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ANSIEDAD Y PÁNICO
ANÁLISIS DESDE EL PUNTO DE VISTA ESPIRITUAL
Lo fundamental es definir ¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?
Es una sensación de peligro, acompañada por
inquietud, aprensión, tensión, fatiga (a veces súbita), pánico y
reacciones físicas como respiración excesiva, palpitaciones, opresión en
la región estomacal, alteraciones respiratorias y otras manifestaciones
nerviosas.
Podría tomarse como un estado de incerteza e
inseguridad.
Los desórdenes de ansiedad y pánico son
definidos por la medicina como un problema psicológico. Puede ser
el causante de molestos trastornos en el organismo a veces indistinguibles
de los síntomas de enfermedades graves.
Esta aparente similitud entre los malestares,
producto de la ansiedad, que primordialmente son funcionales, y los
síntomas orgánicos de las enfermedades llamadas somáticas, implican
lesiones o daños en los órganos y llevan a las personas a conclusiones
equivocadas.
Sabemos que la psicología es la parte
de la filosofía que estudia el alma, por lo tanto en el estudio de
nosotros mismos como alma o espíritu, encontraremos la causa generadora de
este tipo de problemas.
Cada uno de nosotros, somos un alma o espíritu
con un cuerpo físico (Espíritu y materia) con tres facultades
espirituales: Pensamiento, Sentimiento y Voluntad. Nuestra forma de pensar
(mensaje bioquímico que le transmitimos al organismo), está en función de
nuestro sentimiento, y el sentimiento es el grado de perfeccionamiento
alcanzado a través de la pluralidad de existencias o reencarnación. Cada
uno trae al nacer o renacer ideas innatas, traducidas en virtudes innatas
(resistencia voluntaria a las malas tendencias) o vicios y tendencias
innatos, de los cuales no nos hemos podido despojar a través de las
sucesivas vidas; en las que en cada una de ellas tomamos un cuerpo físico
nuevo, al cual amoldamos de acuerdo a nuestra necesidad y a la
manifestación de nuestras tendencias.
A través del estudio de no
otros mismos, observamos que poseemos
sentimientos de egoísmo, celos, orgullo, interés personal, rencor,
vanidad, ambición, sensualismo, etc., en exceso o demasía; que son la
causa generadora de pensar y actuar negativamente. Estos pensamientos los
transmitimos al cuerpo físico enfermándolo, o sea que sufrimos las
consecuencias por justicia natural. Con los pensamientos negativos o
malos, queremos transgredir la ley natural grabada en nuestra conciencia y
como es intransgredible e inmutable, sufrimos. El camino es: dolor o
razonamiento, o razonamos y modificamos o bien seguimos sufriendo.
Basta modificar nuestra forma de pensar, es
decir, producir un proceso de transformación moral en nosotros mismos,
para dar solución permanente a los estados de ansiedad y pánico y a todos
los problemas psicosomáticos.
Los estados de ansiedad provienen de
pensamientos generados por sentimientos de: orgullo, celos, interés
personal, vanidad, rencor, sensualismo, etc., en demasía. Las personas con
esta problemática se manifiestan, por ejemplo, si tiene su fuente en el
sentimiento de orgullo: hablando en forma casi ininterrumpida,
interrumpiendo y no dejando hablar a los demás, con alteración desmedida.
Otra manifestación del mismo sentimiento de orgullo, además de la
alteración desmedida manifiesta y falta de dominio, es querer dar salida a
sus estados de ansiedad, comiendo.
Desde el punto de vista filosófico nosotros
somos un alma, ser esencial, espíritu, etc., con un cuerpo físico.

Como alma o espíritu poseemos tres facultades:
Pensamiento, Sentimiento y Voluntad; nuestra forma de pensar está en
función de nuestro sentimiento; estos pensamientos, son los que le
transmitimos (mensaje bioquímico) en forma constante al cuerpo físico, así
lo saneamos, o lo enfermamos.
Hay personas ansiosas que quieren darle salida
a sus estados comiendo, y otras hablando. Lo primero relacionado con el
sentimiento de sensualismo, lo segundo tal vez, al sentimiento de orgullo,
haciéndose notar.
Como conclusión: Los estados de ansiedad son
efectos, que producimos nosotros como alma, a los que pueden asociarse
otros efectos como el miedo, los pensamientos preocupantes o
distorsionados, etc.
O sea que el problema no está en el cuerpo,
sino en lo que cada uno es como alma. El cuerpo es la envoltura del alma y
recibe la impresión de los pensamientos, buenos o malos conforme a nuestra
evolución espiritual. Para la medicina es un problema psicológico.
