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Estudio Científico de los Problemas Psicosomáticos:
La solución mediante el Conocimiento
y Dominio de Sí Mismo -
Libro 1

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ANOREXIA, BULIMIA Y OBESIDAD
TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
CONSIDERACIONES DESDE EL PUNTO DE VISTA MÉDICO
Las alteraciones de la conducta alimentaria
encuentran su causa en varios factores, aún no totalmente claros, que
tienen que ver con lo biológico, lo psicológico y lo sociocultural.
La anorexia, la bulimia y la obesidad no son
comportamientos absolutamente separados.
En cada una de estas patologías hay
características similares en alguna etapa de la enfermedad.
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ANOREXIA
La persona
anoréxica se siente presionada por las exigencias del contexto social,
pues la sociedad moderna valoriza como única forma de éxito un cuerpo
perfecto: en esta escala de valores el primer puesto lo ocupa un cuerpo
delgado y esbelto.
En estas
enfermedades no podemos hablar de una sola causa, sino de un origen
multifactorial. Por un lado está la presión sociocultural
que privilegia la figura corporal “flaca”, por otro, las presiones del
entorno familiar. En muchos casos la
familia sobreexige a los jóvenes, por supuesto sin mala intención,
pero esperando de ellos lo mejor, casi la perfección.
El mandato inconsciente de los padres es: “tenés que estudiar, trabajar,
triunfar, ser el más exitoso, el más lindo y el de mejor cuerpo”. Las
presiones de este tipo socavan, aún
más, a una personalidad que ya tiene un “yo” débil.
Además de estos
factores socioculturales y psicológicos, los investigadores están
estudiando, cada vez con más énfasis, los factores de origen
orgánico. La conjunción de estos tres
elementos produce la enfermedad.
La anorexia
está asociada a una obsesión por el peso corporal
que arrastra a la joven hacia un peso cada vez menor.
La disminución
exagerada del peso trae consigo numerosas consecuencias perjudiciales para
el organismo, por ejemplo: se puede alterar el metabolismo de los lípidos
y aumentar el colesterol, desaparece la grasa corporal necesaria, y con
ella la menstruación, se cae el cabello, se reducen los senos, los glúteos
y aparece un vello sobre la piel, es decir, ocurre un deterioro
general del cuerpo.
Un
comportamiento clásico en estas jóvenes es el de crear algún conflicto a
la hora de comer como excusa para retirarse de la mesa y no almorzar o
cenar.
La disminución
de la ingesta o del ingreso de combustible al cuerpo produce también,
además de los efectos mencionados, una alteración metabólica llamada
hipotiroidismo secundario. La glándula tiroides,
ubicada en el interior del cuello, al no recibir alimentos no trabaja:
trata de “ahorrar” la mayor cantidad
de combustible posible y no produce hormonas tiroideas. La falta de estas
hormonas origina a la vez otros trastornos del metabolismo (decaimiento,
reducción de la frecuencia cardíaca, etc.)
La alteración
de la conducta alimentaria es el no comer
pero también puede estar acompañada, por lo menos en los inicios, de la
conducta bulimiforme como es el aumento excesivo de la actividad
física o la ingesta de laxantes, anfetaminas y diuréticos.
En la anorexia
nerviosa se produce una tremenda degradación del organismo; aún así, la
paciente mantiene la percepción errónea de su imagen corporal.
Ante la proximidad de muerte se sigue viendo gorda y no acepta
comer. Las mujeres que la padecen, parten
en busca de la perfección y pueden
llegar por el camino equivocado al encuentro con la muerte.
Una de las
complicaciones graves de la anorexia son los suicidios.
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BULIMIA
La persona bulímica no puede dominar la
necesidad de una ingesta compulsiva de grandes cantidades de alimentos
seguidas por los vómitos inducidos como compensación. Hay chicas que
pueden llegar a vomitar 15 ó 20 veces por día.
