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Estudio Científico de los Problemas Psicosomáticos:

La solución mediante el Conocimiento y Dominio de Sí Mismo -

Libro 1

 

CAPÍTULO V


ANOREXIA, BULIMIA Y OBESIDAD

 

Cuadro: Análisis desde el punto de vista espiritual
Cuadro 1: Síntomas y rasgos de la anorexia
Cuadro 2: Síntomas y consecuencias de la bulimia
Cuadro 3: Consecuencias de la obesidad
Trastornos en la conducta alimentaria (desde el punto de vista médico)

Anorexia

Bulimia

Obesidad

Consideraciones desde el punto de vista espiritual
Estrés en los factores alimentarios
Obesidad
La influencia del mundo espiritual

 

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Cuadro: Análisis desde el punto de vista espiritual
Cuadro 1: Síntomas y rasgos de la anorexia
Cuadro 2: Síntomas y consecuencias de la bulimia
Cuadro 3: Consecuencias de la obesidad

ANOREXIA, BULIMIA Y OBESIDAD

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

CONSIDERACIONES DESDE EL PUNTO DE VISTA MÉDICO

Las alteraciones de la conducta alimentaria encuentran su causa en varios factores, aún no totalmente claros, que tienen que ver con lo biológico, lo psicológico y lo sociocultural.

La anorexia, la bulimia y la obesidad no son comportamientos absolutamente separados.

En cada una de estas patologías hay características similares en alguna etapa de la enfermedad.

 

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ANOREXIA

La persona anoréxica se siente presionada por las exigencias del contexto social, pues la sociedad moderna valoriza como única forma de éxito un cuerpo perfecto: en esta escala de valores el primer puesto lo ocupa un cuerpo delgado y esbelto.

En estas enfermedades no podemos hablar de una sola causa, sino de un origen multifactorial. Por un lado está la presión sociocultural que privilegia la figura corporal “flaca”, por otro, las presiones del entorno familiar. En muchos casos la familia sobreexige a los jóvenes, por supuesto sin mala intención, pero esperando de ellos lo mejor, casi la perfección. El mandato inconsciente de los padres es: “tenés que estudiar, trabajar, triunfar, ser el más exitoso, el más lindo y el de mejor cuerpo”. Las presiones de este tipo socavan, aún más, a una personalidad que ya tiene un “yo” débil.

Además de estos factores socioculturales y psicológicos, los investigadores están estudiando, cada vez con más énfasis, los factores de origen orgánico. La conjunción de estos tres elementos produce la enfermedad.

La anorexia está asociada a una obsesión por el peso corporal que arrastra a la joven hacia un peso cada vez menor.

La disminución exagerada del peso trae consigo numerosas consecuencias perjudiciales para el organismo, por ejemplo: se puede alterar el metabolismo de los lípidos y aumentar el colesterol, desaparece la grasa corporal necesaria, y con ella la menstruación, se cae el cabello, se reducen los senos, los glúteos y aparece un vello sobre la piel, es decir, ocurre un deterioro general del cuerpo.

Un comportamiento clásico en estas jóvenes es el de crear algún conflicto a la hora de comer como excusa para retirarse de la mesa y no almorzar o cenar.

La disminución de la ingesta o del ingreso de combustible al cuerpo produce también, además de los efectos mencionados, una alteración metabólica llamada hipotiroidismo secundario. La glándula tiroides, ubicada en el interior del cuello, al no recibir alimentos no trabaja: trata de “ahorrar” la mayor cantidad de combustible posible y no produce hormonas tiroideas. La falta de estas hormonas origina a la vez otros trastornos del metabolismo (decaimiento, reducción de la frecuencia cardíaca, etc.)

La alteración de la conducta alimentaria es el no comer pero también puede estar acompañada, por lo menos en los inicios, de la conducta bulimiforme como es el aumento excesivo de la actividad física o la ingesta de laxantes, anfetaminas y diuréticos.

