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Estudio Científico de los Problemas Psicosomáticos:

La solución mediante el Conocimiento y Dominio de Sí Mismo -

Libro 1

 

CAPÍTULO IV


ANSIEDAD Y PÁNICO

 

Cuadro: Consideraciones generales según la medicina
Ansiedad y pánico analizado desde el punto de vista médico
Análisis desde el punto de vista espiritual
Cuadro: Influencia del mundo espiritual sobre las personas

 

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ANSIEDAD Y PÁNICO

Cuadro: Consideraciones generales según la medicina

 

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ANSIEDAD Y PÁNICO

ANALIZADO DESDE EL PUNTO DE VISTA MÉDICO

Hoy sabemos que este problema psicológico puede ser el causante de molestos trastornos en el organismo, a veces, indistinguibles de los síntomas de enfermedades graves.

Hubieron múltiples definiciones para el desorden de ansiedad o “Síndrome de hiperventilación” que es uno de los constituyentes del “desorden por pánico”.

De acuerdo a la definición de la Academia Americana de Psiquiatría, el desorden por pánico está compuesto por dos grupos de síntomas: los correspondientes al síndrome de hiperventilación y los correspondientes a la agorafobia.

Las manifestaciones del síndrome de hiperventilación involucran a todo el organismo. Esto no significa que producen lesiones o daños particulares en determinados órganos, y en otros no, sino que generan un trastorno en las funciones generales.

El problema funcional tiene como base un trastorno psicológico o psiquiátrico, llamado ansiedad.

Los problemas en los músculos tienen su origen en los trastornos del metabolismo, ocasionados por el aumento consciente o inconsciente, apenas perceptible, de la frecuencia respiratoria. El conjunto de anormalidades provocadas por la hiperventilación, produce problemas funcionales generales.

A una persona “colmada de miedos” le es muy difícil salir a la calle sola, pero también la atemoriza quedarse sola en la casa. Si está en su auto es capaz de detenerse y salir en busca de ayuda, porque cree que va a perder el conocimiento. Padece un miedo incontrolable a la muerte y a la locura.

Tanto la ansiedad como la depresión, pueden ser expresiones de la agorafobia.

LA PERSONA SE SIENTE MAL

- Se siente mal y no sabe lo que le pasa.

- Desde hace muchos años se siente así, y nadie le pudo decir qué es lo que tiene.

- Se cansó de tomar antiácidos y la acidez continúa.

- Le hicieron múltiples estudios y no le pudieron dar un diagnóstico, por ejemplo, para los mareos y visión borrosa, cuyo origen el oculista no ha podido hallar en electroencefalogramas y tomografías computadas.

- Dolores de pecho: chequeos completos con cámara gamma, electrocardiogramas y estudios de las arterias para analizar la anatomía y el funcionamiento del corazón.

- Problemas respiratorios: exámenes respiratorios funcionales y tomografía computada.

- Dolores abdominales: endoscopías y tomografía seriada de esófago y duodeno.

- Calambres: electromiograma o estudio de los músculos.

Todos los estudios realizados no revelan una verdadera causa orgánica de los malestares que sufre la persona.

La realidad es que estas personas preferirían que el médico les “encontrara” algún problema orgánico, a continuar con la incertidumbre de no saber lo que tienen. Cuando la persona pasó por las diferentes etapas de estudios y el médico no puede darle un diagnóstico certero de lo que tiene, piensa que:

- El médico no sabe nada.

- Lo que tiene es muy grave y no se lo quiere decir.

Las incógnitas sin respuesta, y la confusión que arrastra la persona, renuevan el círculo vicioso en el que la ansiedad genera hiperventilación y agorafobia cuya consecuencia inmediata son los trastornos funcionales.

Un individuo puede sufrir de agorafobia pero no tener hiperventilación o a la inversa.

Las depresiones pasajeras abarcan los distintos estados de ánimo, que siguen a una pérdida afectiva o contratiempo laboral o personal.

Cuando la persona hiperventila, la concentración de dióxido en la sangre desciende, y genera un trastorno denominado alcalosis respiratoria. La persona consigue revertir la alcalosis incorporando más dióxido de carbono en la sangre.

La depresión compromete seriamente a la persona con su entorno social. A partir de la enfermedad, comienza a tener problemas en el campo laboral, y en su vida de relación, trabajo, amigos, familia, pareja, terminando por aislarse, agravando el cuadro.