El atracón se caracteriza por el rápido
consumo de una gran cantidad de comida en un período de tiempo muy corto,
por el temor a no poder parar de comer. Estos episodios ocurren como
mínimo dos o tres veces por semana, durante por lo menos tres meses.
Cuando se da la “panzada” de comidas, la joven
con bulimia tiene conciencia del error que comete. En realidad, está
llevando a cabo un acto en contra de su voluntad; por ello siente
una gran culpa y una tremenda angustia. Ella cree que “sacándose” todo lo
que ha comido, la angustia va a desaparecer. Para ahuyentar los fantasmas
de la culpa se provoca el vómito, toma laxantes, diuréticos,
comienza una dieta muy restrictiva y se obsesiona con la
actividad física.
La bulimia es más frecuente en adolescentes
y mujeres adultas jóvenes.
El peso corporal no es una de las
características físicas que permiten distinguir a las pacientes bulímicas,
ya que estas mujeres pueden ser delgadas, de peso normal o bien obesas.
Son típicas en la enfermedad las grandes variaciones de peso en cortos
períodos de tiempo.
La bulimia es más silenciosa que la anorexia;
pasa inadvertida por mucho tiempo, porque a diferencia de la anterior no
hay un deterioro físico tan evidente. Cuando los síntomas de
deshidratación y pérdida de sales minerales aparecen, la enfermedad
está en una etapa muy avanzada, puede producir paros cardíacos y muerte
súbita.
Cuando una adolescente que forma parte de un
grupo adopta la conducta bulímica, las amigas o compañeras del mismo grupo
suelen copiarla.
El punto de partida de la bulimia puede ser
una anorexia. Si la joven, mediante reiteradas restricciones en la
ingesta, había logrado bajar bastante de peso, pero compulsivamente
comienza a comer, a engordar y a vomitar para rebajar los kilitos de más,
pasa a ser una bulímica.
También desde la obesidad se abre un camino
hacia la bulimia. Las jóvenes obesas obsesionadas por la gordura
pueden transformarse en bulímicas.
Los investigadores estudian las alteraciones
en la producción de hormonas y en la liberación de neurotransmisores,
relacionados con el impulso hacia los alimentos y la sensación de
saciedad. Los científicos tratan de averiguar qué factores desencadenan
estas alteraciones, y cuál es el posible papel de las sustancias
neurotransmisoras en el desarrollo de la bulimia.
En muchos casos los médicos observaron que la
anorexia, la bulimia o la obesidad, se desarrollan a partir de una
situación de estrés emocional, que actúa como disparador de la
enfermedad.
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OBESIDAD
La otra alteración de la conducta alimentaria
es la obesidad.
La adicción por la comida transforma a la
persona en una “comedora compulsiva”.
La obesidad tiene como consecuencia una serie
de trastornos metabólicos, cuyo origen puede ser, por ejemplo, un aumento
de la hormona insulina en la sangre y alteraciones en el gasto de
calorías. Los obesos “queman una cantidad de calorías mucho menor a la
normal”.
El exceso de porcentaje de grasa corporal
puede presentar varias complicaciones. La obesidad es un factor de
riesgo cardiovascular por sí mismo que además potencia a los factores
restantes. Es muy probable que una persona obesa tenga además la
presión alta, una mayor concentración de colesterol sanguíneo, sea
sedentaria y presente problemas osteoarticulares.
A medida que el peso corporal aumenta, crece
proporcionalmente la tendencia a padecer ciertas enfermedades, las cuales
se pueden ver agravadas por la obesidad misma.
En un informe reciente, el instituto de
Medicina de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos ha
propuesto nuevos criterios para evaluar programas de reducción de peso.
Mientras que en algún momento los
profesionales creían que la reducción a un “peso ideal” era el objetivo
principal en el tratamiento de los individuos obesos, hallazgos recientes
indican que reducciones moderadas con respecto al peso inicial son
suficientes para mejorar las complicaciones de la salud relacionadas con
la obesidad incluyendo: hipertensión, hipercolesterolemia y diabetes no
insulino-dependiente.