En la anorexia nerviosa se produce una tremenda degradación del organismo; aún así, la paciente mantiene la percepción errónea de su imagen corporal. Ante la proximidad de muerte se sigue viendo gorda y no acepta comer. Las mujeres que la padecen, parten en busca de la perfección y pueden llegar por el camino equivocado al encuentro con la muerte.

Una de las complicaciones graves de la anorexia son los suicidios.
 

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BULIMIA

La persona bulímica no puede dominar la necesidad de una ingesta compulsiva de grandes cantidades de alimentos seguidas por los vómitos inducidos como compensación. Hay chicas que pueden llegar a vomitar 15 ó 20 veces por día.

El atracón se caracteriza por el rápido consumo de una gran cantidad de comida en un período de tiempo muy corto, por el temor a no poder parar de comer. Estos episodios ocurren como mínimo dos o tres veces por semana, durante por lo menos tres meses.

Cuando se da la “panzada” de comidas, la joven con bulimia tiene conciencia del error que comete. En realidad, está llevando a cabo un acto en contra de su voluntad; por ello siente una gran culpa y una tremenda angustia. Ella cree que “sacándose” todo lo que ha comido, la angustia va a desaparecer. Para ahuyentar los fantasmas de la culpa se provoca el vómito, toma laxantes, diuréticos, comienza una dieta muy restrictiva y se obsesiona con la actividad física.

La bulimia es más frecuente en adolescentes y mujeres adultas jóvenes.

El peso corporal no es una de las características físicas que permiten distinguir a las pacientes bulímicas, ya que estas mujeres pueden ser delgadas, de peso normal o bien obesas. Son típicas en la enfermedad las grandes variaciones de peso en cortos períodos de tiempo.

La bulimia es más silenciosa que la anorexia; pasa inadvertida por mucho tiempo, porque a diferencia de la anterior no hay un deterioro físico tan evidente. Cuando los síntomas de deshidratación y pérdida de sales minerales aparecen, la enfermedad está en una etapa muy avanzada, puede producir paros cardíacos y muerte súbita.

Cuando una adolescente que forma parte de un grupo adopta la conducta bulímica, las amigas o compañeras del mismo grupo suelen copiarla.

El punto de partida de la bulimia puede ser una anorexia. Si la joven, mediante reiteradas restricciones en la ingesta, había logrado bajar bastante de peso, pero compulsivamente comienza a comer, a engordar y a vomitar para rebajar los kilitos de más, pasa a ser una bulímica.

También desde la obesidad se abre un camino hacia la bulimia. Las jóvenes obesas obsesionadas por la gordura pueden transformarse en bulímicas.

Los investigadores estudian las alteraciones en la producción de hormonas y en la liberación de neurotransmisores, relacionados con el impulso hacia los alimentos y la sensación de saciedad. Los científicos tratan de averiguar qué factores desencadenan estas alteraciones, y cuál es el posible papel de las sustancias neurotransmisoras en el desarrollo de la bulimia.

En muchos casos los médicos observaron que la anorexia, la bulimia o la obesidad, se desarrollan a partir de una situación de estrés emocional, que actúa como disparador de la enfermedad.
 

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OBESIDAD

La otra alteración de la conducta alimentaria es la obesidad.

La adicción por la comida transforma a la persona en una “comedora compulsiva”.

La obesidad tiene como consecuencia una serie de trastornos metabólicos, cuyo origen puede ser, por ejemplo, un aumento de la hormona insulina en la sangre y alteraciones en el gasto de calorías. Los obesos “queman una cantidad de calorías mucho menor a la normal”.

El exceso de porcentaje de grasa corporal puede presentar varias complicaciones. La obesidad es un factor de riesgo cardiovascular por sí mismo que además potencia a los factores restantes. Es muy probable que una persona obesa tenga además la presión alta, una mayor concentración de colesterol sanguíneo, sea sedentaria y presente problemas osteoarticulares.

A medida que el peso corporal aumenta, crece proporcionalmente la tendencia a padecer ciertas enfermedades, las cuales se pueden ver agravadas por la obesidad misma.