Los malestares digestivos, los trastornos respiratorios y las dificultades sexuales son las consecuencias físicas más comunes de la depresión.
 

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ANSIEDAD Y PÁNICO

ANÁLISIS DESDE EL PUNTO DE VISTA ESPIRITUAL

Lo fundamental es definir ¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

Es una sensación de peligro, acompañada por inquietud, aprensión, tensión, fatiga (a veces súbita), pánico y reacciones físicas como respiración excesiva, palpitaciones, opresión en la región estomacal, alteraciones respiratorias y otras manifestaciones nerviosas.

Podría tomarse como un estado de incerteza e inseguridad.

Los desórdenes de ansiedad y pánico son definidos por la medicina como un problema psicológico. Puede ser el causante de molestos trastornos en el organismo a veces indistinguibles de los síntomas de enfermedades graves.

Esta aparente similitud entre los malestares, producto de la ansiedad, que primordialmente son funcionales, y los síntomas orgánicos de las enfermedades llamadas somáticas, implican lesiones o daños en los órganos y llevan a las personas a conclusiones equivocadas.

Sabemos que la psicología es la parte de la filosofía que estudia el alma, por lo tanto en el estudio de nosotros mismos como alma o espíritu, encontraremos la causa generadora de este tipo de problemas.

Cada uno de nosotros, somos un alma o espíritu con un cuerpo físico (Espíritu y materia) con tres facultades espirituales: Pensamiento, Sentimiento y Voluntad. Nuestra forma de pensar (mensaje bioquímico que le transmitimos al organismo), está en función de nuestro sentimiento, y el sentimiento es el grado de perfeccionamiento alcanzado a través de la pluralidad de existencias o reencarnación. Cada uno trae al nacer o renacer ideas innatas, traducidas en virtudes innatas (resistencia voluntaria a las malas tendencias) o vicios y tendencias innatos, de los cuales no nos hemos podido despojar a través de las sucesivas vidas; en las que en cada una de ellas tomamos un cuerpo físico nuevo, al cual amoldamos de acuerdo a nuestra necesidad y a la manifestación de nuestras tendencias.
A través del estudio de no

otros mismos, observamos que poseemos sentimientos de egoísmo, celos, orgullo, interés personal, rencor, vanidad, ambición, sensualismo, etc., en exceso o demasía; que son la causa generadora de pensar y actuar negativamente. Estos pensamientos los transmitimos al cuerpo físico enfermándolo, o sea que sufrimos las consecuencias por justicia natural. Con los pensamientos negativos o malos, queremos transgredir la ley natural grabada en nuestra conciencia y como es intransgredible e inmutable, sufrimos. El camino es: dolor o razonamiento, o razonamos y modificamos o bien seguimos sufriendo.

Basta modificar nuestra forma de pensar, es decir, producir un proceso de transformación moral en nosotros mismos, para dar solución permanente a los estados de ansiedad y pánico y a todos los problemas psicosomáticos.

Los estados de ansiedad provienen de pensamientos generados por sentimientos de: orgullo, celos, interés personal, vanidad, rencor, sensualismo, etc., en demasía. Las personas con esta problemática se manifiestan, por ejemplo, si tiene su fuente en el sentimiento de orgullo: hablando en forma casi ininterrumpida, interrumpiendo y no dejando hablar a los demás, con alteración desmedida. Otra manifestación del mismo sentimiento de orgullo, además de la alteración desmedida manifiesta y falta de dominio, es querer dar salida a sus estados de ansiedad, comiendo.

Desde el punto de vista filosófico nosotros somos un alma, ser esencial, espíritu, etc., con un cuerpo físico.

Como alma o espíritu poseemos tres facultades: Pensamiento, Sentimiento y Voluntad; nuestra forma de pensar está en función de nuestro sentimiento; estos pensamientos, son los que le transmitimos (mensaje bioquímico) en forma constante al cuerpo físico, así lo saneamos, o lo enfermamos.

Hay personas ansiosas que quieren darle salida a sus estados comiendo, y otras hablando. Lo primero relacionado con el sentimiento de sensualismo, lo segundo tal vez, al sentimiento de orgullo, haciéndose notar.

Como conclusión: Los estados de ansiedad son efectos, que producimos nosotros como alma, a los que pueden asociarse otros efectos como el miedo, los pensamientos preocupantes o distorsionados, etc.