Las investigaciones mostraron que a mayor
variedad y palatabilidad de los alimentos mayor será el ingreso
energético. Un estudio realizado en la Universidad John Hopkins mostró que
cuando la variedad de alimentos disminuye, el ingreso alimentario es
menor. La gente come menos cuando tiene menos posibilidad de elección
porque la saciedad es sensorio-específica.
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ANOREXIA – BULIMIA – OBESIDAD
DESDE EL PUNTO DE VISTA ESPIRITUAL
La anorexia y la bulimia
constituyen una autoagresión al organismo, generado por el sentimiento de
orgullo, vanidad, interés personal, etc., en exceso o demasía, que es lo
que nos hace pensar y actuar, en este caso equivocadamente. Dichos
sentimientos no son malos en sí mismos y nos pueden llevar a hacer grandes
cosas. Se tornan perjudiciales para nosotros por la demasía, o sea que esa
fuerza que nos puede llevar a hacer grandes cosas, se vuelve contra
nosotros.
Si bien no constituyen un problema
psicosomático, no dejan de ser un problema espiritual que de acuerdo a
nuestra forma de sentir y pensar, nos llevan a ejercitar la voluntad en
contra de nosotros mismos.
En las observaciones hechas por la medicina
los factores no totalmente claros que llevan a las personas a la conducta
bulímica o anoréxica son el biológico, psicológico y
sociocultural.
Desde el punto de vista biológico, el cuerpo
es la envoltura del alma, o sea es quien recibe la impresión de los
pensamientos y acciones de lo que nosotros somos como alma.
Todo el accionar del hombre (género humano) es
la manifestación de la elevación moral que cada uno posee como alma
(individualidad).
En cuanto a lo psicológico: siendo la
psicología la parte de la filosofía que estudia el alma, en ese estudio de
nosotros mismos vemos:

De donde se deduce que los sentimientos de
orgullo, vanidad, interés personal, egoísmo, sensualismo, celos, etc., en
exceso o demasía constituyen imperfecciones morales que nos llevan a
pensar y obrar equivocadamente. De ahí que para dar solución a esta
problemática es necesaria nuestra transformación moral, modificando
nuestra forma de pensar y actuar, que significa ley de progreso
espiritual.
Estas imperfecciones morales son las que
traemos al nacer como propia herencia espiritual, traducidas como ya
dijimos en virtudes, y tendencias o vicios innatos de los cuales no nos
hemos podido despojar a través de la pluralidad de existencias o
reencarnación; si se quiere es el mérito de nuestras obras. Todas las
imperfecciones son causa de sufrimientos físicos y morales, por lo tanto
para dejar de sufrir hay que despojarse de ellas lo más rápidamente
posible, pues son trabas a nuestro progreso espiritual.
¿Qué lleva a las personas a querer estar más
delgadas, a tener un cuerpo ideal? El sentimiento de orgullo, vanidad,
interés personal en exceso. En los problemas psicosomáticos agredimos al
cuerpo con nuestro pensamiento. En el caso de la anorexia y la bulimia lo
agredimos con nuestra forma de obrar, o sea no comer, o comer y devolver.
Esta forma de obrar la imitan o copian otras personas. ¿Por qué copian?
Porque las otras personas poseen similares sentimientos que los hacen
pensar y obrar equivocadamente, autoagrediéndose.
La obesidad puede llevar a la persona a
la bulimia porque el mismo sentimiento de orgullo y vanidad en demasía, la
lleva a devolver lo ingerido en forma constante. Una persona obesa, tal
vez no quiere serlo. Por el sentimiento de orgullo o vanidad en exceso
quiere verse bien físicamente, es decir tener un cuerpo ideal. En algunos
casos la persona da o quiere darle salida a esos estados nerviosos
o de ansiedad, comiendo, a veces fumando, o bebiendo.