En un informe reciente, el instituto de Medicina de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos ha propuesto nuevos criterios para evaluar programas de reducción de peso.

Mientras que en algún momento los profesionales creían que la reducción a un “peso ideal” era el objetivo principal en el tratamiento de los individuos obesos, hallazgos recientes indican que reducciones moderadas con respecto al peso inicial son suficientes para mejorar las complicaciones de la salud relacionadas con la obesidad incluyendo: hipertensión, hipercolesterolemia y diabetes no insulino-dependiente.

Las investigaciones mostraron que a mayor variedad y palatabilidad de los alimentos mayor será el ingreso energético. Un estudio realizado en la Universidad John Hopkins mostró que cuando la variedad de alimentos disminuye, el ingreso alimentario es menor. La gente come menos cuando tiene menos posibilidad de elección porque la saciedad es sensorio-específica.

 

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ANOREXIA – BULIMIA – OBESIDAD

DESDE EL PUNTO DE VISTA ESPIRITUAL

La anorexia y la bulimia constituyen una autoagresión al organismo, generado por el sentimiento de orgullo, vanidad, interés personal, etc., en exceso o demasía, que es lo que nos hace pensar y actuar, en este caso equivocadamente. Dichos sentimientos no son malos en sí mismos y nos pueden llevar a hacer grandes cosas. Se tornan perjudiciales para nosotros por la demasía, o sea que esa fuerza que nos puede llevar a hacer grandes cosas, se vuelve contra nosotros.

Si bien no constituyen un problema psicosomático, no dejan de ser un problema espiritual que de acuerdo a nuestra forma de sentir y pensar, nos llevan a ejercitar la voluntad en contra de nosotros mismos.

En las observaciones hechas por la medicina los factores no totalmente claros que llevan a las personas a la conducta bulímica o anoréxica son el biológico, psicológico y sociocultural.

Desde el punto de vista biológico, el cuerpo es la envoltura del alma, o sea es quien recibe la impresión de los pensamientos y acciones de lo que nosotros somos como alma.

Todo el accionar del hombre (género humano) es la manifestación de la elevación moral que cada uno posee como alma (individualidad).

En cuanto a lo psicológico: siendo la psicología la parte de la filosofía que estudia el alma, en ese estudio de nosotros mismos vemos:

De donde se deduce que los sentimientos de orgullo, vanidad, interés personal, egoísmo, sensualismo, celos, etc., en exceso o demasía constituyen imperfecciones morales que nos llevan a pensar y obrar equivocadamente. De ahí que para dar solución a esta problemática es necesaria nuestra transformación moral, modificando nuestra forma de pensar y actuar, que significa ley de progreso espiritual.

Estas imperfecciones morales son las que traemos al nacer como propia herencia espiritual, traducidas como ya dijimos en virtudes, y tendencias o vicios innatos de los cuales no nos hemos podido despojar a través de la pluralidad de existencias o reencarnación; si se quiere es el mérito de nuestras obras. Todas las imperfecciones son causa de sufrimientos físicos y morales, por lo tanto para dejar de sufrir hay que despojarse de ellas lo más rápidamente posible, pues son trabas a nuestro progreso espiritual.

¿Qué lleva a las personas a querer estar más delgadas, a tener un cuerpo ideal? El sentimiento de orgullo, vanidad, interés personal en exceso. En los problemas psicosomáticos agredimos al cuerpo con nuestro pensamiento. En el caso de la anorexia y la bulimia lo agredimos con nuestra forma de obrar, o sea no comer, o comer y devolver. Esta forma de obrar la imitan o copian otras personas. ¿Por qué copian? Porque las otras personas poseen similares sentimientos que los hacen pensar y obrar equivocadamente, autoagrediéndose.

La obesidad puede llevar a la persona a la bulimia porque el mismo sentimiento de orgullo y vanidad en demasía, la lleva a devolver lo ingerido en forma constante. Una persona obesa, tal vez no quiere serlo. Por el sentimiento de orgullo o vanidad en exceso quiere verse bien físicamente, es decir tener un cuerpo ideal. En algunos casos la persona da o quiere darle salida a esos estados nerviosos o de ansiedad, comiendo, a veces fumando, o bebiendo.