O sea que el problema no está en el cuerpo, sino en lo que cada uno es como alma. El cuerpo es la envoltura del alma y recibe la impresión de los pensamientos, buenos o malos conforme a nuestra evolución espiritual. Para la medicina es un problema psicológico. Ahora ¿qué es la psicología? Es la parte de la filosofía que estudia el alma, es decir es el estudio de nosotros mismos. Como alma somos inmortales, sobrevivimos a la muerte del cuerpo físico y después de un tiempo volvemos a tomar otro cuerpo físico, y estamos sujetos a la ley de progreso espiritual: intelectual y moral.

Cuando renacemos traemos nuestra propia herencia espiritual, lo que nos corresponde por justicia natural. Es el mérito alcanzado a través de la pluralidad de existencias o reencarnación, traducido en virtudes innatas y vicios innatos, y amoldamos el cuerpo de acuerdo a nuestra necesidad y a la manifestación de nuestras tendencias. El cuerpo es quien recibe los efectos de nuestra forma de pensar (mensaje bioquímico). Nuestro pensamiento está en base al sentimiento, y el sentimiento en función de la evolución espiritual, de ahí la desigualdad intelectual y moral entre todos los seres que poblamos el planeta.

La medicina sostiene que la herencia es la que nos transmiten nuestros antepasados. De ahí que las personas creen que siempre fueron así y que nadie los va a cambiar, ni aún ellos mismos. Se equivocan, porque todos nuestros estados pueden ser modificables a través del ejercicio de nuestra voluntad, y de querer darle una solución permanente a los problemas psicosomáticos. Muchas personas van al médico, y el médico después de todos los chequeos y estudios no les encuentra nada, pero es evidente que algún problema tienen.

Otra cuestión muy importante a tener en cuenta en este tema de ansiedad y pánico, además de la acción del pensamiento (negativo) sobre el cuerpo físico, es la influencia del mundo espiritual sobre las personas.

En ocasiones se unen a nosotros seres que no tienen cuerpo, que se sienten atraídos hacia nosotros por una cuestión de simpatía o afinidad, es decir, una misma forma de pensar, sentir y actuar. Particularmente pueden ser familiares nuestros, amigos o bien enemigos, que han desencarnado (muerto) y ni siquiera saben que han muerto, a los que nosotros recordándolos en forma permanente los llamamos con el pensamiento.

Esta influencia puede ser física y mental. Esto explicaría también algunos síntomas neurológicos mencionados por la medicina como alteración del pensamiento, fatiga crónica, vértigo, sensación de desmayo y problemas funcionales generales.

Es importante que la persona quiera salir de esta problemática, de lo contrario nadie la podrá sacar de estos estados si ella no se ayuda a sí misma. Estos seres al unirse a nosotros nos transmiten las mismas sensaciones que ellos padecían antes de su muerte. La experiencia así lo indica, ya que al realizar la ejercitación mencionada en la Propuesta del tema Estrés del libro, a ellos dirigida, las personas dejaron de padecer los efectos o enfermedades, aunque al inicio de esta problemática los médicos les habían manifestado que no tenían nada.

Es así que muchas personas que nunca habían padecido estados de pánico, en determinados momentos de su vida, en un supermercado o en otro comercio, comenzaron a sentir sensaciones de pánico indescriptibles. Ello explicaría perfectamente lo manifestado anteriormente.

Ejemplos:

1.- Entre muchos casos de personas que padecían esta problemática, encontramos un señor de aproximadamente 40 años, que cuando comenzó a asistir a los cursos brindados por la Academia, hacía 6 años que padecía estados de pánico, acompañado por estados depresivos. Debía en ocasiones viajar con su familia a otra ciudad, distante a 200 Km., y para ello tenía que atravesar un puente. Por sus estados de pánico, nunca pudo cruzarlo.

A través de los cursos basados en el conocimiento y dominio de sí mismo, comenzando por el control del pensamiento y realizando la ejercitación dirigida al mundo espiritual, la persona, en pocos meses, salió de sus estados de pánico y de sus estados depresivos.

NOTA: VÉASE TAMBIÉN: INVESTIGACIÓN DE SEÑALES DE INFLUENCIA DE LOS ESPÍRITUS SOBRE LOS HOMBRES EN LOS TEXTOS BÍBLICOS – AUTOR: ACADEMIA FILOSÓFICA DE LA PLATA

Todo esto indica lo que sostenía Sócrates hace 2400 años. La equivocación radica en tomar el cuerpo sin el alma. Los efectos los provocamos nosotros como alma, y está demostrado que otros seres sin cuerpo (que son alma), en algunos casos, se unen a nosotros provocándonos, o ayudándonos a provocar determinados desórdenes físicos.