¿Por qué estamos ansiosos? Por lo que pensamos
en base a nuestro sentimiento. Los estados nerviosos o de ansiedad son
efectos de nuestro pensamiento y éste está en función del sentimiento. No
se soluciona lo que deseamos, ambicionamos o aspiramos, alterando nuestra
armonía interior (relativa). Por el contrario hay que mantener la calma
para dar salida adecuada a lo que queremos.
En definitiva es la cultura del cuerpo y no la
del alma la que nos lleva a autoagredirnos. Le damos más importancia a
aquello que podemos ver o tocar, y que es perecedero como todas las cosas
materiales. Sólo los valores del alma son imperecederos, pero para tener
mejores valores hay que trabajar por el perfeccionamiento moral, es decir
quitar la demasía a los sentimientos de orgullo, celos, interés personal,
vanidad, rencor, etc.
El problema es que vivimos más la vida del
cuerpo que la vida del alma, y a ésta podemos estudiarla a través de lo
que pensamos y actuamos que es la expresión de nuestros sentimientos.
Pueden modificarse los pensamientos negativos o equivocados para vivir más
en armonía con nosotros mismos. Para ello es válida la frase del filósofo
griego, Sócrates “CONÓCETE A TI MISMO Y NADA EN DEMASÍA”.
La medicina trabaja sobre los efectos en el
organismo, la filosofía sobre la causa generadora de esos efectos que
somos nosotros como alma o espíritu. A la medicina le falta tomar al
hombre como un alma o espíritu que ha tomado un cuerpo físico. Nosotros
como alma amoldamos el cuerpo de acuerdo a nuestra necesidad y a la
manifestación de nuestras tendencias. Siendo imperfectos, lo agredimos con
el pensamiento y la acción, sin tener en cuenta que debemos cuidarlo
porque es el instrumento de nuestro progreso.
En el caso de la bulimia, como el organismo se
va desorganizando es normal que tenga muchos efectos, y que a su vez éstos
produzcan otros efectos.
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ESTRÉS EN LOS FACTORES ALIMENTARIOS
Sabemos que todo está en función de nuestro
sentimiento, como consecuencia pensamos y enviamos un mensaje bioquímico
(neurotransmisor) al organismo, que puede ser de sensualidad y nos lleva a
comer en forma desmedida. ¿Pero quién tiene la sensualidad el cuerpo o el
alma? Nosotros como alma tenemos el sentimiento de sensualismo y es
aplicable a ello la: NADA EN EXCESO O DEMASÍA.
¿QUÉ ES EL ESTRÉS? Es el desajuste entre lo
que uno espera de la vida y lo que de ella recibe; y lo que aspiramos de
la vida ¿a qué responde? A lo que sentimos. Si bien desear el bienestar es
un deseo natural que le compete a todos los seres humanos, esto es útil
para nosotros en su justa medida, nunca el exceso o vicio puede ser de
utilidad.
Los sentimientos de egoísmo, orgullo, celos,
amor propio, ambición, interés personal, rencor, sensualismo, etc., los
vamos a tener siempre, lo importante es quitar la demasía que constituye
un vicio. A través de ese vicio queremos transgredir la ley natural
grabada en nuestra conciencia, y como es intransgredible sufrimos los
efectos de nuestro pensar y obrar en el ejercicio de la voluntad
equivocada.
En algunos casos la anorexia, bulimia y
obesidad se desarrollan a partir de algún acontecimiento, algo que
ambicionamos y que actúa como disparador. Lo importante es conocer el tema
y llevarlo a la práctica, pues todo pasa por la vivencia. La virtud
(resistencia voluntaria a las malas tendencias) no puede ser enseñada,
debemos aprenderla a través de la vivencia. Las personas antes que nada
deben querer salir de esta situación.
En definitiva no son los acontecimientos de la
vida los que nos causan problemas, sino la forma en que los interpretamos.
Ésto está en función de nuestro sentimiento y éste en base a nuestra
evolución espiritual, o sea al progreso intelectual y moral adquirido a
través de la pluralidad de existencias.