Ahora ¿qué es la psicología? Es la parte de la filosofía que estudia el
alma, es decir es el estudio de nosotros mismos. Como alma somos
inmortales, sobrevivimos a la muerte del cuerpo físico y después de un
tiempo volvemos a tomar otro cuerpo físico, y estamos sujetos a la ley de
progreso espiritual: intelectual y moral.
Cuando renacemos traemos nuestra propia
herencia espiritual, lo que nos corresponde por justicia natural.
Es el mérito alcanzado a través de la pluralidad de existencias o
reencarnación, traducido en virtudes innatas y vicios innatos, y amoldamos
el cuerpo de acuerdo a nuestra necesidad y a la manifestación de nuestras
tendencias. El cuerpo es quien recibe los efectos de nuestra forma de
pensar (mensaje bioquímico). Nuestro pensamiento está en base al
sentimiento, y el sentimiento en función de la evolución espiritual, de
ahí la desigualdad intelectual y moral entre todos los seres que poblamos
el planeta.
La medicina sostiene que la herencia es
la que nos transmiten nuestros antepasados. De ahí que las personas creen
que siempre fueron así y que nadie los va a cambiar, ni aún ellos mismos.
Se equivocan, porque todos nuestros estados pueden ser modificables a
través del ejercicio de nuestra voluntad, y de querer darle una solución
permanente a los problemas psicosomáticos. Muchas personas van al médico,
y el médico después de todos los chequeos y estudios no les encuentra
nada, pero es evidente que algún problema tienen.
Otra cuestión muy importante a tener en cuenta
en este tema de ansiedad y pánico, además de la acción del pensamiento
(negativo) sobre el cuerpo físico, es la influencia del mundo espiritual
sobre las personas.
En ocasiones se unen a nosotros seres que no
tienen cuerpo, que se sienten atraídos hacia nosotros por una cuestión de
simpatía o afinidad, es decir, una misma forma de pensar, sentir y actuar.
Particularmente pueden ser familiares nuestros, amigos o bien enemigos,
que han desencarnado (muerto) y ni siquiera saben que han muerto, a los
que nosotros recordándolos en forma permanente los llamamos con el
pensamiento.
Esta influencia puede ser física y
mental. Esto explicaría también algunos síntomas neurológicos
mencionados por la medicina como alteración del pensamiento, fatiga
crónica, vértigo, sensación de desmayo y problemas funcionales generales.
Es importante que la persona quiera salir de
esta problemática, de lo contrario nadie la podrá sacar de estos estados
si ella no se ayuda a sí misma. Estos seres al unirse a nosotros nos
transmiten las mismas sensaciones que ellos padecían antes de su muerte.
La experiencia así lo indica, ya que al realizar la ejercitación
mencionada en la Propuesta del tema Estrés del libro, a ellos dirigida,
las personas dejaron de padecer los efectos o enfermedades, aunque al
inicio de esta problemática los médicos les habían manifestado que no
tenían nada.
Es así que muchas personas que nunca habían
padecido estados de pánico, en determinados momentos de su vida, en un
supermercado o en otro comercio, comenzaron a sentir sensaciones de pánico
indescriptibles. Ello explicaría perfectamente lo manifestado
anteriormente.
Ejemplos:
1.- Entre muchos casos de personas que
padecían esta problemática, encontramos un señor de aproximadamente 40
años, que cuando comenzó a asistir a los cursos brindados por la Academia,
hacía 6 años que padecía estados de pánico, acompañado por estados
depresivos. Debía en ocasiones viajar con su familia a otra ciudad,
distante a 200 Km., y para ello tenía que atravesar un puente. Por sus
estados de pánico, nunca pudo cruzarlo.
A través de los cursos basados en el
conocimiento y dominio de sí mismo, comenzando por el control del
pensamiento y realizando la ejercitación dirigida al mundo espiritual, la
persona, en pocos meses, salió de sus estados de pánico y de sus estados
depresivos.
NOTA: VÉASE TAMBIÉN:
INVESTIGACIÓN DE SEÑALES DE INFLUENCIA DE LOS ESPÍRITUS SOBRE LOS HOMBRES
EN LOS TEXTOS BÍBLICOS – AUTOR: ACADEMIA FILOSÓFICA DE LA PLATA
Todo esto indica lo que sostenía Sócrates hace
2400 años. La equivocación radica en tomar el cuerpo sin el alma. Los
efectos los provocamos nosotros como alma, y está demostrado que otros
seres sin cuerpo (que son alma), en algunos casos, se unen a nosotros
provocándonos, o ayudándonos a provocar determinados desórdenes físicos.
