lo que traemos es herencia por justicia natural, pues cada uno lleva el mérito de sus obras.

ESTRÉS, es el desajuste entre lo que uno espera de la vida y lo que recibe de ella. La interpretación de los acontecimientos de la vida es siempre en base a nuestra elevación espiritual, que traemos como herencia. La forma de pensar y actuar está relacionada a la elevación del sentimiento, que es el grado de progreso moral alcanzado a través de las sucesivas vidas.

Como ejemplo tenemos egoísmo, celos, rencor, interés personal, sensualismo, etc., en exceso, que son nuestra propia herencia espiritual; constituyen vicios que hacen que pensemos negativamente y enfermemos el organismo como en el caso de Estrés y otros problemas psicosomáticos. Por una cuestión de justicia natural nos castigamos a nosotros mismos, siendo nuestro propio enemigo.

 

Página Inicio

Correo electrónico

ALGUNOS CASOS DE HIPERTENSIÓN SUPERADOS A TRAVÉS DEL CONOCIMIENTO Y DOMINIO DE SÍ MISMO

1.- Una persona de aproximadamente 50 años padeció hipertensión durante muchos años y ante este diagnóstico la única alternativa válida recetada por sus médicos era la de tomar pastillas de por vida, y al mismo tiempo tenía muy elevado el colesterol. Comenzó a asistir a los cursos basados en el conocimiento y dominio de sí mismo, y a ejercer un control de su pensamiento. Descubrió que en su trabajo algunas situaciones no le agradaban, especialmente las órdenes equivocadas de sus superiores, y a través del sentimiento de orgullo en exceso generaba malos pensamientos, guardando animosidad y debido al sentimiento de rencor en demasía quería devolver mal por mal. Al poco tiempo, comprendió que sus pensamientos negativos generados por los sentimientos de orgullo y rencor en exceso lo perjudicaban, porque eran los causantes de sus sufrimientos: alteración de la armonía interior (relativa), estados nerviosos, hipertensión y colesterol elevado. Empezó a frenar los pensamientos negativos, a deponer actitudes y a aceptar que si los demás obran mal es problema moral de los demás y él no los va a cambiar. También se dio cuenta que los malos pensamientos que él generaba en esas circunstancias eran un problema moral suyo y eso era necesario modificar. Se fue obligando a ello, haciendo un hábito, un modo de vida y progresivamente en pocos meses dejó de ser hipertenso, y el colesterol bajó a los niveles aceptables. No se puede escapar a la acción del propio pensamiento, que por una cuestión natural lo transmitimos directa y constantemente al cuerpo físico y cuando es negativo, es causa de problemas psicosomáticos.

Debemos hacer notar que durante el proceso de modificación de la forma de pensar, que significa en sí mismo un proceso de transformación moral de la persona, la realización de la ejercitación que figura en la Propuesta del tema del Estrés del libro dirigida al mundo espiritual fue de gran utilidad, pudiéndose clasificar este caso como de afecciones mixtas, es decir efectos que la persona producía por la acción del pensamiento, más la acción o influencia de los seres espirituales que no tienen cuerpo, a quienes atraía por afinidad y que al unirse a la misma contribuía a su estado.

Verificada la acción del mundo espiritual como consecuencia de la práctica de la ejercitación dirigida a éste, podemos deducir con certeza que la acción de nuestro pensamiento tiene consecuencias insospechadas para nosotros. Por un lado nos enfermamos físicamente por sus efectos y por otro nos pone en relación con un mundo esencial o espiritual bueno o malo. Ambos mundos, el corpóreo en el cual vivimos y el espiritual que no vemos, reaccionan incesantemente el uno sobre el otro.

2.- Otra persona de unos 55 años tenía varios problemas físicos y desde hacía muchos años era atendida por especialistas. Las afecciones que mencionó antes de asistir a los cursos fueron las siguientes: hipertensión, presión ocular permanente a punto de dañar la vista con los medicamentos, dificultad en la visión y colitis como consecuencia de sus enojos (Habiendo causa generadora es imposible que no haya efectos. Sócrates, Filósofo griego, 400 años a.C.)

Al comenzar en la indagación de cómo pensaba, empezó a descubrir que la forma de pensar y actuar de otras personas no le agradaban y en esas circunstancias se ponía molesto, nervioso y pensaba mal. Esta situación le aconteció aproximadamente durante 20 años. En la indagación de qué sentimientos o llevaban a pensar negativamente, llegó a la conclusión de que su sentimiento de orgullo en demasía, era uno de los causantes, pues cuando los demás no hacían lo que él deseaba, se enojaba, y se ponía nervioso. Además reconoció el sentimiento de interés personal en demasía, pues tenía una hija que estaba de novia con una persona que él no veía con agrado y sentía celos por ese interés personal que era su hija. Comprendió que las actitudes equivocadas de los demás no dependen de nosotros, y si nos enojamos, alteramos, pensamos mal, tenemos dos problemas: 1) La situación que nos molesta por la cual reaccionamos así. 2) El o los problemas psicosomáticos, como efecto de la acción del pensamiento sobre el cuerpo físico; en síntesis uno es su propio enemigo cuando piensa mal.