2.- Una mujer de unos 35 años fue a un supermercado y comenzó bruscamente a tener miedo en forma desmedida, ataque de pánico. Analizando de dónde puede provenir esta situación de pánico, la respuesta válida fue de la influencia del mundo espiritual que no vemos. Estos seres que no tienen cuerpo y han desencarnado (muerto), en ocasiones al unirse a las personas, les transmiten los pensamientos, las sensaciones que ellos tenían antes de dejar su cuerpo físico, como el miedo a morir, pues todavía no se han dado cuenta que su cuerpo ha muerto; pues ellos como alma o espíritu siguen viviendo sin el cuerpo de la tierra.

Debemos tener siempre presente que no es el cuerpo el que tiene miedo o estados de ansiedad, sino somos nosotros como alma, y el cuerpo es quien recibe los efectos de nuestra forma de pensar, en la misma forma que la medicina ha determinado y denomina Estrés. Sabemos que la ansiedad es un efecto, pánico es otro efecto, y en este caso particular la medicina ha asociado la depresión, que es también otro efecto. Estos efectos tienen una causa generadora que somos nosotros como alma o espíritu. Nuestro pensamiento (mensaje bioquímico) está en función de nuestro sentimiento, y por una cuestión natural lo transmitimos directa y constantemente al cuerpo físico.

En ocasiones las personas tienen miedo o sensación de percibir que alguien los sigue, y sin embargo no hay nadie visible. En esta incertidumbre, la persona desearía que el médico le encuentre algo para justificar sus estados, pues tal vez clínicamente no tiene nada. La medicina trabaja sobre los efectos que detecta en el cuerpo físico de las personas y no toma en cuenta la causa generadora que somos nosotros como alma. Al desconocer la causa, mal se puede dar solución a los efectos. Muchos alumnos que asistieron a los cursos, en su diagnóstico, clínicamente no presentaban enfermedades, sin embargo tenían síntomas y afecciones.

3.- Una señora asistió a los cursos que dicta la Institución, cansada de deambular para dar solución a sus estados depresivos, estados de ansiedad, pánico y otras afecciones.

Relató que hacía 2 años que había empezado a tener pánico inexplicable, miedo a la muerte, a desmayarse, a descomponerse, a cruzar la calle sola, etc. (con muchos de los síntomas detallados en el cuadro inicial sobre este tema). En la investigación, analizó que siempre recordaba a su madre fallecida desde hacía 8 años, la tenía en el pensamiento en forma permanente (sentimiento de interés personal en exceso). La pregunta es, si la influencia del familiar es cierta, ¿por qué esa influencia tardó 6 años en producirse? La persona manifestó que tenía mucho afecto por su madre, la quería mucho, cuando murió ella trabajaba. Hacía 2 años que había dejado de trabajar y el lugar que ocupaba el trabajo en su pensamiento, lo empezó a ocupar su madre muerta. La explicación es simple, ese ser (la madre) debe estar en estado de turbación, no sabe que ha muerto, pues como alma o espíritu, sigue viviendo con los mismos pensamientos, las mismas preocupaciones, los mismos sufrimientos pero sin el cuerpo de la tierra, sin darse cuenta durante un tiempo de su situación . Al sentirse atraída por el pensamiento de la hija, y unirse a ella le transmitía las propias dolencias que tenía antes de su muerte que eran dolor de cadera y espalda. La persona lo empezó a percibir cuando comenzaron los estados depresivos. Cabe agregar que este sentimiento de interés personal en exceso debe haber estado en la persona que dejó el cuerpo para que esto se produzca, así también como en su hija. Hay que tener en cuenta que la situación de ese ser, es que cree todavía seguir viviendo y ésto responde a una cuestión de justicia natural, pues cuanto más apegado se está a los intereses personales y a las cosas materiales, esa ilusión de seguir viviendo es más duradera. En definitiva es para el alma o espíritu como un castigo, o bien un efecto que sigue a la causa (el apego a las cosas materiales e intereses personales). Tendríamos que empezar a revisar el presente y prepararnos para el porvenir, pues ése puede ser nuestro futuro.

Otra consideración a tener en cuenta es si la persona que padece esta situación quiere salir de ese estado, ya que a veces a pesar del sufrimiento, parecería ser que se halla complacida en estar como está, pues halaga sus gustos y sus deseos. También en ocasiones es para llamar la atención de los demás (por sentimiento de orgullo mal usado).