Generalmente en el caso de anorexia, bulimia y
obesidad, están los sentimientos de orgullo, vanidad, sensualismo e
interés personal en exceso como causa generadora; siempre hay más de un
sentimiento que genera nuestra forma de obrar. La ciencia considera una
enfermedad a la anorexia, la bulimia y la obesidad. Si nos ponemos a
analizar son efectos producidos o autoagresiones por lo que somos como
alma, es decir que somos nuestro propio enemigo por pensar mal y actuar
mal.
El fondo siempre es nuestra baja condición
espiritual, nos guste o no. Decía Sócrates (400 a.C.) “Antes que el
cuidado del cuerpo y de las riquezas es el del alma y su
perfeccionamiento”; porque en ello está la verdadera felicidad.
Muchas personas comen igual que otros, pero
el obeso gasta menos calorías que los demás. Es evidente que hay un
desorden, y este desorden lo generamos nosotros como alma o espíritu,
alterando nuestra armonía interior (relativa), y produciendo estados
nerviosos de los que surgen un sinnúmero de efectos.
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OBESIDAD
RELACIÓN CON EL SENTIMIENTO DE
SENSUALISMO: PLACER A TRAVÉS DE LOS SENTIDOS
Estudios científicos llevados a cabo por el
Laboratorio Nacional de Brookhaven, en Long Island (New York),
determinaron que el hábito de comer en exceso se relacionaría con una
menor presencia de dopamina (un neurotransmisor), vinculado a las
sensaciones de placer en el cerebro de los obesos. Ésto determinaría que
los afectados desarrollen una adicción por la comida para compensar esa
carencia. La falta de dopamina también es común en los adictos a las
drogas o al alcohol. Es por lo cual tienen que comer más para sentir la
satisfacción que personas no obesas hallan en menor cantidad de comida.
Aquí nuevamente volvemos a lo que sostenía
Sócrates (400 a.C.), que toman el cuerpo sin el alma, espíritu o ser
esencial; pues nosotros como alma obramos sobre el cerebro y las
diferentes partes del organismo. Somos los artífices de nuestro propio
cuerpo físico para amoldarlo a nuestra necesidad y a la manifestación de
nuestras tendencias. Dicho en otros términos, el cuerpo recibe los efectos
de lo que nosotros somos como alma, por lo tanto las tendencias
relacionadas con el sensualismo (placer a través de los sentidos) ya sea
exceso de comer, beber, sexo, o adicciones como el fumar y la droga, son
vicios que poseemos como alma, y que al obrar sobre el organismo producen
los efectos detectados por la ciencia, que son un efecto y no una causa.
Para ello es de aplicación la sabia frase “NADA EN DEMASÍA”, a excepción
del hábito de fumar o adicción a las drogas que son superfluos e
innecesarios.
O sea que la falta de armonía nuestra como
alma nos lleva a cometer excesos, así agredimos nuestra envoltura corpórea
(cuerpo físico), ya sea con la acción del pensamiento (mensaje bioquímico)
que le enviamos, o con la conducta equivocada que lo perjudica,
constituyéndonos en nuestro propio enemigo.
Estas acciones están determinadas por nuestras
imperfecciones morales, como sentimiento de orgullo, egoísmo, celos, amor
propio, interés personal, sensualismo, rencor, etc., en exceso o demasía
que hacen que pensemos y actuemos mal. En el caso de bulimia y anorexia es
llevar el pensamiento equivocado o negativo a la acción, y se agrede el
cuerpo que es la envoltura del alma.
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LA INFLUENCIA DEL
MUNDO ESPIRITUAL
Otra cuestión que no se debe dejar de tener en
cuenta es la influencia de los seres espirituales sobre las personas, pero
como hemos visto esta influencia NUNCA SE EJERCE SIN PARTICIPACIÓN DE
QUIEN LA SUFRE; PORQUE SE SIENTEN ATRAÍDOS HACIA NOSOTROS POR NUESTRA
DEBILIDAD O NUESTRO DESEO (SIN SABERLO), pues el pensamiento es acción y
no solamente lo transmitimos al cuerpo físico causándole algunos problemas
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