La persona en forma progresiva fue modificando su forma de pensar, comenzó a tomar las cosas con tranquilidad, y al cabo de cierto tiempo (un año aproximadamente), salió totalmente de su situación. Cabe mencionar que también realizaba la ejercitación mencionada en el caso 1.

3.- Una persona de aproximadamente 60 años, era hipertensa desde hacía más de 20 años. Cuando alguna cuestión no se realizaba como la tenía programada o hubiese alguna situación que no era de su agrado, se ponía nerviosa, colérica, alterando su armonía interior (relativa). Tenía además otros efectos como mareos, oleadas de calor en la cara y dificultades en la vista.

Cuando comenzó a indagar por qué pensaba en esa forma, comprendió que a través de su sentimiento de orgullo en exceso, generaba pensamientos que eran los causantes de los efectos físicos mencionados. Comprendió que uno a los demás no los puede cambiar, sino que ellos mismos tienen que modificar su forma de pensar y actuar. Nuestro deber, es buscar educarlos y si ello no es posible debemos lograr que no nos perjudiquen, pues si nos enojamos o alteramos, tenemos dos problemas, a) El que ya poseemos que no nos agrada, b) Un problema psicosomático.

La persona comenzó a controlar el pensamiento en forma constante y permanente de manera tal que empezó a tener un poco de dominio sobre sí misma. Como consecuencia de ello comenzó a superar la hipertensión y los otros efectos mencionados.

De esto se deduce que si comenzamos a tener un control permanente de nuestro pensamiento, poniendo un freno a los pensamientos negativos, no solamente nos servirá para superar los problemas psicosomáticos como la hipertensión, sino también para prevenir futuros desórdenes físicos.

Los sentimientos de orgullo, egoísmo, celos, interés personal, rencor, sensualismo, etc., los vamos a seguir teniendo. El problema es darle en la práctica su justa medida, desde el punto de vista de su utilidad, descartando el exceso, la demasía, porque esa demasía constituye un vicio, es decir una imperfección moral que hace que generemos malos pensamientos. Ese vicio es querer transgredir la ley natural que tiende hacia el bien y que tenemos grabada en la conciencia, y que no se transgrede sino que se sufre, ya que los problemas psicosomáticos (como la hipertensión) son un efecto de las imperfecciones morales.

El medio práctico y eficaz para superar la hipertensión y otros efectos psicosomáticos es a través del conocimiento, dominio de sí mismo y la ejercitación que está en la Propuesta del tema Estrés del libro.

Página Inicio

Correo electrónico

LA INFLUENCIA DEL MUNDO ESPIRITUAL

Otra cuestión que no se debe dejar de tener en cuenta es la influencia de los seres espirituales sobre las personas, que como hemos visto NUNCA SE EJERCE SIN PARTICIPACIÓN DE QUIEN LA SUFRE; PORQUE SE SIENTEN ATRAÍDOS HACIA NOSOTROS POR NUESTRA DEBILIDAD O NUESTRO DESEO (SIN SABERLO). Pues el pensamiento es acción y no solamente lo transmitimos al cuerpo físico causándole algunos problemas psicosomáticos, sino también al medio ambiente, poniéndonos en contacto con esos seres. El mundo corporal en el que vivimos y el mundo espiritual, reaccionan el uno sobre el otro, y esos seres que nosotros atraemos con el pensamiento pueden unirse a nosotros por afinidad, es decir por una misma forma de pensar, sentir y actuar, produciendo en nosotros influencia física y mental.

Esta cuestión es de tener en cuenta en casi todos los problemas psicosomáticos o espirituales, pues ahí también radica la explicación de que en oportunidades las personas quieren modificar sus actitudes, especialmente en los vicios comunes, pero parecería que una fuerza casi irresistible los obligara a seguir con sus adicciones. En otras oportunidades las personas saben que lo que hacen es ridículo, pero están obligados a hacerlo como si una fuerza poderosa los impulsara a obrar contra su voluntad.

La conclusión es que siempre somos nosotros mismos la CAUSA de nuestras afecciones, en algunos casos problemas psicosomáticos producidos por la acción de nuestros pensamientos negativos, y en ocasiones por la acción de los seres espirituales que se unen a nosotros por afinidad. Somos como un imán que atrae lo asimilable a nuestra naturaleza espiritual imperfecta. En ambos casos hay JUSTICIA NATURAL y no podemos culpar a nadie de lo que nos acontece, sino a nosotros mismos. SOMOS NUESTRO PROPIO ENEMIGO.

Para dar solución permanente a la hipertensión y problemas psicosomáticos en general, es de aplicación la Propuesta a partir del conocimiento y dominio de sí mismo y la ejercitación dirigida al mundo espiritual, detallada en el tema Estrés del libro.

Página Inicio

Correo electrónico