Haciendo la ejercitación que se menciona en la Propuesta del tema Estrés, al poco tiempo cesaron los estados depresivos y de pánico. No significa que todos los casos de pánico, ansiedad y demás sean iguales, pero estos factores deben tenerse en cuenta pues el mundo corporal y el mundo espiritual reaccionan el uno sobre el otro incesantemente. Esta cuestión aparece en los textos bíblicos y lamentablemente nuestros sentidos corporales no aprecian estos tipos de influencias, que en algunos casos solamente puede detectarse por los efectos. Debemos tener en cuenta que los seres que no pertenecen a este plano físico, que se encuentran en el plano astral, espiritual o esencial por haber desencarnado (muerto), pueden ser familiares, amigos, enemigos, etc. Cuando cedemos nuestra voluntad, estos seres pueden causar problemas mentales porque los pensamientos se confunden, y problemas físicos de tipo psicosomáticos, pues al unirse a nosotros con su cuerpo espiritual, periespiritual o astral, nos transmiten las sensaciones y sufrimientos que padecían antes de su muerte. En algunos casos se asimilan por afinidad espiritual a personas que tienen los mismos defectos o cualidades.

Hemos visto que nuestros pensamientos no solamente los transmitimos al cuerpo físico, y según sean éstos lo saneamos o enfermamos, sino que también los transmitimos al medio ambiente haciéndonos accesibles a la influencia del mundo espiritual.

Los pensamientos y la voluntad del encarnado (persona) y del desencarnado (espíritu libre) se confunden y los cuerpos espirituales se asimilan. Como el cuerpo espiritual del encarnado está en contacto molecular con el cuerpo físico, al unirse los dos cuerpos espirituales, el ser desencarnado transmite las sensaciones que tenía antes de su muerte, al encarnado.

De esto se deduce que la influencia puede ser FÍSICA y MENTAL.

Cuando estas situaciones aparecen de improviso en una etapa de la vida, por lo general es debido a que los seres del mundo espiritual, se unen a nosotros y no saben que están muertos. Nos transmiten lo que ellos sentían antes de dejar el cuerpo, en ocasiones, miedo a morir.

También en nosotros hay una causa que nos hace débiles, son nuestras imperfecciones morales y, como consecuencia de éstas, el miedo a lo desconocido.

Siempre la culpa es nuestra, por ser como un imán que atraemos lo asimilable a nuestra naturaleza espiritual, a través del pensamiento.

Debemos tener en cuenta que el cuerpo no se manda a sí mismo, sino que recibe órdenes de lo que somos como alma. La clave del problema de todo lo que nos acontece, es la elevación de nuestro sentimiento, causa generadora de pensar y actuar. Pues esos seres del mundo espiritual no se dedican sino a los que los solicitan con sus deseos o los atraen con sus pensamientos.

Los médicos piensan que las personas tienen enfermedades imaginarias, pero a veces no lo son, pues tienen síntomas reales.

Para los casos de ESTADOS DEPRESIVOS son válidas todas las consideraciones mencionadas anteriormente. A veces ambicionamos, ansiamos o queremos algo determinado, y como ello no se produce nos angustiamos, deprimimos, etc. Otras veces la cuestión pasa por la muerte de un familiar que creemos que nunca más volveremos a ver, hecho que nos causa depresión. En este caso, cuando recordamos permanentemente a la persona muerta, es probable (como el pensamiento es acción) que atraigamos a ese ser espiritual hacia nosotros, y al unírsenos puede causar estados depresivos. Infinidad de casos se resolvieron a través de la ejercitación que figura en la Propuesta del tema Estrés.

Esta influencia del mundo espiritual nunca se ejerce sin participación de quien la sufre, ya por su debilidad, o por su deseo.

En ciertos casos de estados depresivos, la persona se siente mal, cae en cama, le caen lágrimas, no sabe lo que le pasa, cambia de actitud y de carácter de un momento a otro en forma inesperada e inexplicable. Dice a veces, voy a tal lado y al instante cambia de parecer. Analizando, es ridículo lo que hace.

Decía Sócrates: “Si los médicos fracasan en la solución de ciertas enfermedades es porque toman el cuerpo sin el alma”. Estas enfermedades o estados son producidos por nosotros como alma, que somos la causa generadora a través de la forma de pensar y sentir. Al desconocer la influencia del mundo espiritual, hace que el problema sea muy complejo y se torne difícil darle una solución