2.- Una mujer de unos 35 años fue a un
supermercado y comenzó bruscamente a tener miedo en forma desmedida,
ataque de pánico. Analizando de dónde puede provenir esta situación de
pánico, la respuesta válida fue de la influencia del mundo espiritual que
no vemos. Estos seres que no tienen cuerpo y han desencarnado (muerto), en
ocasiones al unirse a las personas, les transmiten los pensamientos, las
sensaciones que ellos tenían antes de dejar su cuerpo físico, como el
miedo a morir, pues todavía no se han dado cuenta que su cuerpo ha muerto;
pues ellos como alma o espíritu siguen viviendo sin el cuerpo de la
tierra.
Debemos tener siempre presente que no es el
cuerpo el que tiene miedo o estados de ansiedad, sino somos nosotros como
alma, y el cuerpo es quien recibe los efectos de nuestra forma de
pensar, en la misma forma que la medicina ha determinado y denomina
Estrés. Sabemos que la ansiedad es un efecto, pánico es otro
efecto, y en este caso particular la medicina ha asociado la depresión,
que es también otro efecto. Estos efectos tienen una causa generadora que
somos nosotros como alma o espíritu. Nuestro pensamiento (mensaje
bioquímico) está en función de nuestro sentimiento, y por una cuestión
natural lo transmitimos directa y constantemente al cuerpo físico.
En ocasiones las personas tienen miedo o
sensación de percibir que alguien los sigue, y sin embargo no hay nadie
visible. En esta incertidumbre, la persona desearía que el médico le
encuentre algo para justificar sus estados, pues tal vez clínicamente no
tiene nada. La medicina trabaja sobre los efectos que detecta en el cuerpo
físico de las personas y no toma en cuenta la causa generadora que somos
nosotros como alma. Al desconocer la causa, mal se puede dar solución a
los efectos. Muchos alumnos que asistieron a los cursos, en su
diagnóstico, clínicamente no presentaban enfermedades, sin embargo tenían
síntomas y afecciones.
3.- Una señora asistió a los cursos que dicta
la Institución, cansada de deambular para dar solución a sus estados
depresivos, estados de ansiedad, pánico y otras afecciones.
Relató que hacía 2 años que había empezado a
tener pánico inexplicable, miedo a la muerte, a desmayarse, a
descomponerse, a cruzar la calle sola, etc. (con muchos de los síntomas
detallados en el cuadro inicial sobre este tema). En la investigación,
analizó que siempre recordaba a su madre fallecida desde hacía 8 años, la
tenía en el pensamiento en forma permanente (sentimiento de interés
personal en exceso). La pregunta es, si la influencia del familiar es
cierta, ¿por qué esa influencia tardó 6 años en producirse? La persona
manifestó que tenía mucho afecto por su madre, la quería mucho, cuando
murió ella trabajaba. Hacía 2 años que había dejado de trabajar y el lugar
que ocupaba el trabajo en su pensamiento, lo empezó a ocupar su madre
muerta. La explicación es simple, ese ser (la madre) debe estar en estado
de turbación, no sabe que ha muerto, pues como alma o espíritu, sigue
viviendo con los mismos pensamientos, las mismas preocupaciones, los
mismos sufrimientos pero sin el cuerpo de la tierra, sin darse cuenta
durante un tiempo de su situación . Al sentirse atraída por el pensamiento
de la hija, y unirse a ella le transmitía las propias dolencias que tenía
antes de su muerte que eran dolor de cadera y espalda. La persona lo
empezó a percibir cuando comenzaron los estados depresivos. Cabe agregar
que este sentimiento de interés personal en exceso debe haber
estado en la persona que dejó el cuerpo para que esto se produzca, así
también como en su hija. Hay que tener en cuenta que la situación de ese
ser, es que cree todavía seguir viviendo y ésto responde a una cuestión de
justicia natural, pues cuanto más apegado se está a los intereses
personales y a las cosas materiales, esa ilusión de seguir viviendo es más
duradera. En definitiva es para el alma o espíritu como un castigo, o bien
un efecto que sigue a la causa (el apego a las cosas materiales e
intereses personales). Tendríamos que empezar a revisar el presente y
prepararnos para el porvenir, pues ése puede ser nuestro futuro.
Otra consideración a tener en cuenta es si la
persona que padece esta situación quiere salir de ese estado, ya que a
veces a pesar del sufrimiento, parecería ser que se halla complacida en
estar como está, pues halaga sus gustos y sus deseos. También en ocasiones
es para llamar la atención de los demás (por sentimiento de orgullo mal
usado).