¿Por qué estamos ansiosos? Por lo que pensamos en base a nuestro sentimiento. Los estados nerviosos o de ansiedad son efectos de nuestro pensamiento y éste está en función del sentimiento. No se soluciona lo que deseamos, ambicionamos o aspiramos, alterando nuestra armonía interior (relativa). Por el contrario hay que mantener la calma para dar salida adecuada a lo que queremos.

En definitiva es la cultura del cuerpo y no la del alma la que nos lleva a autoagredirnos. Le damos más importancia a aquello que podemos ver o tocar, y que es perecedero como todas las cosas materiales. Sólo los valores del alma son imperecederos, pero para tener mejores valores hay que trabajar por el perfeccionamiento moral, es decir quitar la demasía a los sentimientos de orgullo, celos, interés personal, vanidad, rencor, etc.

El problema es que vivimos más la vida del cuerpo que la vida del alma, y a ésta podemos estudiarla a través de lo que pensamos y actuamos que es la expresión de nuestros sentimientos. Pueden modificarse los pensamientos negativos o equivocados para vivir más en armonía con nosotros mismos. Para ello es válida la frase del filósofo griego, Sócrates “CONÓCETE A TI MISMO Y NADA EN DEMASÍA”.

La medicina trabaja sobre los efectos en el organismo, la filosofía sobre la causa generadora de esos efectos que somos nosotros como alma o espíritu. A la medicina le falta tomar al hombre como un alma o espíritu que ha tomado un cuerpo físico. Nosotros como alma amoldamos el cuerpo de acuerdo a nuestra necesidad y a la manifestación de nuestras tendencias. Siendo imperfectos, lo agredimos con el pensamiento y la acción, sin tener en cuenta que debemos cuidarlo porque es el instrumento de nuestro progreso.

En el caso de la bulimia, como el organismo se va desorganizando es normal que tenga muchos efectos, y que a su vez éstos produzcan otros efectos.
 

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ESTRÉS EN LOS FACTORES ALIMENTARIOS

Sabemos que todo está en función de nuestro sentimiento, como consecuencia pensamos y enviamos un mensaje bioquímico (neurotransmisor) al organismo, que puede ser de sensualidad y nos lleva a comer en forma desmedida. ¿Pero quién tiene la sensualidad el cuerpo o el alma? Nosotros como alma tenemos el sentimiento de sensualismo y es aplicable a ello la: NADA EN EXCESO O DEMASÍA.

¿QUÉ ES EL ESTRÉS? Es el desajuste entre lo que uno espera de la vida y lo que de ella recibe; y lo que aspiramos de la vida ¿a qué responde? A lo que sentimos. Si bien desear el bienestar es un deseo natural que le compete a todos los seres humanos, esto es útil para nosotros en su justa medida, nunca el exceso o vicio puede ser de utilidad.

Los sentimientos de egoísmo, orgullo, celos, amor propio, ambición, interés personal, rencor, sensualismo, etc., los vamos a tener siempre, lo importante es quitar la demasía que constituye un vicio. A través de ese vicio queremos transgredir la ley natural grabada en nuestra conciencia, y como es intransgredible sufrimos los efectos de nuestro pensar y obrar en el ejercicio de la voluntad equivocada.

En algunos casos la anorexia, bulimia y obesidad se desarrollan a partir de algún acontecimiento, algo que ambicionamos y que actúa como disparador. Lo importante es conocer el tema y llevarlo a la práctica, pues todo pasa por la vivencia. La virtud (resistencia voluntaria a las malas tendencias) no puede ser enseñada, debemos aprenderla a través de la vivencia. Las personas antes que nada deben querer salir de esta situación.

En definitiva no son los acontecimientos de la vida los que nos causan problemas, sino la forma en que los interpretamos. Ésto está en función de nuestro sentimiento y éste en base a nuestra evolución espiritual, o sea al progreso intelectual y moral adquirido a través de la pluralidad de existencias.

Generalmente en el caso de anorexia, bulimia y obesidad, están los sentimientos de orgullo, vanidad, sensualismo e interés personal en exceso como causa generadora; siempre hay más de un sentimiento que genera nuestra forma de obrar. La ciencia considera una enfermedad a la anorexia, la bulimia y la obesidad. Si nos ponemos a analizar son efectos producidos o autoagresiones por lo que somos como alma, es decir que somos nuestro propio enemigo por pensar mal y actuar mal.

El fondo siempre es nuestra baja condición espiritual, nos guste o no. Decía Sócrates (400 a.C.) “Antes que el cuidado del cuerpo y de las riquezas es el del alma y su perfeccionamiento”; porque en ello está la verdadera felicidad.

Muchas personas comen igual que otros, pero el obeso gasta menos calorías que los demás. Es evidente que hay un desorden, y este desorden lo generamos nosotros como alma o espíritu, alterando nuestra armonía interior (relativa), y produciendo estados nerviosos de los que surgen un sinnúmero de efectos.
 

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OBESIDAD

RELACIÓN CON EL SENTIMIENTO DE SENSUALISMO: PLACER A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS

Estudios científicos llevados a cabo por el Laboratorio Nacional de Brookhaven, en Long Island (New York), determinaron que el hábito de comer en exceso se relacionaría con una menor presencia de dopamina (un neurotransmisor), vinculado a las sensaciones de placer en el cerebro de los obesos. Ésto determinaría que los afectados desarrollen una adicción por la comida para compensar esa carencia. La falta de dopamina también es común en los adictos a las drogas o al alcohol. Es por lo cual tienen que comer más para sentir la satisfacción que personas no obesas hallan en menor cantidad de comida.

Aquí nuevamente volvemos a lo que sostenía Sócrates (400 a.C.), que toman el cuerpo sin el alma, espíritu o ser esencial; pues nosotros como alma obramos sobre el cerebro y las diferentes partes del organismo. Somos los artífices de nuestro propio cuerpo físico para amoldarlo a nuestra necesidad y a la manifestación de nuestras tendencias. Dicho en otros términos, el cuerpo recibe los efectos de lo que nosotros somos como alma, por lo tanto las tendencias relacionadas con el sensualismo (placer a través de los sentidos) ya sea exceso de comer, beber, sexo, o adicciones como el fumar y la droga, son vicios que poseemos como alma, y que al obrar sobre el organismo producen los efectos detectados por la ciencia, que son un efecto y no una causa. Para ello es de aplicación la sabia frase “NADA EN DEMASÍA”, a excepción del hábito de fumar o adicción a las drogas que son superfluos e innecesarios.

O sea que la falta de armonía nuestra como alma nos lleva a cometer excesos, así agredimos nuestra envoltura corpórea (cuerpo físico), ya sea con la acción del pensamiento (mensaje bioquímico) que le enviamos, o con la conducta equivocada que lo perjudica, constituyéndonos en nuestro propio enemigo.

Estas acciones están determinadas por nuestras imperfecciones morales, como sentimiento de orgullo, egoísmo, celos, amor propio, interés personal, sensualismo, rencor, etc., en exceso o demasía que hacen que pensemos y actuemos mal. En el caso de bulimia y anorexia es llevar el pensamiento equivocado o negativo a la acción, y se agrede el cuerpo que es la envoltura del alma.
 

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LA INFLUENCIA DEL MUNDO ESPIRITUAL

Otra cuestión que no se debe dejar de tener en cuenta es la influencia de los seres espirituales sobre las personas, pero como hemos visto esta influencia NUNCA SE EJERCE SIN PARTICIPACIÓN DE QUIEN LA SUFRE; PORQUE SE SIENTEN ATRAÍDOS HACIA NOSOTROS POR NUESTRA DEBILIDAD O NUESTRO DESEO (SIN SABERLO), pues el pensamiento es acción y no solamente lo transmitimos al cuerpo físico causándole algunos problemas p