Haciendo la ejercitación que se menciona en la
Propuesta del tema Estrés, al poco tiempo cesaron los estados depresivos y
de pánico. No significa que todos los casos de pánico, ansiedad y demás
sean iguales, pero estos factores deben tenerse en cuenta pues el mundo
corporal y el mundo espiritual reaccionan el uno sobre el otro
incesantemente. Esta cuestión aparece en los textos bíblicos y
lamentablemente nuestros sentidos corporales no aprecian estos tipos de
influencias, que en algunos casos solamente puede detectarse por los
efectos. Debemos tener en cuenta que los seres que no pertenecen a este
plano físico, que se encuentran en el plano astral, espiritual o esencial
por haber desencarnado (muerto), pueden ser familiares, amigos, enemigos,
etc. Cuando cedemos nuestra voluntad, estos seres pueden causar
problemas mentales porque los pensamientos se confunden, y
problemas físicos de tipo psicosomáticos, pues al unirse a nosotros
con su cuerpo espiritual, periespiritual o astral, nos transmiten las
sensaciones y sufrimientos que padecían antes de su muerte. En algunos
casos se asimilan por afinidad espiritual a personas que tienen los mismos
defectos o cualidades.
Hemos visto que nuestros pensamientos no
solamente los transmitimos al cuerpo físico, y según sean éstos lo
saneamos o enfermamos, sino que también los transmitimos al medio ambiente
haciéndonos accesibles a la influencia del mundo espiritual.

Los pensamientos y la voluntad del encarnado
(persona) y del desencarnado (espíritu libre) se confunden y los cuerpos
espirituales se asimilan. Como el cuerpo espiritual del encarnado está en
contacto molecular con el cuerpo físico, al unirse los dos cuerpos
espirituales, el ser desencarnado transmite las sensaciones que tenía
antes de su muerte, al encarnado.
De esto se deduce que la influencia puede ser
FÍSICA y MENTAL.
Cuando estas situaciones aparecen de improviso
en una etapa de la vida, por lo general es debido a que los seres del
mundo espiritual, se unen a nosotros y no saben que están muertos. Nos
transmiten lo que ellos sentían antes de dejar el cuerpo, en ocasiones,
miedo a morir.
También en nosotros hay una causa que nos hace
débiles, son nuestras imperfecciones morales y, como consecuencia de
éstas, el miedo a lo desconocido.
Siempre la culpa es nuestra, por ser como un
imán que atraemos lo asimilable a nuestra naturaleza espiritual, a través
del pensamiento.
Debemos tener en cuenta que el cuerpo no se
manda a sí mismo, sino que recibe órdenes de lo que somos como alma.
La clave del problema de todo lo que nos acontece, es la elevación de
nuestro sentimiento, causa generadora de pensar y actuar. Pues esos seres
del mundo espiritual no se dedican sino a los que los solicitan con sus
deseos o los atraen con sus pensamientos.
Los médicos piensan que las personas tienen
enfermedades imaginarias, pero a veces no lo son, pues tienen síntomas
reales.
Para los casos de ESTADOS DEPRESIVOS
son válidas todas las consideraciones mencionadas anteriormente. A veces
ambicionamos, ansiamos o queremos algo determinado, y como ello no se
produce nos angustiamos, deprimimos, etc. Otras veces la cuestión pasa por
la muerte de un familiar que creemos que nunca más volveremos a ver, hecho
que nos causa depresión. En este caso, cuando recordamos permanentemente a
la persona muerta, es probable (como el pensamiento es acción) que
atraigamos a ese ser espiritual hacia nosotros, y al unírsenos puede
causar estados depresivos. Infinidad de casos se resolvieron a través de
la ejercitación que figura en la Propuesta del tema Estrés.
Esta influencia del mundo espiritual nunca se
ejerce sin participación de quien la sufre, ya por su debilidad, o por su
deseo.
En ciertos casos de estados depresivos, la
persona se siente mal, cae en cama, le caen lágrimas, no sabe lo que le
pasa, cambia de actitud y de carácter de un momento a otro en forma
inesperada e inexplicable. Dice a veces, voy a tal lado y al instante
cambia de parecer. Analizando, es ridículo lo que hace.
Decía Sócrates: “Si los médicos
fracasan en la solución de ciertas enfermedades es porque toman el cuerpo
sin el alma”. Estas enfermedades o estados son producidos por nosotros
como alma, que somos la causa generadora a través de la forma de pensar y
sentir. Al desconocer la influencia del mundo espiritual, hace que el
problema sea muy complejo y se torne difícil darle una solución
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